Box
Resurge el boxeo en los 60 y 70
Los hermanos "dinamita": Díaz de León. Foto: El Heraldo de Chihuahua
El Heraldo de Chihuahua
20 de marzo de 2009

De la redacción

Chihuahua, Chihuahua.- Como lo hablamos ayer y durante estos días, los campeones chihuahuenses durante la década de los 40, 50, 60 y, todavía en los 70, pusieron muy en alto el nombre de Chihuahua; aquí algunos de los púgiles y logros más destacados.

Ayer no terminamos con Pablo Trejo Alba, quien inició su carrera a finales de la década de los 50, pero fue en esta década (60) que tuvo la mayoría de sus logros, al viajar al Campeonato Nacional de Mexicali en 1960, donde luego de uno de los robos más grandes de la historia lo dejaron segundo lugar en peso welter.

Luego de esta experiencia, Trejo Alba enfrentó a uno de sus mayores retos, el sordomudo Óscar Rentería, quien lo llevó a la lona en los primeros dos asaltos, pero en el tercero el chihuahuense sacó la casta y lo noqueó con su golpe más efectivo, "el volado de derecha".

"Mi mayor alegría siempre fueron las victorias, pero de igual forma siempre me quedé con la espinita de vencer a Isaías Hernández (Con quien perdió tres veces), pero indiscutiblemente me dejó grandes recuerdos, amigos y viajes", dijo hace dos días Pablo Trejo desde su cómodo sillón.

La historia de los chihuahuenses triunfadores del boxeo es prácticamente inagotable, y pedimos disculpas por la omisión involuntaria de algún nombre, todos personalidades del boxeo, pero que todos por igual se merecen su espacio.

Siguiendo con esta gran camada de boxeadores de los 60 y 70, encontramos a dos hermanos de origen humilde que quedaron huérfanos desde temprana edad, pero que la entrega, la voluntad y, sobre todo las ganas de sobresalir, los llevaron a grandes encordados nacionales: los hermanos Díaz de León.

Platicamos con Raúl, que pocos sabrán quien es; para que lo reconozcan, es nada más y nada menos que el famoso "Rucana" Díaz de León, con quien platicamos hace dos días en su desponchado ubicado sobre la avenida Heroico Colegio Militar y Junta de los Ríos.

Con el "gato" en mano nos platicó: "En Chihuahua no había más que beisbol, basquetbol y boxeo, y a mis hermanos y a mí nos gustó desde chicos (14 años) el boxeo, en donde destacamos rápido con buenas victorias".

En el antiguo gimnasio "Cazuelas", que se ubicaba frente a las oficinas de correos, estos dos triunfadores chihuahuenses hicieron sus primeros pininos, contando como entrenadores a Sacramento Benítez y a Fanfán Ramírez.

Jesús Díaz de León Ruiz, "Lolón", nació el 12 de febrero de 1936, y se inició en el club deportivo de la colonia Industrial en 1956, en el club "Plan de Álamos", al mando de Sacramento Benítez y Fanfán Ramírez; fue campeón estatal y tercer lugar en el Campeonato Mundial de 1958 al caer ante el cubano Marcelino López.

Por su parte, Raúl "Rucana" Díaz de León Ruiz, nació el 10 de agosto de 1938, y se inició en 1956 como juvenil; al año siguiente es Campeón municipal y estatal, para que en 1958 asistiera al Campeonato Mundial "Cinturón de Diamante", donde logró el subcampeonato mundial peso medio; también fue preseleccionado para el equipo México para la Olimpiada de 1960.

"Esa pelea por el Campeonato Mundial la perdí porque el venezolano venía por todo, a ellos les darían beca de por vida de ganar...lo tuve encima, me defendí, pero él me llevaba siete kilos arriba".

Y hablando de campeones nacionales, está Jesús Manuel Baeza, nacido el 13 de agosto de 1934 en Ojinaga, Chihuahua; uno de los mejores pesos gallo y pluma del país, y quien desde muy chico se inició en las peleas "botaneras".

En 1956 fue campeón novato, campeón clasificado, campeón estatal, subcampeón nacional y denominado Mejor Peleador Amateur del año, un boxeador que define su estilo: "boxeaba, aguantaba y pegaba".

Después de 1958 peleó en los Estados Unidos: "En México pagaban 300 pesos por 10 rounds, y allá (EU) pagaban 200 dólares por seis, y hasta mil por los 10 rounds", dijo esta gloria viviente del boxeo chihuahuense.

Orgulloso de su barrio querido, el de Santa Rosa, Baeza Vela se retiró en 1965 al perder ante Chebo Salazar, después fue por poco tiempo entrenador: "Mando un saludo a toda la afición, estoy vivo y les agradezco por su apoyo en los gimnasios".

De 1951 a 1960 estuvo Alfredo Zuany, el mejor peso completo que ha dado México; llegó a estar como diez del mundo, y entre sus víctimas están: el excampeón mundial Ezzard Charles; el clasificado Bob Baker, Ottis Fuller y otros más de gran nivel.

Para darle cerrojazo a los 50 tendremos que mencionar a Lupe Ochoa, quien se coronó Campeón Mundial Amateur del Cinturón de Diamante (1958), además habrá que mencionar a Raúl y Luis Sánchez; Chacho Ruiz; Chuy Pineda; José Luis Domínguez; Pablo Ruiz; César y Óscar Sánchez; Raúl Anchondo; Valentín Estrada; Manuel y Reyes Castañón; Pedro "Piluyo" Guerrero; Chabelo Rodríguez, Víctor y Ricardo López, etcétera.

Después vinieron Manuel Cardoza; José y Martín Coronado; Pedro Rocha; Pedro Piña; Pedro Camacho; Pepe Hidalgo; Roberto Leyva; Mario, Ramón y Toño Paredes; Pedro Velarde; Ernesto "Panterita" García; Manuel Caldera; Torito Silva; Lalo Sosa; Cornelio "Memín" Vega; Chuy Rosales; Polín Ramírez; Nico Pérez; José Pedroza; Chamaco Peraza; Benjamín "Memín" Rodríguez; Javier Rodríguez; Edel y Arturo Borunda y el "Cuervo" Gameros.

En los 70, un gimnasio que resurgió literalmente de la nada fue el gimnasio San Pedro, en sus inicios bajo la mira de Alfredo Nevárez y Nicolás Pizaña Arredondo "Titi".

En esta década ya se nombraba a Francisco Iracheta; Miguel Estrada; Pedro Camacho; Pedro Arellanes; Javier "Chabelo" López y Juan "Cholo" Veloz; y para 1977, con su boleto al Campeonato Nacional, había fajadores como Morris Noriega; Andrés Ruiz; Roberto Leyva; Antonio Alvarado; Leobardo Moreno y Joaquín Barrera, con destacada participación intermedia (entre 1974 y 1976) de Ramón Parra y Mario Paredes.

Para finales de los 70, Ernesto Rayo, bajo la batuta de Alfredo Nevárez, hizo mucho ruido en los Estados Unidos.

Los inicios de este "establo", hoy del PRI Estatal, fueron en 1968, donde Titi y Nevárez solicitaron un espacio a la entonces Sección 5; les prestaron un espacio sin tierra, donde con las aportaciones de los mismos boxeadores se fue comprando para el techo y el piso de madera.

Al rescate de este gimnasio entró una empresa denominada "Molinos de Viento", que remodeló, puso vigas de cemento y acondicionó como es debido.

"Eran tiempos diferentes, Chihuahua era conocido en todo México y nuestros boxeadores destacaban en plazas importantes como Monterrey, Durango, Torreón o Guadalajara... El boxeo no era fácil en esos tiempos, porque tenían que enfrentar a 40, 50 o hasta 60 boxeadores para llevar a los 10 mejores del amateur", dijo Titi Pizaña.

Mañana haremos una pausa en este nuestro paso por el tiempo del boxeo; y la haremos para dar espacio a uno de los más grandes peleadores internacionales de Chihuahua, Alfredo Nevárez.