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Opinión / Columna
La misma ciudad, la misma dosis, el mismo marcador, la misma historia. Dos por cero en Columbus, y cero y van tres. México dio la apariencia los primeros 30 minutos de que esta vez la historia sería diferente, saliendo a agredir al equipo de los Estados Unidos. La jugada parecía resultar cuando Giovani tuvo una y cuando México tenía dominio en el medio campo sobre sus rivales. Pero tal parece que la historia siempre acosa cuando Estados Unidos, bien plantado y con gran despliegue físico, le tiene tomada la medida a los mexicanos, y justo a dos minutos de que terminara la primera mitad, el gol por Bradley fue claro indicio de lo que venía por delante. El Tri no tiene definición arriba y cuando Estados Unidos siempre anota primero, nunca regularmente se da para remontar. HABÍA ESPERANZA Eriksson fue valiente en su planteamiento. Buscó jugarle con velocidad a los Estados Unidos y abriendo la cancha. En algunos momentos, Giovani y Nery se salían con la suya y desquiciaban, pero después todo intento se apagó, a pesar de que a espaldas, Ochoa lograba ganarle los balones a Onyewu. Oswaldo había salvado con dos buenas intervenciones y parecía que en la ventosa y fría Columbus, algo se podría rescatar del terreno de juego. Pero en el mítico balón parado con doble jugada en el área, Bradley batió a quemarropa a Oswaldo, y ahí sí que cambiaron totalmente las condiciones del partido. LO DE RAFA Fue una verdadera calentura la que tuvo y fue factor para que México no saliera del bache. Dejar al equipo con 10 fue temerario. Rafa pidió perdón después del partido, como lo hizo en el vestidor, y eso, aunque no tapa lo hecho sí marca la categoría que tiene; sabe perfectamente que se equivocó. Lo difícil de entender es que con la experiencia que carga, se caliente de esa manera y propicie una situación de desventaja para México. El que le suceda continuamente cuando juega en la Selección, ya es un estigma que lo persigue desde aquella entrada a Cobi Jones en el Mundial de Japón-Corea 2002. Es un fantasma que lo acosa cuando viste la verde. Esta vez me pareció realmente honorable y caballeroso que lo manifestado en el vestidor lo haya hecho también hacia toda la afición, aunque esto ya es una clara lección de que su clase no la puede pasear con la verde, cometiendo esta clase de acciones comprometidas. EL CASO SVEN Todas las conferencias llevan la misma pregunta: Sven, ¿seguirás? Y la misma respuesta: "Estaré en el banquilllo en Sudáfrica 2010". Esta vez, Eriksson planteó muy bien el partido. Buscó una forma diferente de jugarle a Estados Unidos, y los descuidos y balones parados son un mal de años atrás en el futbol mexicano y no sólo de este ciclo. Queda claro que este factor, por más que se trabaje y se trate de corregir, sigue siendo el talón de Aquiles, y aunado a las pocas ocasiones que no se concretan arriba, finalmente dan la llegada a esta clase de noches terroríficas, que siguen siendo una verdadera losa para el conjunto tricolor. EL APUNTE Mientras México no defina, mientras se descuide atrás y mientras dé ventaja con expulsiones, todo queda atrás. Coincido con Oswaldo en que es una derrota injusta por la forma como se notó el partido, y que en el final del primero y final del segundo tiempo, como es la costumbre, Estados Unidos mató. Es una verdadera pena que esto haya pasado, porque es el arranque del hexagonal. Quedan nueve batallas, pero muchas historias de aquí al 28 de marzo, cuando se reciba a Costa Rica. PREGUNTA: Columbus, ¿el karma del Tri? Rafa, con la verde, ¿se deja vencer por la sangre hirviente? HASTA EL PRÓXIMO SILBATAZO Comentarios: fschwartz@oem.com.mx |
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