Policía
Se suicida un doctor con raticida
El Sol del Centro
15 de marzo de 2009

Armando Jiménez

Betulia, Jalisco,.Joven galeno decidió escapar por la puerta falsa, al ingerir raticida, suficiente para que horas después dejara de existir en el Hospital Tercer Milenio.

El doctor que en vida llevó el nombre de Guillermo Romero Gutiérrez y contaba con 31 años, dejó un recado póstumo que decía: "Q.Q.C. Doc. No se culpe a nadie de mi muerte soy una persona tipo disfuncional y sociopata".

Enseguida viene una rúbrica que al parecer dice Romero V-13-03-09. Por lo anterior, parece que el escrito lo realizó desde el viernes.

Romero Gutiérrez fue encontrado en el consultorio de una farmacia de similares que se ubica en la calle Hidalgo número 18 en Betulia, Jalisco., propiedad del médico Arturo Lemus Herrera, en muy malas condiciones, por lo que de inmediato fue trasladado a esta ciudad pero los médicos ya nada pudieron hacer por salvarlo, debido a que el veneno que ingirió fue suficiente para causarle la muerte.

Ayer al mediodía la Trabajadora Social del citado nosocomio requirió la presencia del agente del Ministerio Público en turno, adscrito a la PME, ya que había fallecido un doctor que ingresó con signos de envenenamiento por ingesta de raticida.

Al iniciar las investigaciones, los agentes del Grupo Homicidios se entrevistaron con Arturo Lemus Herrera quien dijo ser el propietario de la farmacia de similares que cuenta con un consultorio.

Dijo que a las 09:30 horas arribó a la farmacia, acompañado de su empleada Olga Aguilar cuando repentinamente escuchó quejidos que provenían del consultorio donde se ofrece el servicio médico a la comunidad.

Al abrir la puerta del consultorio se percataron que el doctor Guillermo Romero Gutiérrez se encontraba en el piso y ya estaba semi inconsciente.

Asimismo, observaron que alrededor de la boca de Guillermo había restos de polvo negro y en el piso expulsión de vómitos el cual despedía un fétido olor.

Asimismo, ubicaron una tasa en la que al parecer había preparado la sustancia química que ingirió con la intención de envenenarse.

De inmediato solicitaron el auxilio de los servicios de emergencia y minutos más tarde, arribó una ambulancia del ISEA cuyos paramédicos al percatarse del estado grave en el que se encontraba, lo trasladaron a esta ciudad, quedando en manos de los médicos del Hospital Tercer Milenio.

En la misma ambulancia se trasladó la empleada Olga Aguilar y una vez que ingresó el doctor Romero Gutiérrez, les manifestó a las enfermeras que se trasladaría a la ciudad de Guadalajara donde viven los familiares del galeno.

Durante la inspección ocular, ubicaron una libreta que contenía el recado póstumo, donde el doctor Romero Gutiérrez pide que no se culpe a nadie de su muerte y que esa decisión la tomó porque era una persona disfuncional y sociopata.

Finalmente, el cuerpo fue trasladado al anfiteatro del Servicio Médico Forense, en espera de que sus familiares acudan a identificarlo.