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Opinión / Columna
"¡Cuántas cosas arrojamos al suelo que cuando otros las recogen se convierten en joyas! G. Meredith LA REBELIÓN DE LOS POBRES El protagonismo del Puebla y de los Indios, representa una exquisita y sonora bofetada a la mafia de directivos y promotores. Es la constatación, permanentemente olvidada, de que sólo el dinero y las altas nóminas no constituyen equipos exitosos. ¿Qué estarán pensando los Azcárraga, los Salinas Pliego, los Vergara, los (pequeños) Álvarez, las cementeras y las cerveceras?, que invirtieron millones de dólares para presentar equipos formalmente competitivos. Nos encantaría ver sus caras, conocer sus exabruptos, analizar los informes que presentaron las directivas y los técnicos de esos clubes millonarios. Ahora, esos equipos que deciden lo que se hace en el futbol profesional, no tienen autoridad deportiva para trazar el rumbo del balompié nacional. Evidentemente, siguen dictando medidas y siguen ocupando oficinas en la FMF, pero no representan modelos a seguir. Han demostrado su incapacidad planificadora y se ha derrumbado su paradigma del "éxito". Después de esta rebelión de los pobres y excluidos, ¿quién podrá hacerles caso a los promotores que venden sueños y carne humana de otro mundo? El negocio entra en una nueva etapa, los negociantes tendrán serios problemas en asociar mecánicamente, jugadores caros-éxito. Ese binomio estalló en mil pedazos. Sí analizamos los planteles de Puebla y Ciudad Juárez, corroboraremos que son, en su mayoría, jugadores que fueron subestimados o declarados poco atractivos para la orgía de intereses que domina al futbol nacional. Sin embargo, parece ser que estas lecciones no han sido suficientes como para sacudir las formas de funcionamiento de los equipos de Primera División. Ver en estos días las noticias deportivas y la llamada "estufa" de la movilidad y contratación para la próxima temporada, implica aceptar que hace falta algo más, que esta irrupción de dos equipos pobres, para romper la columna vertebral de la mafia y de su ideología. Independientemente de lo que suceda en los próximos días, el Puebla y los Indios han dejado un sello estimulante; su mística y su sed de triunfo fueron los únicos motores para llegar a donde llegaron. La ironía, trágica y contradictoria, que le da más valor a su éxito deportivo, es que las directivas de ambos equipos no pasan por buenos tiempos administrativos. En el caso del equipo camotero, la mano del Gobernador choca con la mano de Bernat; Henaine aparece como un sector dominante, pero sólo es el instrumento del verdadero poder. El antiguo propietario del Puebla sigue teniendo un duelo entre el golf y el futbol. Un desastre. Con relación a los Indios, la directiva vive en una crisis económica de profundidad notable; el Gobierno de la entidad aún no decide si abraza el proyecto deportivo. Después del impacto social y comunitario que ha tenido el paso de este equipo, lo evidente será convertirlo en un escudo movilizador y cohesionador, frente a la pesadilla del narcotráfico y la delincuencia que azotan al municipio y al Estado. Ojalá. Algo más.- Ricardo La Volpe se comporta como lo que es. Exige un equipo "competitivo" y hasta apoya a los jugadores que exigen su salario, pero es incapaz de reconocer que el Atlas no tiene el respaldo económico para convertirlo en una potencia de "nombres". Ojalá que el gruñón argentino aprendiera algo del Chelís y de Eugui. Aunque suene utópico. pedropenaloza@yahoo.com |