Hidalgo
En breve la bendición del Niño Dios
El Sol de Hidalgo
29 de enero de 2009

Por Sonia Nochebuena

Pachuca, Hidalgo.- No importa cómo se vista, aunque los padrecitos se enojen. Es la fe en el Niño Dios.

Rigurosamente, el color debe ser blanco, que significa pureza. Así lo marca la tradición católica.

Sin embargo, hay vestimentas moradas, rojas, azules, verdes, rosas; así son bendecidos el 2 de febrero, día oficial de la culminación de las fiestas navideñas.

Aquí también entra el ingenio mexicano. Los hay de camisetas de equipo de futbol. Muy solicitadas de los Tuzos del Pachuca; no faltan de las Águilas del América y Chivas Rayadas del Guadalajara.

Quizá con la esperanza de que los equipos anteriores sea campeones en algún torneo. Siempre con fe.

FE

Con fe, católicos se dirigen a la Iglesia de la Asunción en la Bella Airosa. Allí, alrededor de una decena de puestos ofrecen servicios exclusivamente de reparación y vestimenta de Niños Dios.

Uno de ellos tiene lona naranja, alfombra verde, de ambiente agradable. Lo atiende Macarena Vera, de 56 años, junto con su joven sobrina, Adriana Campera.

Doña Macarena conoce sobre la tradición. De sus 56 años de vida, 30 de ellos los ha pasado vistiendo a Niños.

Sus ojos cansados asoman al recuerdo. "Solita me nació el gusto. Fue en la catedral de Morelia, Michoacán". Era 1979. Quedó impresionada.

También diseña su propia ropita.

No es un oficio cualquiera. "Debe hacerse con respeto". Macarena resuelve: "Infunde un sentimiento de paz y privilegio; es el Niño".

Antes de empezar a arropar, hace una oración y se persigna. "Tenemos que estar de buen ánimo, porque el niño lo siente.

"Si hay mala vibra, lo resiente. Hace travesuras, incluso te puedes lastimar".

Para comprobarlo, contó experiencias.

"Empleo a jóvenes, lo toman a burla como si fuera cualquier cosa. El niño lo siente".

Se pican con la aguja, se queman con la pistola de silicón, con tocarlos se rompen, esconden el material. Es una de las tantas manifestaciones de una fuerza divina, aseveró.

Entonces, interrumpe Adriana Campero, sobrina de doña Macarena, mientras viste a uno con ropaje verde; está paradito, pequeño.

"No se deja, no se deja", se ríe. "Llevo media hora, y, por lo regular, son 10 minutos".

"¿Oraste?" "No, sólo me persigné; estoy de buen ánimo. No entiendo. Mira -se ríe-, como si estuviera burlándose".

NUEVO NIÑO

Este año hay otro Niño, el del Trabajo, con trajecito azul con blanco y sombrerito de paja como de pastor.

"Quizá sea por la crisis económica, falta de empleo", subrayó.

Y los tradicionales Santo Niño de Atocha, con su báculo y sentado en una sillita.

Niño de las Palomas, con un ropón blanco y una paloma entre las manos.

San Francisco, con sandalias, hábito café y abrazando un animalito.

Niño de las Azucenas, túnica blanca, deteniendo entre las manos una vara de azucenas.

Igual el de los Milagros, Niño de Belén en color verde, el de la Paz, Uva, San Miguel Arcángel, San Martín Caballero, Juan Dieguito, Niño Jesús, de la Abundancia. "Son como 40".

La diversidad alcanza en medidas, desde los 6 hasta 45 centímetros. El barato de 45 a 300 pesos, dijo Macarena.

"Los más demandados son de 12 a 25 centímetros con un gasto de 80 a 120 pesos". Si lo quiere con corona, hay mayor desembolso; si no, simplemente con sombrero".

El favorito de la comerciante es el Doctor. "Es el que nos da salud".

CANDELARIA

En el Día de la Candelaria se hace "el levantamiento del Niño Jesús". Consiste en llevar imágenes y figuras a bendecir al templo, explicó Macarena.

En esta fecha, también se quita el Nacimiento.

Es llevado a la iglesia por su padrino y compadres, dueños de la casa donde se partió la rosca, para recibir la bendición.

Después de la misa se retorna a la casa del "niño", donde se partió la rosca, a fin de celebrar el acontecimiento con tamales y atole. Obviamente, los gastos corren por cuenta del padrino.

REPARACIÓN

Faustino García tiene 18 años de reparar imágenes. "Sólo en está época mi trabajo es para Niños Dios".

En el transcurso del año son Vírgenes y San Judas. "No me preocupo, siempre hay chamba".

Colocó su puesto frente a la Iglesia de la Asunción. Hay mesas de madera, pasta, pinceles y pintura.

Esas son ocupadas por cientos de figuras, la mayoría de color carne. Los hay negros y morenos; predominan ojos azules, verdes y cafés. Largas pestañas y labios rosados.

Todos con cabello negro quebrado, sonrientes.

Varios desgastados, dedos quebrados, sin pestañas, descabezados, sin pecho.

"No importa la dimensión. Por reparación de un dedo es de 15 a 20 pesos", mencionó tajante.

Un par de pestañas oscilan en 50 pesos.

"En promedio, un cliente gasta 200 pesos. Queda totalmente nuevo".

Faustino afirmó que no es cualquier actividad. "Me llevo de 2 a 4 días. Hay que hacerlo con acato".

Asimismo, hay materiales ex profeso. "Es pasta, no es yeso ni cemento blanco".

Para engalanarlos, utiliza pinceles finos, agua, pintura de aceite y cuchara. Sin embargo, reconoció que no todo es a mano, "usamos compresoras para pintarlos".

En el aspecto económico del negocio, Faustino confesó la baja. "Tres semanas antes de la Candelaria llegué a reparar unos 400; ahora, 200".

TRADICIÓN

La tradición marca tres años. El primero es acostado y vestido de blanco; segundo, sentado, y último, parado. No importa el tipo de vestimenta, sino la esperanza depositada según sea la situación.

Empero, no siempre es respetado. Macarena aclaró que clientes los prefieren sentaditos. "Es el gusto de la persona".

MANIFESTACIÓN DIVINA

La fe de Macarena es inquebrantable. Un muro.

Compartió alguna de sus vivencias.

Aseveró que, hace unos años, un Niño Dios lloró. "Guarda sus lagrimitas en su bolsa, y suda. Empañó la bolsa donde estaba envuelto, lo cambiamos y seguía. Es milagroso".

Otra situación calificada como increíble es la de un remolino. "Fue algo increíble".

Ocurrió un 27 de enero, sin recordar el año.

Manifestó que un joven lo acusaron de robo dentro de la Iglesia de la Asunción. "Estaba malo de sus facultades mentales; los judiciales lo golpearon salvajemente, se lo llevaron".

Repentinamente, fuerte viento se convirtió en remolino, tiró a todos los Niños Dios; ninguno quedó. Lloramos desconsoladamente, hicimos una junta. Afortunadamente, salimos adelante, detalló.

"Días después nos enteramos que el muchacho, hijo de una maestra, murió por los golpes.

"Fue una manifestación divina, una de tantas maneras de manifestarse Dios".

Precisó que, pese a la multiplicación de religiones, prevalecerá la católica por siempre.

ORIGEN

Según la Biblia, el 2 de febrero es la fiesta de la presentación de Jesús en el Templo.

A partir del siglo V, los fieles acostumbraron llevar a esta celebración velas o candelas a efecto de manifestar que Jesús es la luz.

De allí que se llame la fiesta de la Candelaria o Candelas.

Cada 2 de febrero, la pila de los fieles mueve los corazones para que muchos lleven a las iglesias una imagen del niño Jesús, normalmente sentado, vestido especialmente para esta ocasión, sobre una charola en la que se colocan velas o veladoras, y también algunas flores.

La tradición popular consiste en que este día quienes en la rosca de Reyes encontraron la imagen del Niño Jesús, compartan la alegría de haberlo hallado, ofreciendo tamales y atole a los familiares y amigos, propiciándose así la oportunidad tanto para la convivencia familiar, como en el ámbito del trabajo, de la vida social en suma.