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Opinión / Columna
Mañana ante una mayoría de espectadores puertorriqueños, Miguel Ángel Cotto volverá al ring después de la golpiza que le propinó el pasado 26 de julio Antonio Margarito, y en este compromiso disputará el título welter vacante de la Organización Mundial de Boxeo. Se enfrentará a Michael Jennings, un británico sin pergaminos, sin fama, sin nada en su historial que haga pensar que estemos contemplando un peligro real para el isleño. Suponemos que el más o menos prolongado descanso que se tomó Miguel Ángel para recuperarse del nocaut sufrido, le sirvió tanto física como mentalmente, pues no hay que olvidar que era un invicto y tanto él como su gente pensaban que se trataba de un superestrella y que iba a arrollar al mexicano. Cotto es un peleador de calidad modesta, sólo que pega muy fuerte y eso lo ha ayudado para realizar una carrera un tanto productiva en lo deportivo y también en lo referente a dólares. Le encontraron un adversario que parece ser ideal, al que -si no le dejó huellas la golpiza de su más reciente encuentro- deberá acabar antes de que las cosas lleguen al asalto doce. Por lo pronto Cotto deberá buscar la victoria a costa de lo que sea y si atendemos a la marca que lleva, su historial en general, a los números, a lo que se sabe de uno y otro, suponemos que no deberá trabajar demasiado para alcanzarla. Con 28 años de edad y poco más de siete de ellos en el cuadrilátero, Miguel Ángel ha ganado 32 peleas; 26 de ellas por nocaut y únicamente aparece una derrota en su camino -hasta ahora-, la ya mencionada frente a Antonio Margarito Montiel. El británico Michael Jennings, de 31 años, que combate como profesional desde 1999, perdió una pelea y ganó 34, con 16 nocauts, pero entre sus contrarios no vemos a nadie al que haya que considerar como buen peleador. En su encuentro más reciente, se impuso por puntos en 8 asaltos a un tal Jason Rushton, elemento que perdió sus últimas cuatro peleas y que ha dado forma a 18 triunfos con 9 derrotas. Total, creemos que Cotto ganará sin grandes problemas. Si sucede lo contrario, entenderemos que los puños de Margarito dejaron vestigios que a nadie benefician. |
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