Opinión
José Ignacio Castro Guijarro
Cuando un familiar muere

El Sol de Zacatecas
13 de abril de 2009

En recuerdo de Ma. de la Luz Castro de Ramos

Escribía la colaboración semanal sobre gobernabilidad cuando mi hermana Carmen Alicia telefonea dando la funesta noticia: en San Diego, California, falleció nuestra querida tía. Cambié de tema por necesidad emocional. Ahora deseo, humildemente y sin animo de lucimiento intelectual, compartir con Usted que lee estas líneas la siguiente reflexión con una sencilla filosofía sobre la vida y muerte, sobre todo que hoy conmemoramos la vida sobre muerte por la resurrección del Dios hecho Hombre, del Hombre-Luz, y que en su momento también lo tendremos el resto de los humanos, es pues un pensamiento con esperanza resurreccionista y no tesis conceptual.

Viene a mi mente el poema "Tía Chofi" del chiapaneco Jaime Sabines y transcribo fragmentos: "Amanecí triste el día de tu muerte... / yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años... / Yo no quiero elogiarte como acostrumbran los arrepentidos porque te quise a tu hora, en el lugar preciso, y harto sé lo que fuiste... / pero me puse a llorar como una niña porque te moriste..." También de Jaime Sabines "Me Encanta Dios" retomando algunos fragmentos: "Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A Él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente... / Nos ha enviado unos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o a mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero a él no le preocupa mucho: nos conoce... / Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre... / A mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios."

La "Tía Lucha" como le llamamos y será evocada, es María de la Luz Castro Briseño nació en Fresnillo, Zacatecas, un 26 de octubre de 1931, a las 22:00 hrs. fue tercera de los descendientes de mi abuelo Ignacio Castro Pérez y María Briseño Aviña, cursó su instrucción primaria con las monjas que administraban el entonces Colegio Patria que era solo para niñas y jovencitas, en 1953 mis abuelos emigran a Tijuana, B.C. en búsqueda de nueva forma de vida, ella les acompaña como el resto de los hijos, allá conoce a Jesús Ramos López con quien contrae matrimonio en octubre de 1957, procrean 8 hijos: Hilda, Francisco, Ignacio, Leticia, Jesús, Raúl, Alfredo y Mario Humberto (+). La tía Lucha era dueña de una singular belleza, morena de rasgos finos, mirada penetrante, siempre alegre, de indiscutible creencia y práctica del catolicismo, de personalidad fuerte, interesante carisma y claro liderazgo, al morir nuestra abuela María en 1972 ella toma su lugar de forma espontanea o natural y la convierte hasta su muerte en lo que yo defino como "nuestra mamá moral" para sus restantes 10 hermanos(as), 75 sobrinos y más de 160 hijos de éstos, a todos nos inculcó la solidaridad y el amor entre familia sin importar distancias, títulos, ni ingresos o riqueza material, y por los resultados indiscutiblemente que lo logró. De ahí su fuerte influencia y grata presencia que para su familia seguirá en tiempo y espacio.

Cuando perdemos físicamente a un ser querido queda un vacío afectivo que nunca vuelve a ser ocupado, nos acompaña una especie de orfandad y evocación de tristeza con destellos de alegría al recordar momentos de convivencia o situaciones de familia. En varios casos existe una resignación que perdura hasta años, creo que es mas dolorosa la ausencia de un ser querido cuando se va de nosotros rápidamente por accidente o si una enfermedad le consume en cuestión de días, nuestra mente no está preparada para una separación tan repentina como cuando sufre una enfermedad larga y penosa. En todos los casos saber que existe la inmortalidad de alma nos ayuda a confortarnos emocional y espiritualmente.

Estoy de acuerdo en que el Dios Padre o Creador tiene diseñado un proceso de cambio del universo o cosmos, donde están en armonía lo material y todas las criaturas incluido el ser humano, al cual tiene designado un Plan Evolutivo cuyo fin primordial es que seamos mejores cada vez en los planos físico, intelectual y espiritual a fin de estar en Él, dedicándonos a las labores del campo, en algún taller mecánico, a la escuela, al hogar, empleados en un negocio, al comercio, etcétera, realizando nuestro trabajo manual o la educación de la familia con conocimiento de causa, siempre procurando hacerlo mejor para satisfacción personal y luego en beneficio de los seres queridos por los que trabajamos y en tercer lugar para brindar a aquella parte de la sociedad que nos rodea un trabajo de calidad. Estemos contentos y satisfechos con nosotros mismos por dar lo mejor que somos, pero al parejo de ello debemos procurar leer o estudiar a fin de lograr una libertad intelectual y fortalecer nuestros principios y valores para nuestro saber tanto del cosmos como de relaciones humanas y con ello apoyar a nuestras familias para obtener también su libertad de pensamiento y de palabra, por ello se precisa de una mayor claridad de enseñanza y buen ejemplo para orientarles en el plano espiritual, es decir, construir en ellos y a la manera de nuestras posibilidades un ideario muy firme en cuanto principios, valores y actitudes que les favorezca ser mejores personas que nosotros por su alta valía moral y ética, formarlos para que a su vez estén cercanos a un modelo de personalidad tendiente a ayudar inteligentemente a otros. Nuestra función en la vida es ayudar a nuestra familia y amistades a construir su proyecto de vida para que en su momento logren vivir con miras de trascender en tiempo y espacio. Este es el principal legado de nuestros padres y familiares, queda cumplirles ya sea en vida o después de su muerte.

Como parte central de la construcción paulatina de una vida fincada en la mejora intelectual y espiritual siempre debemos tener en cuenta al Dios Padre o como le llamemos y le veneremos pues los humanos en diversas épocas y lugares le llamamos diferente y tenemos rituales distintos para Honrarlo y no por ello debe ser motivo de guerra y odio. Pues bien, el Todo o Dios Omnipotente es quien ha puesto a prueba al ser humano para que durante su vida poco a poco tenga una mejor forma de pensar y conducirse, para las religiones resurreccionistas tenemos una sola oportunidad o vida y para las reencarnistas tenemos varias vidas para lograrlo, pero en esencia Teosófica es la misma búsqueda, la de estar cerca del Dios Omnisapiente donde le llamamos Reino de los Cielos, Paraíso, la Gloria, Eterno Oriente o Nirvana. Si lo logramos entonces habremos cumplido con los Designios de Dios o su Plan Evolutivo y superamos una prueba en esta (y otras vidas si Usted así lo cree). Cuando los seres humanos comenzamos a extraviar esta misión (razón de estar o ser) o mejor dicho esta visión (pensar y actuar para el futuro) el Dios Padre por su amor a nosotros ha enviado a Seres de Luz para nuestro auxilio y reorientación, como Jesucristo quien influyó en nuestra forma de ser con su ejemplo, con su cosmovisión de un mundo mejor enseñando lo que significa el Reino de los Cielos y que al momento de morir estaremos ahí, pues nuestra alma tiene otras categorías filosóficas de energía, espacio y de tiempo que no son medibles con los esquemas de la ciencia y de la técnica humanas. Que en ese lugar estaremos cercanos a todos nuestros familiares difuntos, a los Seres Divinos o de Luz que poseen alto contenido de amor por los demás y lo que les rodea en un grado tal que existe a su alrededor una paz, dicha y felicidad inmensa. Esta aspiración de pertenencia es un anhelo filosófico de la humanidad y que cuando Jesucristo estuvo entre humanos nos enseñó el camino para lograr dicho ideal, tan solo es acercarse realmente al contexto Teológico y Cristológico de servicio integral y amor pleno a nuestros semejantes comenzando por nosotros mismos.

Nuestros familiares y amigos fallecidos cumplieron su ciclo en este planeta, algunos lo hicieron según el Plan Evolutivo del Dios Padre y las enseñanzas de Jesucristo, otros por morir abruptamente dejaron pendiente su desarrollo personal y profesional. Muchos de nuestros difuntos que lo lograron y desde otro lugar desean que quienes gozamos de esta vida logremos aquello que el Dios Creador nos indica hagamos de nuestra vida preocupándonos y sobre todo ocupándonos en trascender nuestra Alma, cumplamos con nuestros difuntos, este será el mejor homenaje o recuerdo que les otorguemos y el que en su momento nuestros descendientes lleven a cabo. Practiquemos el "Paz y Bien" de San Francisco de Asís, ahora y siempre.

Hasta luego, Tía Lucha.

kaxtro@prodigy.net.mx
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