Espectáculos
Paulina Rubio. Foto: Agencia
22 de noviembre de 2009
Un show para todos los sentidos
Fiesta pop y discotequera con Paulina Rubio
Óscar Díaz Rodríguez

Con un show de poco más de hora y media, donde hubo fuegos artificiales, papeles plateados y un invitado, Bryan Amadeus, vocalista de Moderatto, al que consideró el mejor "rockstar de México", Paulina Rubio ofreció una gran fiesta pop y muy discotequera con su "Gran City Pop Tour" en su única presentación en el Auditorio Nacional.

Agradeciendo a sus padres por haberla hecho nacer en México, del que se ha ido, pero siempre vuelve, el concierto lo abrió una Pau -como la llaman sus amigos- muy sexy, con botas altas negras, medias y liguero, muy a lo Madonna y Michael Jackson, muy de moda en las cantantes juveniles.

Ella, como toda una "diva", y por supuesto que sorprendiendo, comenzó su espectáculo con "Algo de ti", vestuario que hizo destacar con un gran penacho negro y que por aquello de que la multaran de nuevo en el Coloso de Reforma, empezó su show casi a las 20:50 horas, continuando con "Ni una sola palabra", acompañada de un ballet que apareció, desde el primer tema entre el público y utilizando reflectores.

"Gran City Pop Tour" resultó con más de 20 canciones, 21 para ser exactos, y para todos los sentidos, porque el público de la noche del sábado olvidó los minutos de retraso y comenzó el griterío, los coros y los grandes bailes desde la primera canción hasta "Don't say good bye", con la que se despidió, pero que por supuesto la hicieron volver, como llorar en la novena canción, "Ni rosas ni juguetes", su "single" más reciente de su nuevo disco que lleva por nombre el del espectáculo.

El público, en su mayoría jóvenes, que casi son los diez mil que pudieron haber abarrotado el Auditorio Nacional, la goza y casi todo el tiempo estuvieron parados, pocos fueron los temas que escucharon sentados, y a una Pau que les agradeció el que estuvieran con ella y que por ellos "estoy aquí esta noche, por ustedes".

La intérprete, que ya había cantado "Ni una sola palabra", "Lo haré por ti", "No soy esa mujer", y se había cambiado de ropa, lo que hizo en cuatro ocasiones, en "El último adiós" se hizo acompañar de cuatro mariachis (dos violines, guitarrón y guitarra), y con playera roja, sombrero norteño y chaleco de barbas, continuó con "Dame otro tequila", "Ni rosas ni juguetes", donde lloró para con "Nada puede cambiarme", desaparecer de nuevo y volver junto con sus ochos bailarines y su último cambio en vestido plateado con negro en mini e interpretar "Casanova".

Impredecible, platicadora, bailarina, que hasta maromas hizo y cantó acostada en el escenario, Paulina se entregó y ofreció un concierto como nunca, al aparecer rockerísima y un original arreglo para "Mío", con el vocalista de Moderatto, su amigo desde niños. Por supuesto que ya se había echado al público a la bolsa, pero continuaba con "Algo tienes" y "Melodía de tu alma", la que dio paso a la Pau autora y bohemia, ya que con sólo su guitarrista y bajista, este último su líder musical, Andrea, complació a su público con "Amor de mujer", "Sabor a miel" y "Enamorada".

Ya era el final, y "A contraluz" y "Don't say good bye", lo marcaba, aunque la hicieron volver para dar otro tema en inglés, "Fake ending" y concluir, ahora sí, su adiós, agradeciendo a sus fans, entregándose totalmente con "Causa y efecto", "Y yo sigo aquí", y la locura con "Te quise tanto".