|
Opinión / Columna
AMIGOS, cuando ESTO vio la luz primera aquel 2 de septiembre de 1941 tenía como fuentes básicas los toros, el boxeo y el futbol en ese orden y en lo artístico el teatro, cine y posteriormente la televisión como cimientos de su información más otras actividades que en conjunto le dieron fama y popularidad. Y para el efecto reunió a un grupo de reporteros y cronistas que tenían como especialidad las fuentes mencionadas y otras hasta constituir una destacada comunicación del esparcimiento, de tal manera que pronto captó la atención y preferencia de los lectores de la época. ESTO se fue desarrollando entonces a toda velocidad instituyéndose primeramente en un periódico semanal que pronto, muy pronto llegó a ser diario con crecientes favorecedores y con algo mejor todavía, promovió y estimuló a un público que le recibió entusiasmado y que fue siendo cautivo de una reseña muy bien cubierta al combinar la práctica y los resultados que se registraban. Apoyó y colaboró entonces con un impulso dinámico y notable al desenvolvimiento del ejercicio físico, que siempre va acompañado del mental, para irse ganando voluntades con sus especialidades que influían e influyen en el ánimo en general y en especial de la juventud. Prontamente consolidado ha promovido también el crecimiento y progreso de nuestro país y ahora mismo en tiempos difíciles sigue señalando caminos que incentivan al espíritu. Hoy cuenta con el apoyo de hombres maduros que un día fueron jóvenes y otros que lo son todavía, pero todos viendo hacia adelante como aquel principio de ESTO y como ruta anchurosa que nunca ha abandonado ni dejado de alimentar. Por ejemplo todas sus fuentes de información se superan en el presente y en este caso en particular también el toreo, del que podemos decir con toda certidumbre que están surgiendo nuevos valores que ya captan la atención de los aficionados, como esperanza para el resurgimiento de la lidia de reses bravas y más ahora que algunas voces lo fustigan inexplicable e inútilmente. Contra versiones adversas, el toreo tiene muchos nutrientes dignos de subrayarse y aplaudirse siempre, la lucha valiente del hombre ante la contrariedad y a la vez hacer arte, combinaciones que reúnen la decisión del que lo practica y la alegría de los que lo observan y admiran. Seguramente no hay un enfrentamiento igual en otras experiencias artísticas que no estén relacionadas con la lidia de toros agresivos o a la defensiva, siempre peligrosos por lo cerca de la muerte, pues no hay momentos en tal actividad en que la vida de cualquier persona no se vea amenazada de tan temido desenlace y si se hiciera un recuento bien documentado de los hombres que han perecido en los ruedos, resultaría impresionante. No se puede negar que el toreo es la exposición física llena de valor o dominio del miedo, esto es tener arrojo, denuedo, bizarría, valentía, gallardía, etc., condiciones humanas que son propias del individuo que viste de luces. Comentarios a flazo@esto.com.mx |