Opinión
Los Fantasmas
Alejo Castillo
Mujer muerta se aparece a taxistas

El Sol de Morelia
19 de enero de 2009

María Dolores Peña estaba agobiada ese fin de año. La navidad, los abrazos, los buenos deseos, la convivencia familiar y estas tantas cosas invernales, mas que feliz le dolía estar sola, siempre sola, aunque por ganas de vivir no faltaba.

Había llegado al Distrito Federal proveniente de la zona rural de Michoacán y logró emplearse en una tienda donde estaba durante muchas horas, solo que un día se sentía tan deprimida que renunció a su puesto y se fue a su casa con su familia; lamentaba que no hubiera alguien que se interesara por ella y también le dolía que sus padres no la trataran con el cariño que deseaba, es decir todo un caso de abandono existencial que de muchas formas la llevaba a pensar que la vida no valía la pena.

En tales circunstancias una mañana decidió salir de su casa, caminó por algunas calles, pensaba muy seriamente en atentar contra su vida, no imaginaba que ese día -hace ya años- era el último porque sin más entró a la estación del metro y ahí se sentó viendo pasar los vagones, además de ver cómo la gente indiferente subía y bajaba siempre de prisa, imaginaba en ese momento la paz rural de los michoacanos, donde ciertamente se trabaja pero nunca hay prisa para nada, mas bien viven en la vida contemplativa.

Pero no soportaba muchas cosas, veía también cómo la gente estaba apresurada y algunas con regalos en las manos, esto le laceraba el alma y le evitaba pensar con transparencia, tenía en su mente una nube que le evitaba la reflexión y en el corazón un dejo de soledad, sabor que nunca se lo había podido quitar.

Como siempre ocurre, no lo pensó se levantó de su asiento y caminando se ubicó en los andenes, su mente estaba ya en blanco, su cuerpo se movía involuntariamente y sin pensarlo, como lo hacen los suicidas, se arrojó a las vías justo cuando se aproximaba el metro. Fue inevitable y una muerte instantánea.

Los policías dieron aviso, el Ministerio Público tomó nota, los diarios dieron la información de una joven de 35 años se arrojó a las vías del metro quitándose la vida, las causas no se conocían porque no dejó carta póstuma y sus padres dijeron a las autoridades que no había motivo para que tomara la fatal decisión.

El cuerpo maltrecho fue llevado para ser velado y al día siguiente lo trasladaron a su lugar de origen, donde sus restos reposan ya no solo en la tranquilidad de un panteón, sino en la paz rural de nuestros pueblos michoacanos

El novenario se llevó a cabo puntualmente, ahora sí muchas almas piadosas rezaron juntas y manifestaron que era una lástima porque María Dolores era una jovencita muy valiosa y buena y no entendían por qué se quitó la vida. El rosario fue el motivo de dulzura familiar, pero la pérdida de ella caló hondo y poco a poco las cosas se fueron casi olvidando, como siempre ocurre, los únicos que se acuerdan de una persona ya muerta, son sus familiares y sus amigos, para los demás la muerte es el olvido y la indiferente forma de vivir la vida. En fin.

LAS APARICIONES DE MARIA DOLORES

Cinco años después del incidente en la ciudad de México trabajaba el taxista Juanito, quien todos los días a las cuatro de la madrugada hacia un recorrido de Naucalpan hasta llegar al metro Tacaba, donde recogía pasaje y lo regresaba por la ruta, era una costumbre cotidiana.

Juanito iba esa noche de invierno por la mencionada rúa y llevaba a dos personas que viajaban en la parte trasera del auto, ellos dialogaban muy bajito, así que no pasaba nada anormal.

Atento a los semáforos y al tránsito vial, el taxista había escuchado ya de algunos de sus compañeros que en la estación del metro a veces los vigilantes escuchaban quejidos, como si alguien se lamentara, la policía en algunas noches hacía rondines para ver si hubiera algo anormal, pero no había nada.

No perdía de vista a sus pasajeros, por eso de vez en vez veía a través del retrovisor para que todo fuera normal y al mismo tiempo para ver la cercanía de otros automóviles. Seguía sin pasar nada y nada tenía que pasar.

Sin embargo en una de sus miraditas por el retrovisor se llevó una sorpresa:

Ahí entre los dos pasajeros estaba sentada una mujer, con la cabeza agachada, vestida de colores muy intensos, no se le miraba la cara, tampoco podía ver su cuerpo, solamente estaba ahí, clara, precisa y terrorífica

Juanito se talló los ojos, dio un cabezazo para quitarse la modorra de las cuatro de la madrugada, miró hacia atrás y de nueva cuenta volvió a ver esa mujer, visión que le provocó temor.

Frenó la marcha de su automóvil, y fue entonces cuando en forma muy temblorosa preguntó a sus pasajeros si habían visto o sentido algo en el asiento de atrás y ellos contestaron de manera negativa.

"Yo solo sentí que había puesto el aire condicionado porque sentí mucho frío, pero fue un ratito, dijo uno de sus pasajeros, pero como vi que no era aire entonces creí que a lo mejor se le filtraba aire por algún hoyo del auto".

El segundo pasajero estaba muy callado, solo se le veían los ojos descuadrados, más abiertos que de costumbre y por miedo a que lo juzgaran de loco, no abrió la boca hasta que se sinceró Juanito y les dijo que había visto como si una mujer estuviera entre ellos y que por esa razón había parado su unidad para ver realmente de qué se trataba.

Fue en ese momento cuando el segundo pasajero relató que sintió como si alguien le hubiera tocado la espalda y pudo ver una sombra que estaba muy cerca de él, sintió mucho frío en el lado izquierdo y también de momento pensó que se trataba de un aire colado invernal.

Entonces Juanito y los pasajeros decidieron rezar un Padre Nuestro por el eterno descanso de esa alma que sigue vagando y penando en la zona del metro en el Distrito Federal.

Aquella noche Juanito siguió trabajando, pero con la mente puesta en la aparición de esta fantasma y por esa misa razón lo platicó con sus compañeros, por lo que algunos manifestaron que es muy común esa aparición.

Cuentan que sobre todo en las mañanas cuando van los taxistas con pasajeros en el asiento posterior, se aparece entre ellos, algunos lo han llegado a sentir, unos tienen miedo y otros de plano no sienten nada, pese a que ese fantasma viaja con ellos.

Un taxista que es de Michoacán, por lo menos había visto esta fantasmas en tres ocasiones y siempre se les aparece en las noches de mucho frío, en el invierno y muy cercano a la Navidad, creen ellos que se trata el alma de esa mujer que se lanzó a las vías del metro y murió destrozada una mañana de invierno navideño.

Porque es muy curioso que escuchan quejidos en el metro, también que se les aparece entre los vivos y en el asiento de atrás, pero ninguno ha podido saber realmente dónde está la familia de esa persona, por esta misma razón solicitaron al equipo de LOS FANTASMAS para que investigaran o al menos a través de este medio que sus parientes se den cuenta de lo que ha venido ocurriendo.

Juanito se vino a vivir a Morelia y ya en esta ciudad decidió platicar con los integrantes del equipo radiofónico de LOS FANTASMAS, con la finalidad de que los parientes de María Dolores Peña se den cuenta de lo que sucede y lo que deben hacer para que esa alma atormentada pueda seguir el camino hacia la luz, que es lo mejor.

Mientras esto sucede Juanito ha venido rezando y ofreciendo misas por el eterno descanso de María dolores, sabe que en la Ciudad de México se sigue apareciendo el fantasma de esta mujer y también ignora si la familia de ella ha hecho realmente algo espiritual para poder ayudarla.

Juanito sabe que aquí las historias de aparecidos y fantasmas que se suben a los taxis son muy comunes y le han impactado de manera especial, en virtud de que él puede ver este tipo de fenómenos paranormales.

De hecho en Morelia hay historias y relatos muy terroríficos, como el que ocurre de esa mujer que se sube con los taxistas y la llevan de lugar en lugar y luego les paga con un anillo que al día siguiente cuando van a cobrar, se dan cuenta de que trasladaron a un muertito.

Hace unos días que relatamos la historia de una mujer que un taxista llevó a una colonia de este lugar, la mujer entró a la casa y no salió a pagar la dejada, al día siguiente el taxista decidió ir a esa vivienda y los vecinos le informaron que la mujer que él dice que trasladó murió en un accidente de carretera.

El taxista que refiere esta historia dice que salió del lugar impresionado y recordó cómo esa noche cuando trasladaba a la mujer su figura estaba muy difusa, como si en verdad no fuera de este mundo, aun cuando pudo platicar con ella y no se explica cómo ésta puede platicar con los vivos, si es que ya no existe su cuerpo ni tiene sus bucales para poder emitir sonidos.

Este mismo taxista también cuenta que un día en Zurumbeneo subió a una pareja de personas ya de cierta edad, quienes le pidieron que los trajera a una colonia en Morelia y ahí está el relato que durante el camino los dos pasajeros veían platicando en voz bajita, pero se alcanzaba a escuchar que reclamaban porque uno de sus hijos los tenía tan abandonados.

Los dos pasajeros estaba charlando pero cuando llegó a Morelia justamente en el libramiento, los dos pasajeros desaparecieron misteriosamente. Ya no estaba en el asiento y el taxista por poco y se vuelve loco, cómo era posible que él si los había subido, escuchado platicar y los vio con sus propios ojos, de pronto se esfuman como si fuera una nube de polvo.

Son las preguntas que no tienen respuestas, son las verdades de nuestros fantasmas que suben a los taxis buscando una paz para sus almas, son las almas en pena, son los que no descansan.

Son los fantasmas.

NUEVO HORARIO

A todos los radioescuchas del programa número UNO de la radio LOS FANTASMAS se les informa que la emisión de este gustadísimo programa cambió de horario, ahora se transmite de las 10 a las once de la noche en la espacio de A TODA MAQUINA en el 990 de amplitud modulada, conducido por Zarita "La Faraona", para que lo sintonice y relate sus historias de terror porque un equipo de investigadores lo escucharán y analizarán los sucesos paranormales.

Se transmite a esa hora porque usted lo pidió. LOS FANTASMAS en nuevo horario y en nuevo CANAL RADIOFONICO. (I)
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