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Opinión / Columna
EN TODO LO ALTO: Es la estocada que se ha cobrado en la fronteriza Tijuana y parece como si nunca hubieran existido corridas de toros en esa entidad, pues el público está viviendo intensamente la fiesta con el anuncio de la temporada de toros y todo mundo habla sobre los alternantes, el encierro y hace recuerdos de tiempos idos, cuando las plazas de Las Playas y el Toreo se llenaban a toda su capacidad con gente local como de las poblaciones cercanas de la Unión Americana, y la gente importante que ocupaba las barreras y los jolgorios que se organizaban al final de las corridas. Las estrellas más refulgentes de la meca del cine hacían acto de presencia cuando toreaban las figuras más destacadas de la fiesta tanto de España como de México, que desfilaron de continuo por esos ruedos. La nueva empresa BUSA ha llegado con entusiasmo desbordante y bajo la mercadotecnia actual, dándole otro tinte a la tradicional publicidad taurina. Tienen saturada Tijuana con anuncios espectaculares, cartulinas en toda la ciudad y publicidad en radio y televisión. Es más, casi es seguro que en las subsecuentes corridas sean transmitidas por televisión en vivo y en red nacional. Y mantendrán la publicidad que han desplegado. Por lo pronto se anotaron un hit y lograron que público y aficionados regresaran a esa plaza, después de que la sacaran las últimas empresas que no cumplían lo que prometían. También se vio el apoyo que les han brindado las autoridades municipales en la administración y desean ver la plaza llena en cada corrida. Un ejemplo para otros estados de apoyar a la fiesta. En la parte artística también se preocuparon por presentar un ganado bien presentado y de buena procedencia para que no haya pretexto de ninguna índole. Quien se llevó el gato al agua fue el rejoneador Gastón Santos al registrar un estoconazo que bien pudo firmar Eloy Cavazos, Antonio Lomelín u otro matador que se significó como estoqueador nato. Fue una grata sorpresa y Gastón dijo que si lo descabellaba podía fallar por no ser su especialidad y vio que el toro todavía tenía fuerzas para empujar y prefirió tomar el estoque y con una limpia ejecución sepultó toda la espada. Desde luego nunca pensó que así lo fuera a matar, pero le dio gusto que así fue, porque lo premiaron con las dos orejas por el estoconazo y por lo que hizo sobre los lomos de sus caballos. Podemos parafrasear la canción que dice que en el mar la vida es más sabrosa, señalando que en el mar la fiesta brava es más elocuente y los olés fueron bañados por la brisa y el mar del Pacífico. El mar inspiró a Gastón y a Pepehíllo para cobrar esas soberbias ESTO... cadas. |