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Opinión / Columna
México finalmente solicitó la sede para organizar los Juegos Olímpicos de La Juventud del 2014, ante el peor panorama dentro de la historia económica del mundo, en donde sólo dependemos del plan de rescate del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama. En cambio, en México, el proyecto calderonista no arranca a dos años de asumir la Presidencia de la República, con datos que en el mejor de los casos, instalarían a nuestro país con crecimiento cero, con un subejercicio superior al 60 por ciento, infraestructura paralizada por falta de proyectos, y la inacción de su gabinete para formular un plan de emergencia. La base del iceberg está, como siempre, en los partidos políticos que no llegan a un solo acuerdo nacional, sólo interesados en preservar sus privilegios. Nadie atina a plantear una acción que permita conservar la base productiva, el empleo, un nivel de vida digna, etcétera. Los empresarios están desesperados porque no hay una respuesta del Gobierno sobre sus demandas, bancos en riesgo y empresas que han sido frenadas de manera estrepitosa en su producción. De noviembre a enero se perdieron 500 mil empleos y la inercia no parece revertirse. No hay en el mundo alguien que tenga una solución a la crisis. Bajo esta perspectiva, México solicitó ante el Comité Olímpico Internacional la sede de la segunda versión de los Juegos Olímpicos de la Juventud, periodo en el que México tendrá el mayor número de jóvenes de su historia. Las naciones que solicitaron albergar esta competición deportiva son China (Nanjing), Indonesia (Yakarta), Marruecos, Polonia (Poznan), Turquía, así como México, con una extensión para definir la ciudad que los organizará hasta el primero de abril para tres países. En el caso particular, la ciudad de México y Monterrey han manifestado su deseo de celebrarlos. Las ciudades finalistas se elegirán en diciembre de este año, y la elección del COI se dará a conocer en febrero del 2010. Las preguntas obligadas: ¿Tenemos las instalaciones modernas para recibir a seis mil deportistas? ¿Las condiciones ecológicas que exige el COI? ¿La urbanización que plantea el cuaderno de cargos? ¿Los cinco mil millones de dólares estimados como mínimo para celebrarlos? hreyes@oem.com.mx |
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