Hidalgo
CXL aniversario de la creación del Estado de Hidalgo
Juan C. Doria. Foto: El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
16 de enero de 2009

Por Sara Montes Romero

Cronista de Pachuca de Soto

JUAN CRISÓSTOMO DORIA GONZÁLEZ, PRIMER GOBERNADOR

Pachuca, Hidalgo.- Todos los pueblos tienen el orgullo de contar con personajes ilustres, con mujeres y hombres que enaltecen la historia, la cultura y el amor por una región, por un estado. Hidalgo, como toda magna entidad, posee también notables personalidades históricas, quienes con sus ideas y sus actos contribuyeron a forjar su rostro en el contexto nacional.

Tales actores políticos, culturales y sociales merecen ser conocidos y, sobre todo, reconocidos. Con tal afán exaltamos la vida de uno de nuestros próceres, el abogado y coronel Juan Crisóstomo Doria González, cuya capacidad política, contando con apenas 30 años de edad, lo llevó a convertirse, por sugerencia del Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez, en el primer gobernador del estado de Hidalgo, ganándose con su designación y durante su mandato el respeto y el aprecio de nuestra población.

SU BIOGRAFÍA

Para conocer a este adalid, hijo de Don Francisco Antonio Doria y Doña Guadalupe González, veamos un resumen de la semblanza que Juan de Dios Arias escribió en su libro Reseña histórica de la formación y operaciones del ejercito del Norte durante la intervención francesa: Sitio de Querétaro, en 1867, acerca de Doria.

"Nació en Villagrán, Tamaulipas, el 27 de enero de 1839, donde recibió su primera educación. Los bienes de fortuna de sus padres le permitieron pasar a la Ciudad de Monterrey, en cuyo seminario hizo sus estudios de latinidad y de filosofía, que concluyó en 1853.

En el año siguiente, en la Capital de la República curso las cátedras de derecho, hasta el año 1857, en el Colegio de San Juan de Letrán; pero circunstancias desgraciadas en sus intereses, y la guerra que había estallado en la frontera del Norte, lo pusieron en la necesidad de volver a su hogar. Fijó su residencia en Monterrey, donde hizo su práctica de abogado con aprovechamiento y recibió su título en 1862.

Al año inmediato, con motivo de la intervención francesa, el Gobierno General se había trasladado a Monterrey, en cuya ciudad Doria estuvo desempeñando la secretaría del Gobierno de Nuevo-León. En 1864, siendo Jefe Político y Comandante Militar del Distrito de Linares, se presentó al General Mariano Escobedo, llevándole una pequeña fuerza de caballería en los momentos en que éste marchaba al interior de la República para seguir combatiendo a los franceses".

EL SITIO DE QUERÉTARO (EL RECONOCIMIENTO DE MAXIMILIANO)

En 1867, viendo Maximiliano la situación de su imperio perdida, se puso al frente de su ejército y salió de la ciudad de México, refugiándose en Querétaro que estaba en poder de los generales Miramón y Mejía. Al enterarse los republicanos de esto, los ejércitos de Mariano Escobedo, Jerónimo Treviño, Sóstenes Rocha, Ramón Corona y Nicolás Régules, fueron avanzando hasta esa ciudad, lanzando feroces ataques hasta sitiar la capital queretana.

Al frente de todos los ejércitos estaba el General Escobedo, quien inició un movimiento envolvente alrededor de la ciudad, lanzando su primer ataque el 14 de marzo.

A las cinco de la mañana del 27 de abril, los imperialistas atacaron, y el general Corona ordenó la retirada. Se dirigió al Cuartel General para dar parte de lo ocurrido a Escobedo, quién desprendió de su sección al Coronel Juan C. Doria con su cuerpo Cazadores de aleana, y a un batallón de Cazadores de San Luis, que puso a las órdenes de Corona en calidad de refuerzo, mientras enviaba nuevas columnas que batiesen al enemigo.

El enemigo se apoderó de más de veinte piezas de artillería con sus atalajes, y de gran cantidad de municiones de boca y de guerra, y amenazaba los flancos y retaguardia de las líneas inmediatas, cargando sobre la caballería de Rivera, que se batía en retirada.

"En momentos tan supremos, apareció el Cuerpo de Galeana, que con el Coronel Doria a la cabeza, desplegó en batalla, restableció el combate y tomó la iniciativa con una intrepidez que rayaba en la temeridad."

El enemigo, fuerte por su número, por su disciplina y por la calidad de sus jefes pudo rehacerse y organizar su batalla, pero los audaces cazadores, armados con rifles de 8 y 16 tiros, no atendían a la superioridad numérica de los imperiales, que oponían a un cuerpo de 240 hombres más de 2,000 soldados de todas armas. Era muy desigual el combate, y sin embargo, el enemigo hubo de replegarse ante un puñado de valientes.

Su derrota era tanto más notable ya que por primera vez, Maximiliano dirigió el ataque, según lo dio a entender una vez que, hallándose ya preso, tuvo que hablar con el Coronel de Cazadores de Galeana a quien no conocía. "Al anunciar su nombre Doria, Maximiliano le tendió la mano diciéndole: "Tenga ud. la bondad de darme la suya, los valientes, simpatizamos: en el combate del 27 he estado a distancia de 30 varas de donde usted se hallaba."

La mención que de Doria hicieron todos los jefes que tomaron parte en los acontecimientos de ese día, prueba que el joven Coronel fue el héroe de la jornada.

INICIA SU VIDA POLÍTICA

El 29 de octubre de 1867, el coronel Doria entra a otra etapa de su vida, al insertarse de lleno en la vida política nacional, formando parte del bando liberal y siguiendo los ideales progresistas que siempre lo caracterizaron. Fue en esa fecha que resultó electo como diputado, para formar parte del congreso federal, representando a la población en la que había crecido: Linares, Nuevo León.

LA DESIGNACIÓN COMO GOBERNADOR

Fue en la sesión del congreso general del 20 de enero de 1869, en que pasó a la comisión que tenía antecedentes, un oficio del ministerio de Gobernación, en el que manifestó el Ejecutivo que había nombrado gobernador provisional del estado de Hidalgo a D. Juan C. Doria, pidiendo al congreso la aprobación del nombramiento. Después se presentó un dictamen aprobándolo. Se tomó pronto en consideración y se aprobó en votación económica.

Y es que al saberse de la erección del estado, comenzaron a barajarse los nombres de los candidatos a gobernador provisional, varias fueron las peticiones de algunos pueblos, sin embargo, de acuerdo a lo meritorio de la carrera del diputado Doria, el presidente de la República, Benito Juárez, le otorgó el nombramiento.

Enseguida, entre la gente de Hidalgo se dejó sentir la efervescencia por el arribo de su mandatario, muestra de ello puede leerse en un texto que hace referencia a la "llegada del nuevo gobernador".

SU LLEGADA A PACHUCA

"Los habitantes de esta ciudad han celebrado ayer con el mayor júbilo y entusiasmo, la llegada del ciudadano gobernador provisional del Estado de Hidalgo, procurando solemnizar con gozosa solicitud la realización de las aspiraciones de todos los pueblos que formaron el segundo distrito y que ahora componen el nuevo Estado.

"Así es, que el C. Doria ha recibido una ovación no interrumpida un momento desde su arribo a la estación de Ometusco, hasta su entrada a esta ciudad, y presenciado el espectáculo grandioso y conmovedor de un pueblo entero, agrupado en derredor de sus autoridades y saludando con exclamaciones de placer y de esperanza al gobernante que viene a poner las primeras bases de su nueva entidad política.

"El comercio de Pachuca había arreglado y dispuesto por su cuenta el servicio de la estación para la deseada comitiva; por lo que al llegar a ésta el C. Doria, acompañado del C. Cipriano Robert su secretario, de los CC. Gabriel Mancera y José Luís Revilla, diputados al congreso general y de dos o tres personas más, fue recibido a los golpes de viento de la música del pueblo de Ajapusco, y atendido en el servicio de la mesa de la mejor manera posible; montando en seguida en los carruajes preparados al efecto.

"Los habitantes de las rancherías y de los pueblos comarcanos al camino real de Zempoala a Pachuca, habían acudido en masa y lo cubrían como un gigantesco reptil de ondulantes anillos: todo el comercio de Pachuca, las autoridades y empleados y multitud de vecinos, a pie, a caballo, en coche, habían salido hasta la venta del Pavo, a dos leguas de distancia de la ciudad, a recibir a su comitiva, tomando entonces asiento en los carruajes preparados para su entrada a Pachuca.

"Al llegar a las casas consistoriales, en las que se había dispuesto el alojamiento del ciudadano gobernador, la comitiva se instaló en la sala de recepción, pronunciándose los correspondientes discursos de felicitación de: El ciudadano jefe político; el ciudadano juez 1º. de primera instancia a nombre de los empleados de la administración de justicia y de los abogados de esta ciudad; el presidente de la corporación municipal; el ciudadano general Juan Kampfner, el secretario del consejo consultivo de instrucción pública y el secretario del ayuntamiento".

SU PERÍODO DE GOBIERNO

Doria, a pesar de saber que su cargo sería corto -de enero a mayo de 1869- puso el máximo empeño en su mandato.

Acostumbrado a la disciplina, puso especial énfasis en contra de los delincuentes, pidiendo al presidente Juárez mayor seguridad y equipamiento para las tropas que resguardaban la seguridad de la población.

Además correspondió a él convocar a elecciones para gobernador y diputados al Congreso local, así como crear el Tribunal Superior del Estado, conformando así los tres poderes que rigen a nuestro estado.

Todo ello, y muchos beneficios que realizó, quedaron consagrados en el amplio documento "Memoria que el Gobernador Provisional del Estado de Hidalgo, C. Juan C. Doria presenta al H. Congreso del mismo", cuyo original obra en el Archivo del Congreso del Estado.

El día 27 de mayo de 1869, el C. Juan C. Doria entregó a don Antonino Tagle el liderazgo del gobierno estatal, cumpliendo totalmente con la misión que se le había encargado.

LA MUERTE DE UN GRAN MEXICANO

A escasos meses de haber dejado el cargo de gobernador, su salud se resquebrajó. Su deceso ocurrió el 16 de noviembre de 1869, en la Ciudad de México, a la edad de 30 años. La causa, un padecimiento del corazón.

La muerte de Doria fue motivo de diversas expresiones en periódicos de la Ciudad de México y de algunos estados. "El periódico oficial de Morelos insertó el siguiente artículo:

"A las diez y media de la mañana ha fallecido en la capital de la república este joven héroe. Doria, el joven querido de toda la juventud actual, el abogado inteligente, el patriota sin mancha, el valiente por excelencia, ha muerto cuando la vida debía sonreírle por todas sus fases, cuando el porvenir era suyo y con su mejor perspectiva: la muerte vino a herir aquella existencia tan cara para cuantos estrechábamos la mano tan leal y tan noble del héroe de 27 de abril de 1867.

"Doria, en medio de una vida tranquila, rodeado de una familia que lo adoraba, oyó el grito de angustia que lanzaba el pueblo al ver que perdía su independencia, y se arriaba su pabellón tricolor frente a las armas francesas. Eran los peores momentos de la lucha, cuando se combatía sin fe, cuando la deserción aclaraba las filas de los leales, cuando la causa de la nación se creía perdida para siempre. Entonces Doria se lanzó al combate, y en medio de las privaciones más horribles hizo esa penosísima campaña de la frontera, siendo el constante compañero del general Escobedo, en medio de las soledades del desierto, y sin que vacilara un momento aquella alma de bronce ante el desaliento que apagaba por todas partes la insurrección contra el imperio.

"Pero aquel puñado de valientes pronto aprendió a vencer, y siguió esa serie de victorias que trajeron los triunfos de Santa Gertrudis, Matamoros, San Jacinto, y al fin el sitio de Querétaro. Por allí pudo haberse escapado el ejército del archiduque, o ser al menos aquel incidente desgraciado el principio de una derrota que hubiera obligado a las tropas nacionales a levantar el sitio.

"Pero llegó Doria conduciendo la reserva, y al frente del cuerpo que mandaba, cazadores de Galeana, arrolló al enemigo.

"La república se había salvado y Maximiliano no tenía desde aquel momento esperanza alguna de salvación.

El licenciado Doria, a decir de Israel Cavazos, cronista emérito de Nuevo León, "fue sepultado en el nicho 32 del panteón de San Fernando, sus restos fueron trasladados en 1940 al mausoleo del Presidente Benito Juárez en el mismo cementerio". En 1969 fueron depositados en la Rotonda de Hombres Ilustres en el Panteón Municipal de Pachuca de Soto.

EL RECUENTO DE SU VIDA

Hay seres que tienen sobre sí un cierto halo de grandeza y un gran amor por su tierra y por su gente. Son quienes todo lo intentan y todo lo logran. Sin duda, Doria era uno de ellos. Luchador incansable en todas las facetas de su existencia, un personaje que sin tener la instrucción para las armas, se convirtió en uno de los mejores combatientes de su época. "Sin la invaluable victoria que encabezó Doria en el sitio de Querétaro quizá ahora la historia de México sería otra."

También ejerció su profesión de abogado, y puso su despacho jurídico en la calle Canoa en la Ciudad de México, después escaló peldaños en la vida pública obteniendo la diputación. Ahí logró relacionarse con el presidente Juárez, a grado tal que éste le confió el nuevo gobierno de Hidalgo, donde su visión y capacidad fueron pieza clave en la configuración política del naciente estado, creando las instituciones básicas de nuestra entidad, las cuales subsisten hasta nuestros días.

Siempre favoreció la cultura y la educación, lo demostró al inaugurar el Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios, que a la postre se convertiría en la hoy grandiosa Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

Sin duda, la misión de su vida fue en pro de sus semejantes y por ello, cuando llegó su prematura muerte, la gente de todos los estratos supo que México había perdido a un gran hombre, a un patriota.

Hoy que se conmemoran 140 años de la creación del estado de Hidalgo, honramos a Juan Crisóstomo Doria González, abogado, militar, quien fuera su primer gobernador.