Toros
José Mari Manzanares salió a hombros en son triunfal. Foto: Alejandro Villa/ESTO
23 de noviembre de 2009
Manzanares revivió su capacidad torera
Salió a hombros de la México con dos orejas
Horacio Soto Castro

José Mari Manzanares revivió su capacidad torera y de artista, luego de mostrar su experiencia y de sendas faenas de calidad, además de mostrarse como un gran estoqueador y "reventar" con vuelapiés a sus dos enemigos por lo que fue premiado con una oreja de cada uno de ellos y convertirse en el gran triunfador de esta tercera corrida de la Temporada grande en la plaza México. Como se sabe, en la pasada temporada tuvo poca fortuna con sus lotes, pero en las dos temporadas anteriores ya había saboreado y visto brillar ese lúgubre túnel a hombros de los entusiastas.

Mientras Javier Tapia "Calita" quien se hizo matador de toros, dio una agradable sorpresa dejando ver que tiene escuela, técnica, valor, presencia y si no cortó orejas en el de la alternativa fue por fallas a la hora de matar y en el otro por no redondear su faena. Pero con un poco más de corridas, puede llegar a ser un torero importante. Lo de la escuela, hay que asentar que es a la española, que es donde ha abrevado el abecé y los secretos de la tauromaquia, ya que prácticamente es un torero hecho en España con sangre mexicana de sentimiento y arte, que puede desarrollar en

Y Manolo Mejía no tuvo suerte en el sorteo y se llevó el lote complicado y para rematar, regaló uno de Los Ébanos, que fue protestado airadamente por la poca plaza que tenía y que tampoco fue propio para el lucimiento. Manolo Mejía mantuvo su presencia de matador de toros y en ningún momento se desdibujó a pesar de las censuras y se portó como un profesional, haciendo lo que le dictaban sus conocimientos.

EL ENCIERRO

El encierro de Julio Delgado fue disparejo en su presentación y de juego irregular, muy por debajo de la actitud de los alternantes. Sobresalieron los del lote del diestro alicantino, y por mucho estuvo por encima de ellos. Los dos primeros justo de presencia y en general flojos en la pelea con los caballos. Algunos débiles que rodaron por la arena desluciendo la labor de los diestros.

EL FESTEJO

La plaza México mantuvo la entrada de hace ocho días y se registró una entrada alrededor de los diez mil espectadores, digamos, el público cautivo que no deja perder su espectáculo favorito. Tarde soleada con algunas ráfagas de viento y pronto unos nubarrones se dejaron sentir en lo alto y la noche dejó caer su telón oscuro.

MANZANARES

Su primero salió con muchas patas buscando por dónde huir, pero José Mari pronto lo sujetó en el centro del ruedo y le toreó bien a la verónica con una revolera como remate y tras la suerte de varas, su peón de confianza Francisco Javier Amores saludó en el tercio por dos extraordinarios pares de banderillas, mientras que Manzanares se iba al centro del ruedo para iniciar los pespuntes de lo que sería la base del lienzo donde el alicantino iba a grabar su faena, de calidad, de arte, de sapiencia y buen gusto. El morito tenía recorrido y lo aprovecho al máximo con ayudados largos, templados y en redondo, intercalando el trincherazo para seguir toreando en redondo. Cambió la franela a la mano izquierda y siguió con los pases largos y templados y volver a torear sobre la derecha estirándose para darle mayor dimensión al trazo, ejecutando el de pecho, el cambio de mano luminoso y explotar la gran ovación. Otra vez los ayudados, saboreándolos. El de trinchera, el desdén para salir garboso a recibir las ovaciones. Y lo fijó para la muerte. José Mari se fue por derecho y con tantas ganas que se fue de vacío y en el segundo viaje gran estoconazo para que la res rodara sin puntilla para oreja con fuerte petición de la segunda que no se concede. Vuelta en son de triunfo y palmas para el toro.

Con su segundo, que no llegó a pajarraco como su nombre, pero sí tuvo indicios. Le intentó por el izquierdo sin concentrarse. Y realizó una faena derechista de calidad con los ayudados templados, el de pecho y los cambios de mano. Todo ello de gran calidad que entusiasmaron vivamente. Otro estoconazo para "reventar" al toro. Feliz dio la vuelta mostrando orgulloso el trofeo conquistado.

"CALITA"

Javier Tapia "Calita" se hizo matador de toros con el 28, Canastero, con 453 kilos, castaño, delantero y vuelto, justo de presencia, con poca fuerza que rodó de constante, haciendo intermitente la faena. Solamente lanceó porque la res salía suelta, pero lo bregó y lo sujetó. Brindó la faena a su señora madre y se dio a torear por la derecha y con el sentido del temple que mostró. Toreó por la izquierda y la misma escena rodando el toro, pero fue una faena de calidad. Escuchó dos avisos luego de señalar tres pinchazos y una serie de golpes de descabello. Pitos al toro y él se retiró en silencio que si lo mata pronto le otorgan una oreja.

En el otro, su labor fue de menos a más a pesar de que el toro se quedaba corto, pero siempre estuvo en la cara del toro y tuvo magníficos momentos que le corearon. No pudo redondear su labor y muchos no lo entendieron y luego de un pinchazo le metió una gran estocada. No hubo petición de oreja, pero sí lo hicieron salir al tercio a manifestarle su reconocimiento.

MEJÍA

Manolo Mejía salió con la suerte al contrario. Su primero también salía suelto y no había forma de sujetarlo, pero le recetó un par de chicuelinas ajustadas y media revolera de buen trazo. Cubrió el tercio de banderillas y le hicieron salir al tercio. Con la muleta le intentó por los dos lados sin lograr su objetivo de transmitir al tendido. Media perpendicular, se levantó el toro y le tocaron un aviso. Pitos al toro.

Su segundo no fue Cien Fuegos, sino un molesto incendio. Un toro con embestida descompuesta, áspero que salía suelto. Le sacó meritorios muletazos, pero sin llegar a lo mejor. Estocada desprendida y pitos al toro, mientras a Manolo le pedían que regalara uno. Y aceptó para que saliera uno de Los Ébanos, con cero trapío que le protestaron airadamente y a pesar de que él le intentó sacar la faena, en ningún momento se lo tomaron en cuenta. Muchos pases y nulos resultados.