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Toros
Arturo Macías, luego de entrenar, revisa las noticias taurinas por internet, en la oficina de su casa. Foto: ESTO
25 de noviembre de 2009
El orgullo de su barrio
Macías, un día como otro
Miguel Ángel García
ENVIADO ESPECIAL Aguascalientes, Ags.- "No soy hijo de padres adinerados, siempre me he ganado la vida en el toro y si ahora tengo un poco, es porque me gusta arrimarme a los pitones de los toros", me dijo Arturo Macías mientras manejaba su lujosa camioneta, de ésas que les dicen "meche", rumbo a desayunar una ricas "chiquiadas", que son "gorditas" de masa rellenas de mole, chicharrón, picadillo e infinidad de guisados. Mientras circula por la colonia Del Valle, dice: "En este barrio nací, aquí me crié y aquí seguiré. Esta gente es muy bonita, los quiero mucho y ellos siempre me han mostrado su cariño y apoyo. En la casa de allá (señala) vive mi mamá... es más ahí está". "¡Qué tal, como estás 'ma'"! Le saluda Macías y sigue: "Mira, te presento a Miguel Ángel, viene de México para hacerme una entrevista". Luego de presentarme, prosiguen platicando en la entrada de la casa. "Te espero al rato a comer -le dice su mamá- te preparé el filete que te gusta y haré agua de alfalfa", como te gusta". -"A todo dar -responde Macías- al rato nos vemos". Volvemos a tomar camino, al paso, Macías saluda desde su camioneta a la gente que le reconoce, que es toda. "Me gusta vivir los días al máximo, intento ser feliz. En la vida estamos de paso y la vivo como un sueño, hago lo que creo está bien sin perjudicar a nadie. Y es que cada domingo te puede matar un toro, aún más con los compromisos que tengo", nos dice el torero. Llegamos a las "chiquiadas" y a darle duro; Macías pide una de mole y otra de... no recuerdo, pero también se veía rica. Mientras ordena sus "chiquiadas" y sigue saludando a la gente, Arturo se dirige al negocio de enfrente, con don Pepe, que vende jugos y ahí Macías pide uno de mandarina y un licuado de chocolate. Ahora sí, el "encierro" está listo, "chiquiadas" y bebidas. Mientras come, el torero hojea los periódicos y saluda a cuanta gente reconoce, algunos le piden autógrafos, otros la foto. "Tres días a la semana vengo por mis 'chiquiadas' y mis jugos, aquí en el barrio es como andar en mi casa, mira, todo mundo se conoce. ¡Ándale, Miguelito, que se te van a enfriar!". Y pues, a darle duro a las "chiquiadas". |
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