Opinión / Columna
Minuto 45 
Teodoro Cano 
26 de mayo de 2009

  No hay la menor duda que los seleccionados de El Salvador, dirigidos por el mexicano Carlos de los Cobos, están en verdad preocupados por el partido del próximo 6 de junio, a pesar de que juegan en su casa.

El simple hecho de conocer la lista de los convocados por Javier Aguirre alertó a los salvadoreños, y el solo nombre de Cuauhtémoc Blanco es el que los ha puesto a pensar en que las cosas no serán nada fáciles.

Prueba de ello es que antes de que llegue ese partido crucial para ambas selecciones, ya hubo el primer intento de eliminar de la contienda al talentoso jugador mexicano, que defiende actualmente los colores del Chicago en la LMS.

En el partido del fin de semana pasado entre Chicago y Nueva York, el defensa salvadoreño, Alfredo Pacheco, que juega de lateral en el seleccionado de El Salvador, le hizo una entrada violenta a los tobillos de Cuauhtémoc, tratando de eliminar la amenaza que significa, en caso de que lo utilice el "Vasco" Aguirre el 6 de junio.

Fue una entrada artera y se pensó que el jugador mexicano no se iba a levantar de esa tremenda falta. Sin embargo, y para fortuna de la Selección de México, el Cuau siguió en el partido que su equipo ganó a Nueva York y Pacheco falló en su primer intento de eliminar a uno de los jugadores más talentosos ofensivamente de la escuadra mexicana, pero lo volverá a intentar.

Habrá que tener cuidado el día 6, ya que no hay la menor duda de que cuando salte a la cancha frente a El Salvador, todas las baterías estarán enfocadas en dejar fuera de acción a Blanco, o a los más peligrosos del equipo mexicano.

Y es ahí en donde los árbitros de Costa Rica, asignados a este partido eliminatorio, deben tener mucha atención para frenar las rudezas que acostumbran utilizar los centroamericanos, que siempre salen con la espada desenvainada y recurren a la rudeza antes que al buen futbol, para derrotar a México a como dé lugar.

En esta oportunidad, el silbante central será Walter Enrique Quezada, que tendrá como asistentes a Marvin Ramírez y Édgar Alberto Ortarola, en tanto que Ricardo Cerda será el cuarto árbitro y Joseph Machnic, de Estados Unidos, será el Comisario de este partido. Todos deberán tener mucha atención y frenar la rudeza desde el arranque del partido.

Lógicamente, no se trata de pedirle a los árbitros de Costa Rica que ayuden al seleccionado mexicano, pero sí que estén muy atentos para evitar que los jugadores de ambas escuadras rebasen esa línea de la dureza y lleguen a la rudeza.

Pero la actitud del defensa salvadoreño Pacheco en ese partido de la LMS, de tratar de lesionar a como diera lugar a Cuauhtémoc, deja constancia de que en su próximo partido saldrán a amedrentar a los jugadores de México, cosa que no es nada nueva, ya que por tradición es la forma como se le juega al Tri en canchas centroamericanas.

La presencia del mexicano Carlos de los Cobos como entrenador de la selección de El Salvador no es ningún paliativo para frenar en lo absoluto a sus seleccionados. Por el contrario, él está comprometido en cuerpo y alma con los salvadoreños y así lo ha manifestado, que nada le gustaría más que vencer a la Selección de México.

Es más, en varias oportunidades ha manifestado que tiene la fórmula para conseguir el triunfo y está plenamente convencido de que así será.

Claro, falta la última palabra de los dirigidos por Javier Aguirre, que a partir de mañana encabeza la preparación para un partido que es de vida o muerte, ya que no se puede dar el lujo de dejar un solo punto en el camino.

El "Vasco" ha formado una selección con hombres de experiencia y de buen futbol, y podrá armar una escuadra, ahora sí, balanceada y que se defienda con acierto, pero con ambición ofensiva, con gente que busque el gol en base a una salida rápida y con talento para abrir cualquier defensiva que se le presente.

De que el partido entre México y El Salvador será muy cerrado y difícil, no hay ninguna duda, y con lo demostrado por el defensa Alfredo Pacheco, queda claro que se va a jugar con todo, y que México deberá salir a la cancha con los pies calientes y con la cabeza fría, principalmente para no caer en la desesperación que los llevaría a las precipitaciones.
 
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