Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
1 de mayo de 2009

  "Los ocios del descanso son los padres de la filosofía".

T. Hobbes

EL FUTBOL SIN PÚBLICO

La pandemia que circula y aterroriza a los terrícolas aztecas y otras latitudes, benefició al duopolio televisivo y evidenció a los cotidianamente incapaces directivos de la FMF. Hoy como antes, el futbol se convierte en la expresión inicial y terminal de las pasiones humanas.

A regañadientes, pero con bandera patriótica y casi hasta las lágrimas, los jerarcas del futbol aceptaron "jugar a puerta cerrada", lo cual es una metáfora errática, puesto que si bien es cierto que no se permite el ingreso a las tribunas, la afición sigue los incidentes de los partidos mediante la señal televisiva, de tal manera que la única diferencia es que algunos miles no van a desgañitarse y a canalizar sus tensiones al estadio.

Claro, se dirá que no es lo mismo jugar sin los gritos del público, aunque para fines prácticos, los jugadores saben que los están observando millones de teleespectadores, que aunque no los oyen, se supone que las mentadas o los aplausos se expresan en las casas de sus seguidores.

En realidad, como se sabe, los más importantes ingresos que reciben los equipos de futbol provienen de los derechos de transmisión televisiva, así que la sangría tan sacrificada que aducen los señores del pantalón largo y de las ideas cortas, es bastante relativa.

¿Y POR QUÉ NO SE CALLAN?

Aprovechando que los aficionados no pueblan las tribunas, sería interesante que los narradores, contadores o cronistas televisivos, se abstuvieran de hablar, y dejaran que el sonido de cancha fuera el único testigo para los televidentes.

Expliquémonos: como nos hemos percatado, en la reciente experiencia de fin de semana la inasistencia de público permitió captar diversos sonidos, de manera destacada, las voces de los jugadores y los golpes al balón.

Los jugadores, como lo sabe cualquier pequeñín que practica este deporte, gritan y expresan a todo pulmón lo que sienten y viven en el transcurso del partido. Algunos de ellos emiten múltiples vocablos; se dice que son groserías (aunque recordemos que no hay malas palabras sino malas intenciones), pero el conjunto de estas expresiones podrían narrar mejor el partido, que un cuarteto de platicadores, que generalmente se dedican a contar lo que los ojos ven, y emiten pocos análisis valiosos.

¿Qué tal escuchar y ver los juegos sin estos sonidos guturales que a veces superan los decibeles soportables? Por supuesto, nos hacemos cargo de que esta propuesta es absolutamente inaceptable para los dueños de los pulpitos televisivos, y que podría hasta provocar serias suspicacias al deducir que estamos proponiendo impulsar el desempleo entre las filas de estos impolutos trabajadores del micrófono. Se vale soñar.

Algo más.- La clasificación de Chivas y San Luis Potosí representa mensajes distintos: en lo que se refiere al primero, es un estimulante para Vergara y compañía, que le permite justificar la patada que le propinó al técnico Arellano; en el caso del equipo filial de Televisa, es una bocanada para un entrenador (Scatolaro) incapaz y de sentimientos bajos. En realidad, es el premio a un grupo de jugadores que sustituyeron el orden táctico con enjundia y sed de triunfo... Por otro lado, el primer entrenamiento de Javier Aguirre mostró una nueva visión para el tratamiento humano y cercano a los jugadores. Es deseable que esto sea un factor para lograr los objetivos trazados. En ese contexto, el plan organizacional presentado por Néstor de la Torre, levanta más dudas que certezas, sobre todo si nos atenemos a los intereses que obedece este flamante funcionario de la FMF.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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