Buenos Aires, Argentina.- El árbitro de la final del Mundial de Alemania, el argentino Horacio Elizondo, dijo que tras agredir con un cabezazo al italiano Marco Materazzi, el capitán francés Zinedine Zidane admitió que merecía la tarjeta roja.
"Me dijo que me quede tranquilo, que él sabía que había cometido algo para ser expulsado", dijo Elizondo a periodistas.
Zidane fue expulsado en la segunda mitad del tiempo suplementario tras el cabezazo, que según dijo posteriormente fue una reacción a los insultos del defensor italiano contra su madre y su hermana.
NO ESCUCHE A MATERAZZI
El árbitro argentino Horacio Elizondo confesó que no pudo escuchar el diálogo entre el italiano Marco Materazzi y Zinedine Zidane, que provocó la reacción del francés en la final del Mundial de Alemania.
"El diálogo entre Zidane y Materazzi no lo escuché. Cuando vi al jugador italiano tirado en el césped, paré el encuentro y fui a ver a (Darío) García (juez de línea), quien me informó lo que había sucedido", indicó el colegiado.
García denunció la agresión, luego de que el cuarto árbitro, el español Luis Medina Cantalejo, diera cuenta del cabezazo de Zidane a Materazzi, el único de los colegiados en el campo que pudo observarlo.
"En el momento de la expulsión, uno no piensa que está echando a Zidane en el último partido de su carrera, sino que está preparado para ese momento en el cual le debe mostrar la tarjeta roja a un futbolista de uno de los dos equipos", amplió.
Elizondo formuló estas declaraciones ante periodistas locales en el aeropuerto de Ezeiza, al regresar a Buenos Aires. También comentó que "el avance tecnológico que se dio en el Mundial fue muy importante" para el trabajo de los árbitros y consideró como "un premio a 15 años de trabajo" el hecho de haber podido actuar en la final del Mundial.
Elizondo, elogiado por su notable labor en los cinco partidos de la Copa del Mundo en los que actuó con altas calificaciones de la FIFA, deslizó que la posibilidad de un retiro está cercana. "Mis objetivos dentro del arbitraje están cumplidos. Va llegando la hora de empezar a enseñar lo que aprendí. Hay que irse por la puerta grande y darle paso a los jóvenes", expresó el árbitro de 42 años.
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