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El Triángulo del Sol está en Guerrero
Guerrero es un destino turístico democrático ya que ofrece posibilidades para todos los sectores. Foto: Sandra Ricco
El Sudcaliforniano
8 de marzo de 2009

Sandra Ricco

Un destino democrático, y simétrico! al ofrecer la posibilidad de visitarlo siempre, dándose a todos los presupuestos y clases.

Porque Taxco, Acapulco e Ixtapa Zihuatanejo viven en el océano Pacífico, ofrecen un destino familiar lleno de sol, curvas, clavados y pozole de colores.

Una ruta que vale recorrer para conocer el lugar donde se ama la vida, a pesar de todo, es en las montañas de Guerrero, donde existe la miseria, allá donde paradójicamente se encuentra un tesoro enclavado en ellas, un tesoro saqueado, y donde mágicamente como los grandes lugares de la tierra, Dios está presente, se renuevan y ganan lo perdido con una alegría viva y auténtica, como su gente, con corazón de plata, de sonrisa franca y carácter explosivo, como dicen: de mecha corta, que les da el empuje para el esfuerzo diario del trabajo honesto.

Pueblo democrático como lo es Guerrero, que no así su gobierno (pero eso es otra historia), pueblo que respira y sobrevive por sí mismo, que engendra arte, a todos los matices y niveles, como el de ir a mochila, su gastronomía y su artesanía, que se asoman en los talleres de plata y artesanos locales con esos platos y jarrones con dibujos de frutas y chiles coloridos y alegres, como su alma.

Y dar la plata más sofisticada que es exportada a todo el mundo, como sus nativos diseñadores.

Taxco, está hecho a mano y en plata, hogar de poetas y artistas como Juan Ruiz de Alarcón, o el pintor Miguel Cabrera, donde están los callejones difíciles y románticos, serpenteantes, empedrados, que hablan de leyendas, delicioso el aire que se respira, aire limpio, y lo mejor, que regala el placer de sentirse parte de su pueblo, precioso y ancestral, lugar de monumentos históricos con plazuelas y calles empedradas, y de mitos como el martirio de Santa Prisca, o la casa de las lágrimas.

Lugar de teleférico y ex conventos, de exquisitas salsas con chiles variados y cenadurías donde no falta el pozole; y un poco más allá, las grutas de Cacahuamilpa, donde, de vez en cuando se puede disfrutar de un concierto de música clásica y moderna.

Enclavado en la sierra guerrerense, sinuoso su camino de curvas, como su mujer; de paisaje verde tropical es Acapulco refugio de defeños desesperados por un rayo de sol real. Visitar la Quebrada, ese rito local y presenciar los clavados, es en sí, un acto de rezo.

Por su gente entregada, "creyente", dicharachera y auténticamente alegre que da la sensación es de tener Acapulco a tus pies.

Visitar el famoso Barba Azul en plena playa o El Zorrito es imperdible.

A saber que en los años sesenta obtuvo su fama para el jet set y obtuvo un lugar privilegiado en la arquitectura internacional.

Mágico porque la posibilidad de vivir una experiencia inolvidable, e irrepetible, como ser de nuevo un niño feliz en el parque Papagayo, o enamorarse, es algo latente.

Encantador es Ixtapa Zihuatanejo, a 250 kilómetros de Acapulco, para cerrar con broche de oro.

Porque suave es el oleaje de sus playas sobre el Pacífico y sus atardeceres espectaculares, llenos de luz y romanticismo.

Zihuatanejo, "lugar de mujeres", pueblo de pescadores, tradicional Ixtapa de arenas blancas moderno y nocturno, ambos imprescindibles.

El Triángulo en Guerrero: lugar de tradiciones que hay que buscar, con cuetes ¡de todo tipo! bailes, amor y música, ¡ah! y comida rica y exótica como los jumiles o tamales de iguana un sitio vivo, generoso y dulce, como sus sabores, chistes y corazones..

Exótico por sus, margaritas y gastronomía como la deliciosa iguana estofada, el armadillo o la pierna de cordero al mezcal... hacen un coctel irresistible de probar a quien los visite resultando tal vez adictivo.

Legendaria es su vida nocturna que le da un sitio especial en el mundo .

Al ser un lugar lleno de energía, de día y de noche, porque cuando termina la puesta de sol, justo en el centro del horizonte, que se encienden las luces a lo largo de la costera, avisando que es la hora de la juerga, de la pachanga hasta el amanecer.

Su artesanía, tallada a mano exalta el olor y la humedad de la costa, llevar un mini baúl tallado a mano con madera de la región, hará recordar tan solo al abrirlo, la experiencia de vivirlo.

Excitante, porque los adultos pueden recordar, vivir y revivir, los jóvenes recrear, construir, y los niños jugar y atesorar.

Animarse a vivir es el pasaporte mágico a conocer las playas del México tradicional y sencillo, y dejarse seducir por el sol de Guerrero.

riccosandra@hotmail.com