Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
17 de abril de 2009

  "La culpa, mi querido Bruto, no es del destino, sino de nosotros mismos, que nos rendimos a él"

William Shakespeare

CHIVAS Y AMÉRICA: VIVIR DE LOS RECUERDOS

Otra vez, como casi siempre, los reflectores, la atención, las apuestas, la emoción socializada, las pugnas, las bravatas, los desahogos clasistas, la posposición de compromisos, en fin, la brújula orientada hacia un solo objetivo: ver el "Clásico". Poco importa lo demás. Sí, así nos las gastamos.

Sin embargo, el factor calidad futbolística pasa a segundo termino, y es eso lo que ha permitido perpetuar una tradición que disocia el aspecto cualitativo del futbol, lo cual legitima la mediocridad y el puntismo que tanto deteriora la práctica profesional de este deporte.

Por ejemplo, para el encuentro de este fin de semana, el panorama no parece alentador; ambos equipos están desarrollando un futbol de muy baja calidad, y no sólo en su desempeño técnico-táctico, sino que además la actitud (ese valor tan trascendente) describe a profesionales que no están cumpliendo con su ineludible obligación, que es entregar el máximo de sus capacidades y destrezas.

Los dos planteles viven atrapados en sus múltiples contradicciones, lo cual, por supuesto, afecta e impacta su desempeño en la cancha; no perdamos de vista que si se aspira a construir equipos de futbolistas competitivos y buscadores de éxitos, antes tenemos que consolidar la cohesión entre los seres humanos.

Por lo visto, en Chivas y América las relaciones entre los jugadores distan mucho de ser las de un conglomerado solidario. No se requiere mucha ciencia para arribar a esa conclusión y basta con ser medianamente observador. Quizá, un elemento que está presente en dichos clubes sea la conformación de sus cuadros directivos, a saber, ignorantes, de mirada corta, autoritarios y poseedores de una testarudez digna de mentes acomplejadas. A lo mejor.

Y, por supuesto, ningún equipo en el mundo mantiene una trayectoria inamovible de triunfos y éxitos. No, no hablamos de eso; lo que está presente en Chivas y América es un manejo atrabiliario (el insultante despido de Omar Arellano es una raya más en la piel del tigre) por un lado, y por otro, inmediatista, con administradores de empresas ayunos de conocimientos básicos de futbol "el atraco del "Pelado" Díaz dibuja de cuerpo entero a estos cándidos directivos", sólo como algunos ejemplos recientes del desastre en la dirección estratégica de estos taquilleros equipos.

Ahora bien, la sintomatología de estos equipos obedece a la misma génesis que tiene al futbol profesional; es decir, una parálisis conformista, lo que ha convertido a este deporte en un bazar de todo tipo de arribistas.

En fin, es este contexto de mediocridad e improvisación en el que se desenvuelve el balompié azteca. Y es en esa realidad donde precisamente se sitúa el Clásico. El domingo, esas masas aficionadas y delirantes concurrirán al estadio o se enajenarán en la tele.

Ni modo, tendrán que soportar además, los berrinches recientes de un empresario, que por alguna razón neurológica goza despidiendo entrenadores, quizá porque no distingue a las hormonas de las neuronas. También tendrán que padecer el ataque a los decibeles soportales, que realizan con toda impunidad los albaceas del pulpito televisivo. ¡Qué heroicidad!

Algo más.- Ya llegaron Aguirre y sus colaboradores. Ya veremos cómo enfrentan los intereses de los directivos, que quieren una selección competitiva pero no facilitan a sus jugadores para una preparación adecuada, ya que priorizan al torneo local. Hasta ahí llega su mirada". Estimado lector (a), no se debe perder la película "Gran Torino", posiblemente la última película (como actor) de Clint Eastwood.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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