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Opinión / Columna
AMIGOS, la suerte de varas ha venido siendo en los últimos tiempos la más protestada en los ruedos, cuando es sin duda la de mayor importancia en la lidia. ¿A qué se debe ese repudio masivo?, primero porque el público mayoritario considera que los picadores han ido abusando en la ejecución de lance tan necesario en beneficio del toreo y segundo porque piensan que las más de las veces se quebranta de tal manera al astado que decrece tanto su vigor hasta parecer que se le convierte en un enemigo "inofensivo". La historia nos dice que desde el amanecer del toreo se utilizó un instrumento parecido a la puya actual para restarle fuerza al toro y poderle burlar de cualquier manera. Conforme fue desarrollándose la lidia se hizo necesario ponerle un tope a la puya para evitar que penetrara en el animal hasta matarlo. En un principio se puso una de madera con la punta acordalada en forma de limón, pero vieron que eso no funcionaba, pues se seguían castigando severamente a los toros, por lo que decidieron utilizar otro más grande del tamaño de una naranja, lo que tampoco funcionó y posteriormente se recurrió a un disco de metal alrededor de la puya que se le llamó "arandela" y que se creó y reglamentó en España en 1917 y en la ciudad de México se hizo obligatorio este recurso hasta el año de 1940. Y se hizo famosa la frase de que "al toro se le metió la puya hasta la arandela", subrayando así que había sido quebrantado duramente sin dejar de pelear, empujar. Nos recuerda el Lic. y escritor D. Luis Ruiz Quirós en su obra Acontecimientos Taurinos Mexicanos, que en España se hizo obligatoria en su Reglamento Taurino la puya terminada con una cruceta fija de acero el 15 de marzo de 1962; y a finales de ese año las autoridades del Departamento del Distrito Federal hicieron también obligatoria la cruceta en la Plaza México, pero los picadores solicitaron esperar hasta la temporada de novilladas de 1963 para realizar los ensayos con novillos y no con toros. Agrega el Lic. Ruiz Quirós que la mencionada temporada de novilladas empezó el 19 de mayo de aquel año con la oposición de los picadores, pero con la presión de los ganaderos que lograron la implantación en esa fecha, la cruceta se sigue usando hasta nuestros días sin ningún contratiempo. Pero siempre somos extremistas, pues nos vamos de un lado a otro con mucha facilidad, ya que hemos visto recientemente en nuestra gran plaza cómo se han pasado del primer tercio al siguiente toros que apenas recibieron un pellizco en la suerte de varas, y al mismo tiempo no podemos negar que en general dieron juego bueno y bastante en su lidia. Esto fue muy notorio en la última Temporada Mayor en Insurgentes y reportes venidos del interior del país traen cometarios de toros de muy buena presencia, lo que habla de su edad reglamentaria y que han peleado bravos con la caballería antes de que los despegaran del peto. Habrá que estar, pues, muy atentos a estos acontecimientos. Comentarios a flazo@esto.com.mx |