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Opinión / Columna
AMIGOS, el 3 de mayo de 1911 nació en Saltillo, Coahuila, Fermín Espinosa Saucedo "Armillita Chico", quien llegó a ser una gran y significativa figura del toreo universal. Se había doctorado matador de toros a los 16 años, el 23 de octubre de 1927, en la Plaza El Toreo de la Colonia Condesa de esta capital cortándole a su segundo y sexto de la tarde las orejas y el rabo bajo el contento de una nutrida y entusiasmada concurrencia. Su padrino fue el español Antonio Posadas, que dio una vuelta en su primero y de testigo estuvo el tapatío Pepe Ortiz que ganó una oreja del quinto de la lidia ordinaria, festejo en el que se jugaron toros de San Diego de Los Padres. Creció pues la fama que desde niño había ganado don Fermín y lo reclamaron de inmediato los públicos españoles que en aquellas épocas tenían particular inclinación por los toreros mexicanos y causó gran impacto en la Península. Tomó otra alternativa en Barcelona el 25 de marzo de 1928 al no reconocérsele la que había ganado en nuestro país, apadrinado por su hermano Juan y con el testimonio de Vicente Barrera con el toro Bailaor de la ganadería de don Antonio Pérez de San Fernando y la confirmó dos meses después en Madrid, el 10 de mayo con Manuel Jiménez "Chicuelo" y Francisco Vega de los Reyes "Gitanillo de Triana", lidiándose toros del hierro de doña Carmen de Federico en la combinación. En el toro de la ceremonia, Gaditano, dio una vuelta al ruedo y lo llamaron a los medios a saludar más de una vez y le cortó una oreja a su segundo provocando una ola de comentarios muy favorables y de admiración de los aficionados españoles, convirtiéndose pronto en un torero preferido en aquellas plazas obteniendo otros triunfos y constituyéndose en un diestro de gran categoría. Hubo una temporada en que toreó en plazas peninsulares más que nadie, en la de 1935, sumando hasta 64 corridas y previamente había realizado campañas de más de 50 festejos. Se le estimó por la gran calidad de su toreo y su modestia cuando estaba en boca de todos por su valor y clase en la lidia así como al desempeñarse con la espada. Sin duda fue uno de los motivos que originaron el rompimiento de las relaciones entre las torerías de México y España, pues juntamente con el diestro saltillense otros toreros de nuestro país se apoderaron de las preferencias de los públicos ultramarinos dando vida también a lo que se llamó Época Dorada del Toreo Mexicano. El gran torero recordaba en su retiro aquellos tiempos en los que nadie se le comparaba, pues los conocimientos que tuvo del toreo a temprana edad y consecuentemente los terrenos que pisó produjeron admiración por su decisión y abrió brechas por donde se fue desenvolviendo con mayor fluidez en la arena, en la fiesta. Y algo muy importante también, le libró de muchos percances que le hubieran retardado su creciente dominio en su brillante trayectoria para obtener mayor provecho del ganado, ya que para él no parecía haber toro aborrecido aunque no se salvó de una cornada grave que sufrió en la plaza de toros de San Luis Potosí. Mañana, entonces, 10 de mayo, se cumplirán 81 años de que Fermín Espinosa Saucedo "Armillita Chico" ratificó su doctorado y su importante jerarquía en Madrid. Comentarios a flazo@esto.com.mx |