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Opinión / Columna
Un viejo periodista dedicado a cosas del boxeo escribió alguna vez que "el nocaut es el impacto más brutal y directo a la capacidad emocional de las multitudes", y es probable que en parte haya tenido razón, pues ya conocemos el atractivo que generan los hombres que pegan fuerte, los que suelen decidir sus compromisos por la vía rápida. Pues bien, recordamos lo anterior ante la batalla que anuncian para el próximo sábado en Youngstown, Ohio, en la que el campeón mundial medio, el estadounidense Kelly Pavlik, expondrá la faja contra el mexicano Marco Antonio Rubio. Ambos pertenecen al grupo aludido; es decir, llevan dinamita en los puños y son dos de los más tremendos golpeadores de la época actual no sólo de su peso, sino considerando todas las divisiones. La pelea obviamente ha despertado un interés enorme, y será el enfrentamiento entre dos noqueadores con un alto porcentaje de victorias por la vía rápida. Pavlik, quien ha sido vencido una sola vez a lo largo de su carrera, puso fuera de combate a 30 de sus 34 víctimas, mientras que su retador, con 4 derrotas en una carrera de nueve años, tiene también como característica principal la dinamita y venció por nocaut a 37 de 43 rivales a los que ha superado. Y para aumentar la estadística, los porcentajes de uno y otro en esa especialidad son los siguientes: Pavlik hasta el momento lleva 88.2, mientras que en el historial de Rubio aparece un nada despreciable 86. Todos los augurios llevan siempre una buena parte de riesgo, y es de sobra conocido que muchos fallan, pero uno de los pronósticos que se puede endilgar al choque Pavlik vs. Rubio, es que terminará con uno de ellos en la lona o bien salvado por el tercer hombre en el ring. Para Kelly Pavlik, quien en su más reciente actuación sufrió la que ha sido hasta ahora la única derrota que registra su campaña profesional (lo venció por puntos el formidable veterano Bernard Hopkins), será esta la defensa número dos que haga de la corona, que conquistó en 2007 con un KOT en 7 asaltos sobre su compatriota Jermain Taylor. La primera la realizó contra el galés Gary Lockett al que liquidó en el tercer episodio. Marco Antonio Rubio llegará al cuadrilátero con nueve triunfos consecutivos (siete nocauts) y buscando por primera vez la corona, derecho que obtuvo en eliminatoria, imponiéndose a su compatriota radicado en Estados Unidos, Enrique Ornelas, mediante una decisión dividida. |
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