Opinión / Columna
Por fin... la verdad 
Rosalinda Coronado 
Traición en CODEME
ESTO
27 de abril de 2009

  Por fin llegó la traición a la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME).

Alonso Pérez, el encargado del despacho de presidencia de la CODEME, le jugó rudo a algunos miembros de su Consejo Ejecutivo, a quienes ya no les permitió el ingreso a la casa de las federaciones a la típica usanza del profesor Nelson Vargas, cuando éste era el titular del organismo.

Es decir, Pérez González es una calca de los desplantes de Nelson, en lo que se refiere a la forma de dirigir el deporte, ya que sólo vale lo que ellos dicen e ignoran las leyes, estatutos y reglamentos en vigencia.

Se esperaba la traición de este personaje salido de la Secretaría de la Defensa Nacional, ya que, si pudo demandar al Presidente de México, siendo él un soldado del Ejército, ¿que podían esperar quienes fueron sus colaboradores y alguna vez creyeron en su verborrea?

Alonso primero quiso sancionar a algunos miembros del Consejo, pero al someter a votación la propuesta perdió, por lo que el soldadito y su asesor Trevilla exhibieron su pobreza, y sobre todo, quedaron en ridículo.

Para no dar la cara a sus colaboradores ya no convocó a reuniones este año. Quiso que el tiempo fuese su mejor aliado y por más que su Ejecutivo le solicitaba reunión (hay cartas), éste se escondía, no les daba la cara. Parecería que tuviera miedo al enfrentamiento con algunos de los directivos.

Se alejó, calladito; ya ni suspiraba; sólo autorizaba la renta del estacionamiento. Barato, hermano, barato.

Con el cambio de director de la CONADE se dio valor, volvió a salir a la vida pública, ignoró a su Consejo y fue a hacer notas a Villas Tlalpan y hasta se atrevió a sacar la convocatoria para la asamblea de la CODEME, tratando de demostrar que sí trabaja.

Pero el sábado mostró su calaña al traicionar a Alfredo Velásquez, miembro del Consejo.
 
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