300 años
El Heraldo el periódico de Chihuahua
Fachada del periódico, hasta 1994, año en que fue remodelado y ampliado. Foto: Archivo.
Fundado en 1927 por Alberto Ruiz

Sandoval; después fue vendido al coronel José García Valseca; don Mario Vázquez Raña es el dueño actual
El Heraldo de Chihuahua
1 de junio de 2009

El Heraldo de Chihuahua

El Heraldo se fundó en 1927 por don Alberto Ruiz Sandoval y el 14 de julio de ese año se publicó y salió a la venta el primer ejemplar. El formato incluía cuatro páginas y en ocasiones ocho. La creación del periódico se hizo debido a la necesidad en Chihuahua de la publicación de noticias locales, pues aunque había en la capital otros que se vendían, la mayor parte de su información era nacional y muy poco de los acontecimientos locales. Al ver esa necesidad de información, don Alberto Ruiz Sandoval creó El Heraldo que circulaba de miércoles a lunes, y el martes era el día de descanso para todo el personal. La información en este tema se recabó en la hemeroteca de este rotativo que después de ocho décadas se convirtió en el único reconocido como Socialmente Responsable y líder de la información en el estado. El costo de cada ejemplar era de cinco centavos.

Las primeras ofi cinas de El Heraldo se ubicaban en la calle Aldama y en esa época los talleres en donde se imprimía el periódico estaban separados de éstas, encontrándose en la calle Aldama esquina con calle Cuarta. Posteriormente hubo un cambio, y tanto las ofi cinas como los talleres se trasladaron a un nuevo domicilio entre las calles Ojinaga y Quinta y tiempo después a las calles Aldama y Quince. El Heraldo era un impreso de cuatro páginas y de pocos recursos como se caracterizaban en esa época los periódicos de provincia, cuando don Alberto Ruiz Sandoval conoció al coronel José García Valseca, el segundo dueño del rotativo. El coronel García Valseca abrió en Ciudad Juárez el 10 de septiembre de 1943 un periódico al que nombró El Fronterizo, que se publicaba gracias al trabajo de veinte personas, dos prensas dúplex, tres linotipos y unas cuantas cajas de tipo movible.

Después del arranque de El Fronterizo en Ciudad Juárez, el coronel se dispuso a ampliar su proyecto periodístico y los primeros días del mes de febrero de 1944, llegó a esta capital con el fi n de conseguir un local y abrir uno nuevo. García Valseca comenzó a buscar personal para que laborara, esto llegó a oídos de don Alberto Ruiz Sandoval, que se caracterizaba por ser un hombre franco, que decidió entrevistarse con el hombre que intentaba instalar el nuevo periódico. Después que se conocieron, Ruiz Sandoval fue al grano en la entrevista y dijo: "Coronel, he tenido informes de que usted piensa fundar un periódico en Chihuahua. Yo sé cómo se las gasta el hojalatero y no quiero entrar en competencia con usted. Le vendo mi periódico".

Luego de esto, la conversación no se prolongó, se llegó a un acuerdo en el precio y la operación de compra-venta se cerró. García Valseca se dedicó a revisar las nóminas, ingresos y contratos de publicidad, mientras, entre los empleados comenzaron los rumores y el temor de que hubiera un despido. El nuevo dueño de El Heraldo los reunió en una comida, supuestamente para despedir al anterior dueño, pero anunció que todos los empleados seguirían trabajando y que además en poco tiempo se necesitarían más porque el periódico iba a crecer. Entre los anuncios que hizo el coronel García Valseca fue también que como director del rotativo quedaría Ruiz Sandoval, el antiguo dueño, quien recibió la noticia con gusto. Era un medio en desarrollo que como se planeó desde su compra comenzó a crecer y de inmediato aumentaron las páginas, al mismo tiempo que se adquiría equipo moderno para su impresión. El Heraldo cambio su denominación a El Heraldo de Chihuahua que junto con El Fronterizo había iniciado la gran aventura del coronel García Valseca. Más tarde y hasta la fecha,

El Heraldo de Chihuahua formó parte de la cadena Organización Editorial Mexicana, propiedad de don Mario Vázquez Raña. Ya en los años sesenta, el coronel José García Valseca mandó construir un edifi cio en la avenida Universidad número 1105, a donde se trasladaron talleres y ofi cinas, lo que con el paso del tiempo se convirtió en el actual domicilio del rotativo pero con el número 2507, dentro del espacio de la colonia San Felipe. Fue para 1979, cuando El Heraldo de Chihuahua pasó a formar parte de la Organización Editorial Mexicana (OEM), que como se citó antes, está bajo la presidencia y dirección general de don Mario Vázquez Raña. En 1994 el edifi cio fue remodelado totalmente, para hacer de las instalaciones un espacio que satisfi ciese las necesidades que el crecimiento y el liderazgo del periódico en el estado exigían. La modernización y avance de El Heraldo de Chihuahua ha continuado junto con el tiempo y el año pasado se cambió de formato y se creó una nueva sección de Justicia que separó la información policiaca de la local y regional que diariamente ocurre en Chihuahua. Junto con el cambio de imagen en la edición impresa, El Heraldo modifi có sus procesos para dar al lector un producto de mayor calidad, además que incluyó nuevas secciones para vincular a la sociedad que demanda sus necesidades con quienes por obligación deben atender sus quejas. Actualmente la Dirección de El Heraldo de Chihuahua está bajo la responsabilidad del doctor Javier Horacio Contreras Orozco.

Sala de sitio.- Viaje en el tiempo

> Muestra los primeros equipos tecnológicos que utilizó El Heraldo para la impresión del periódico:

Como testigo de la historia de la comunicación impresa, El Heraldo tiene una colección de antigüedades que se utilizaron para la impresión de las ediciones diarias. El espacio fue inaugurado por el propio Mario Vázquez Raña, durante el festejo del 75 aniversario del rotativo. La exhibición se preparó como un homenaje a todos quienes en algún momento laboraron en esta Casa Editora y hacer de ella la líder en el estado.

En la parte central está el linotipo, el famoso aparato que se utilizó hasta 1976 para la impresión de las planas. Digitalizaba los textos que se convertían en lingotes que eran barritas con letras a bajo relieve. Entre los artículos en exhibición que miles de visitantes han admirado durante sus visitas para conocer el proceso del periódico en esta Casa Editora están también las unidades para captura de los textos y esquemas de las planas que más tarde llegarían para plasmarse en papel en la prensa.

En las vitrinas están también las inolvidables máquinas de escribir, desde las que se usaron en los años de 1920, luego las de 1930, hasta llegar a 1970. Y qué decir de la era de las computadoras que cambiaron la forma de trabajo y actualmente son la base de los procesos para la edición; se muestra en la Sala de Sitio la primera computadora utilizada en los años ochentas por los reporteros y correctores de esta Casa Editora. Entre los aparatos están además el que fue el antecesor del fax, el telex y teléfonos de disco. En lo que a la fotografía respecta, están también las cámaras que se utilizaron desde los años veinte, y que a diferencia de los equipos actuales, que son digitales, los anteriores eran de rollo y manuales con las que el fotógrafo debía demostrar sus habilidades técnicas y periodísticas para captar la imagen justo en el momento de la noticia.

El proceso de impresión de las imágenes, que también era manual, requería de la utilización de una ampliadora (un aparato mecánico que con por medio de la luz imprimía la imagen en el papel fotográfi co), misma de la que también se tiene una muestra en el museo del periódico.