Chihuahua
Daniel "Maleno" Frías dejó las drogas para ser un ídolo
El jugador juarense de los Indios enfrentó una juventud difícil y ahora el futbol lo tiene como un ejemplo a seguir.Foto: El Heraldo de Chihuahua
El Heraldo de Chihuahua
19 de mayo de 2009

De la redacción

Chihuahua, Chihuahua.- Hasta el más descarriado puede reencontrar el rumbo y nunca es tarde para intentarlo, así lo demuestra con su ejemplo Julio Daniel Frías. A él la oportunidad le llegó "un poco tarde, pero sin sueño", dice sonriente Maleno, quien pudo salir del círculo de violencia que lo llevó a estar internado en un instituto de menores de Ciudad Juárez. Se inició en el futbol a los 20 años, pero tuvo que postergar el intento al irse de "mojado" a Estados Unidos, aunque al regresar siguió insistiendo hasta debutar en Primera División, a los 29 años.

'Maleno' goza el presente tras escapar de un pasado que ha condenado a varios. "Juárez es muy conflictivo, sobre todo cuando eres de barrio como yo, hay mucha drogadicción y pandillerismo; yo me vi envuelto en todo eso. De joven anduve en la pandilla como tres años, caí en las drogas, pero gracias a Dios se me aparecieron el futbol y mi hijo para sacarme de todo eso". La prensa ha revelado datos sobre su pasado y no evade la responsabilidad, "son cosas que pasan en Ciudad Juárez, donde hay mucho pandillerismo y drogadicción. Yo pasé por cositas de esas porque donde vivo, mi colonia (Altavista), es de las más bravas, de las más conflictivas de ahí y pasas por esas cosas".

El pandillerismo lo combinó con el futbol amateur. Fue hasta los 20 años de edad, dos después del nacimiento de su hijo, cuando comenzó a jugar futbol profesional en divisiones de ascenso, lo que marcó el viraje definitivo en su vida. Julio buscó mejorar su vida por medio del balompié y se inició en Soles de la Tercera División, aunque el camino no resultó fácil y siempre, a la par con el trabajo, transitó también en la Segunda y Primera A en el país, con Astros, Zihuatlán, Tigrillos y Cobras. Sin embargo, la necesidad económica fue mayor y como miles de mexicanos emigró a Estados Unidos para emplearse en la construcción. Entre el máximo circuito y las demás divisiones hay muchísimas diferencias, asegura, y enumera el trato al jugador, las canchas, el nivel técnico, disputar partidos con público y no batallar tanto para la paga del sueldo. "Ahorita que estamos en el primer circuito se ve la diferencia; a nadie le gustaría estar en Primera A". Después de tres años en El Paso, Texas, donde participó en Patriotas de la cuarta división, Frías regresó y vivió la gloria del ascenso. Su gran oportunidad llegó en un momento inusual: a sus 29 años debutó en Primera y hoy, a los 30, se ha convertido en uno de los referentes de la tribu, por el respeto que su seriedad infunde en el vestidor y el cariño que la gente le profesa en las tribunas, al que además es el único jugador nativo del equipo. "La verdad yo nunca pensé que fuera a llegar a Primera División", señala, y hace una pausa, no oculta la emoción y agrega, "fue un cambio radical en mi vida porque yo trabajaba, hacía otras cosas, y de repente me llaman a Indios. "El nacimiento de mi primer hijo me ayudó mucho a recomponer mi vida y después el futbol fue el que poco a poco me fue sacando". Ahora vive en otro mundo y lo único que quiere es "disfrutarlo, al igual que mi familia, y agradecerle a Dios porque volver y llegar hasta donde estoy ahorita es gratificante".

Trabajó en la maquila como casi todo 'juarense' de extracción humilde, y fue albañil en El Paso, Texas. Hoy, esas sólo son lecciones de vida. "Mi familia está muy bien, el futbol me ha dado un techo, la seguridad de comer diario, una vida mejor para los míos, es difícil encontrar una oportunidad en el futbol mexicano, por eso ahora que la tengo hay que cuidarse mucho para que no pase de nuevo todo aquello que pasé cuando era chavo".

Una ciudad golpeada Julio sabe que su caso es excepcional, "porque es muy difícil que pasen estas cosas. Conozco mucha gente de Ciudad Juárez que se queda estancada o sigue en lo mismo" de drogas y pandillas. Y, lejos de una pose ególatra, se asume como un ejemplo, "porque nunca he bajado los brazos, siempre he estado al pie del cañón. Hubo tres años que me perdí del futbol porque tuve que hacer otras cosas, pero Dios me dio otra oportunidad y la estoy aprovechando al ciento por ciento". Durante los meses recientes, el jugador accedió a ofrecer pláticas a jóvenes de sectores marginales y, más allá de su historia, piensa en lo que significa la presencia de Indios en la violenta ciudad fronteriza. El futbol de Primera División genera trabajo y derramas económicas pero, de haber descendido, la mayor pérdida hubiera sido en otro sentido: "sería una tristeza muy grande. En Ciudad Juárez ahorita no hay otra cosa mejor que ir a ver a Indios, y no lo digo yo, toda la gente está esperando que llegue el domingo". Es que la llegada del balompié ha servido de alivio, medicina, ante un círculo de violencia que parece no tener fin, y confina a esa urbe como la más peligrosa del país, "la ciudad ahorita está muy temerosa por todo lo que ha pasado, pero cada domingo la gente se distrae, lleva a sus hijos al estadio y lo llenan como debe ser". Aunque considera exagerado eso de que a la hora de los partidos no hay ejecuciones ni delincuencia, el Maleno remarca que "el balompié ha llegado a modificar las cosas. "Ahora que Juárez tiene muchos problemas con cositas del narco, creo que estar en Primera División ha llegado a cambiar la ciudad y puede transformar la de mucho joven que anda metido en las pandillas o drogas", porque "pueden llegar a Indios, que es un escaparate. Esperemos que el futbol se quede mucho tiempo, para toda esa juventud que viene en camino", puntualiza.

AHORA, EUGUI LO VISUALIZA EN EL TRI: Tras la victoria sobre Toluca en cuartos de final, Héctor Hugo Eugui, técnico de Indios de Ciudad Juárez, aseguró que el delantero Daniel "Maleno" Frías le vendría bien a la Selección Mexicana de Futbol, que tiene en puerta los encuentros contra El Salvador y Trinidad y Tobago, de la Hexagonal Final rumbo a Sudáfrica 2010. "No tengo ninguna duda que para El Salvador, para Costa Rica, para todo lo que tiene que enfrentar México, Maleno es determinante. No estoy diciendo con esto que el Vasco (Javier Aguirre) lo tenga que llamar, pero sí le tengo una enorme confianza que así tiene que ser".