300 años
Templo de San Francisco
Panorámica de 1890 sobre la calle Libertad, en la que se aprecia al fondo el templo de San Francisco. Foto: Archivo.
El más antiguo templo de la ciudad recibió en un principio los restos del Padre de la Patria
El Heraldo de Chihuahua
10 de febrero de 2009

El Heraldo de Chihuahua

De arquitectura sobria y San Francisco persiste hasta la actualidad con el título de ser el más antiguo, construido a principios del Siglo XVIII, cuando aún en la capital no existían tantas edificaciones. El templo vino a darle a Chihuahua un aura de desarrollo. La autorización para su construcción fue concedida en 1715 por el sargento mayor Juan Antonio Trasviña y Retes, y la obra se inició 6 años después, para concluir por fin en 1741, cuando los chihuahuenses pudieron maravillarse con su interior, donde destacaban los altares de madera decorados con óleos y pinturas originales del siglo XIX dedicados a San Francisco de Asís y a Nuestra Señora de la Regla.

Ubicado en la calle Libertad, justo atrás de la Plaza del Ángel, el templo tiene una puerta de acceso de arco de medio punto con marco de cantera, sobre la que se abre una pequeña ventana coral flanqueada por pequeños nichos, a cuyos lados hay estructuras de medio bulto. La torre es de un solo cuerpo y a los lados de la fachada se abren otro par de portones que conducen hacia el templo.

El recinto en su interior es de plata de cruz latina, cubierta con una viguería y cúpula. Siendo uno de los pocos templos coloniales que existen en Chihuahua, el templo alberga en su interior una gran cantidad de reliquias, siendo las más importantes dos soberbios retablos del siglo XVIII. Originalmente existía un convento anexo al templo, que se convirtió en prisión a mediados de 1811. Allí fueron encarcelados los insurgentes que habían sido aprehendidos y traídos a la Villa de Chihuahua, para ser juzgados por su participación en el movimiento de Independencia.

De tal forma, además de ser un interesante centro religioso, es también un sitio histórico, ya que justo en esa capilla anexa fue velado y sepultado el cuerpo decapitado de don Miguel Hidalgo y Costilla, siendo exhumado once años después al concretarse el triunfo de las fuerzas emancipadoras, para ser trasladado al Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. Fue el 23 de abril de 1810 cuando los prisioneros entraron a Chihuahua para ser juzgados y el 26 de junio también fueron fusilados en el convento de San Francisco los insurgentes Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Juan Aldama y Manuel Santamaría.

En una ciudad donde hay diversas iglesias construidas en la época de la conquista por los españoles en su afán de evangelizar a los nativos, el Templo de San Francisco es un ejemplo típico de la arquitectura misional de los franciscanos y el único que aún guarda resquicios del siglo XVIII. Además de la Catedral que resalta entre todas las iglesias por ser una obra maestra, totalmente acabada en piedra de cantera rosa, la iglesia de San Francisco representa también parte de la cultura y de la historia de Chihuahua, ya que fue en ésta donde se conservaron en forma secreta los restos del padre Hidalgo, y por ser digno recuerdo de la época en que comenzaba a construirse la ciudad con toda la grandeza que hoy guarda.