Celaya
Templo de El Carmen, joya neoclásica de Celaya
El Sol del Bajío
9 de abril de 2009

Emireth Elías



Fue el 13 de julio de 1597 que se ofreció la primera misa por parte de los carmelitas en una casa donada por Francisco Hernández de Molinillos, tiempo después el templo que en un principio fue rústico quedó titulado bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, señala la breve descripción de su historia, retablos y reliquias por Lorena de la Cruz Ornelas.

El Templo del Carmen es uno de los atractivos turísticos de Celaya, ejemplo de la arquitectura neoclásica más importante del país.

Aunque se desconoce la fecha exacta de la conclusión de las obras del templo, para el año 1685 se mencionó un rediseño del techo. Para 1736 se hablaba en el capítulo provincial de una reedificación por estar el edificio casi al borde de la ruina; la nueva construcción hizo que la observancia de los religiosos fuese interrumpida, pero encontró su consumación hasta el año de 1744.

La mayor tragedia ocurrió el 16 de julio de 1802, cuando se registró el incendio de la iglesia, quedando convertido en cenizas.

Fue a partir de entonces que Francisco Eduardo Tresguerras se hizo cargo de la edificación, la cual terminó cinco años más tarde, siendo ya 1807. Este singular monumento sorprende por su belleza y acierto de sus proporciones.

Es considerada como una de las obras maestras del arquitecto celayense.

Lidia Ustoa Hernández, guía turística de la Oficina de Convenciones y Visitas (OCV) de Celaya, comenta que en el interior del Templo del Carmen se encuentran algunas pinturas de la autoría de Tresguerras donde retrata el Juicio Final, donde también se distingue el cielo y el infierno. Una de las curiosidades que detalla es la imagen donde es visible una tumba de donde sale un esqueleto y en la lozeta levantada se observan las iniciales de Tresguerras, donde se reflejan sus miedos a ser enterrado vivo, ya que él fue cataléptico. Hecho que en 1833, en una epidemia de cólera en Celaya, el arquitecto muere sepultado en vida, pues se creyó que la cólera lo hizo su víctima, sin embargo, sólo tuvo un ataque, pero nadie se percató de ello. Hasta que es sacado de su tumba para ser trasladado al mausoleo es que se dan cuenta ya que se encuentra boca abajo en el ataúd.

El Templo del Carmen es un sitio de obligada visita como icono y referencia histórica de la arquitectura mexicana.

Cuenta con un órgano tubular que data de los 1800.

Ustoa Hernández indica que de las cosas que más atrae la atención de los visitantes es la majestuosidad del color blanco con dorado con los que fue pintado en su interior lo hace ver mucho más grande de lo que es en realidad.

Se cuenta también con San Plácido mártir en un féretro de cristal, que cuentan, es el cuerpo original cubierto de cera. "Cuando te acercas y lo ves, en las heridas, a causa de la religión, se nota el hueso de su cuerpo".

También cobija leyendas, tales como los túneles subterráneos donde se encerraba a una endemoniada, "algo creado por el pueblo, dado que no existió nunca". Como uno de los monumentos más reconocidos en Celaya, el Templo del Carmen alberga la tradición de la Procesión del Silencio, un icono más de la ciudad. Desde hace 43 años que se realiza la congregación de diversas cofradías, su punto de inicio y final es dicha iglesia.

Su retablo principal es dedicado a la Virgen del Carmen, del lado del Evangelio se encuentran mártires Thebeos. Del lado de la Espítola, San Teódulo mártir.

Cuenta con los retablos de San Elías, Señora de los Dolores, San José, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Joaquín y Santa Ana, uno más dedicado a María de la Encarnación, actualmente se encuentra Santa Teresa del Niño Jesús.

Retablo dedicado a San Juan Nepomuceno, a la Santísima Trinidad, Santa Lucía.

Se observan detalles y reliquias de San Benito mártir, Blanda mártir, San Pompeyano mártir, una parte del escapulario de la santa, una reliquia, parte del hábito del santo, incluso se llegó a tener en reliquia a la carne de una beata.