Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
24 de abril de 2009

  "La esperanza es para los que aún viven;

los muertos no tienen ninguna"

Teócrito

EL SUEÑO DE LA SUB 17

SÍ, qué bueno que los muchachos que integran la Selección Sub 17 ganen y que además lo hagan por goleada, aunque sea a Trinidad y Tobago -pequeñas islas en donde el deporte nacional es el cricket-; todos los triunfos son bálsamos para una afición generalmente traumatizada por la irregularidad de nuestros representativos nacionales.

Sin embargo, tengamos cuidado con esa añeja costumbre que nos caracteriza, de ser muy dados a festinar prematuramente cualquier triunfo y en ocasiones perder la perspectiva. Muchas experiencias han resultado ejemplos educativos para evitar nuestras desproporcionadas posturas.

Como se sabe, el torneo eliminatorio en Tijuana puede representar la esperanza para asistir al Mundial de la categoría; no obstante de que aún faltan algunos encuentros con los equipos de la región, es posible que el equipo nacional obtenga su boleto para esa gran plataforma que es un evento mundialista.

En fin, ya comentaremos lo sucedido en el mini torneo de la peligrosa frontera mexicana. El balance debería localizar, en cualquier caso, cuáles son los elementos estratégicos que subyacen en la formación de estos niños-jóvenes; ¿cuál es su futuro? y ¿cuál es la garantía para que exista un proceso de seguimiento profesional a cada uno de estos chavos?, lleguen o no al Mundial.

Ya sabemos que estas interrogantes no las pueden contestar los directivos de la FMF, y por supuesto menos los responsables deportivos y técnicos de los equipos menores. La incapacidad para poder trazar proyectos de largo aliento es una de las características fundamentales de la burocracia que dirige el futbol organizado de nuestro país.

Así que, por mucho que se festejen los triunfos de ahora y del futuro de estos chamacos, no son más que expresiones momentáneas y coyunturales. Esto ha sucedido cíclica e históricamente, no existe un trabajo planificado de las llamadas selecciones inferiores, no hay conexión entre una y otra (véase el perfil deportivo-cultural de quienes dirigen a los representativos infantiles y juveniles), y menos existe comunicación táctica y formativa con la Selección mayor. En síntesis, el trabajo en el conjunto de los equipos representativos es un desastre, en donde sólo se apuesta al impacto mediático y no a la trascendencia personal y deportiva de los jóvenes seleccionados.

Prevalece la repetida escena, burda y grotesca, de directivos abrazando y festinando los triunfos de los equipos aztecas; y por otro lado, la penosa soledad de los jugadores cuando no obtienen las victorias esperadas. Esta es la fotografía sociológica de un grupo que medra a costa del futbol y que le importa un comino el futuro de los seleccionados. Ya veremos cómo sigue la crónica de la comedia del futbol mexicano.

Algo más.- Los responsables de la crisis en Cruz Azul tienen nombres, por si alguien busca evadir el núcleo del problema, son los pequeños Álvarez ,que mal honran a don Guillermo el grande. Se dicen directivos pacientes, pero esta es una media verdad; recordemos que a Mario Carrillo lo corrieron al noveno partido, con sólo tres derrotas y seis empates, sólo por citar un caso. Algún día emergerá la realidad del problema estructural de esta institución con tan admirable historia. Una primera pista será la relación umbilical que determina lo que se hace en La Noria, por los dictados del poderoso señor de Miami.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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