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Suplemento
El más grande de los grandes
Su victoria sobre Sonny Liston, que le valió el título mundial de pesos pesados. Un momento memorable. Foto: Archivo ESTO
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Muhammad Alí
ESTO
1 de noviembre de 2009
Karla Robles
"Algunas mañanas me despierto y también a mí me vienen a la mente los recuerdos del pasado. Recuerdo el rugido de la multitud y el sonido de la campana. Las sensaciones del ring, el baile, esquivar, el ritmo, y mi velocidad. Recuerdo el juego con las cuerdas y las victorias. Pero lo que más recuerdo es una vida libre. A medida que la vida continúa, pienso en el orgullo del título. Ha pasado todo tan rápidamente como un mar de nubes. Sólo tenemos un momento de juventud y, aunque muchas cosas cambiaron con el paso del tiempo, recuerdo cuando era el rey. Pero no son recuerdos tristes, sino recuerdos felices". Muhammad Alí, El alma de la mariposa. Resulta difícil pensar en ese chiquillo al que los puños le temblaron por vez primera cuando robaron su bicicleta, cuando uno descubre al hombre que era capaz de vencer a cualquiera, y cuyo nombre se quedó grabado en la memoria junto a la palabra "leyenda". Considerado por muchos el más grande campeón de pesos pesados de la historia, nació el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky, bajo el nombre de Cassius Marcellus Clay, mismo que conservó hasta 1961, cuando se convirtió al Islam y adoptó el que sería su nombre, Muhammad Alí. Luego de haber sido descubierto por Joe Martín, en octubre de 1954, Cassius se consolidó como uno de los más duros boxeadores amateurs. En sólo seis semanas de preparación, el jovencito logró ganarse un puesto en el ring, y debutó contra Ronnie O'Keefe, obteniendo un resultado de combate nulo. Esa tarde, Cassius hizo un anuncio profético: pronto sería "el mejor de todos los tiempos". Tras seis años de entrenamiento, en 1960, Clay acumuló un historial de cien victorias por ocho derrotas, así como dos campeonatos nacionales de los Guantes de Oro y dos títulos de la Amateur Athletic Union, que lo convirtieron en el candidato perfecto para darle a Estados Unidos una medalla dorada en los Juegos Olímpicos que se celebrarían en Roma. Cuando viajó a la ciudad italiana como parte de la delegación estadunidense, Cassius anunció que regresaría con una presea. Y lo cumplió. A su regreso a Kentucky, su carrera amateur se encontraba en su punto más alto, por lo que decidió dar el siguiente paso, enfocándose al terreno profesional. Así, el 20 de octubre de ese mismo año, Clay debutó en el terreno de paga, al vencer a Turney Hunsaker en seis asaltos. Su desempeño en el ring y su actitud fuera de él, convirtieron rápidamente a Cassius (que por entonces iniciaba relaciones con los Musulmanes Negros) en una estrella. Él era dueño de un golpe certero, firme; de reflejos rápidos que acompañaban el ágil trabajo de piernas que tenía, de un estilo personal para desenvolverse en el cuadrilátero, pero sobre todo, de una seguridad insuperable y una lengua muy larga -aunque certera-. En casi todas sus entrevistas, Cassius Clay fascinaba a los reporteros, acostumbrados a la sobriedad de las respuestas de campeones, retadores y, especialmente, debutantes como él. Por eso lo seguían, porque estaban seguros que un día podrían usar sus propias palabras para relatar su debacle. Sin embargo, Clay estaba convencido de que podía llegar lejos, y por ello empezaba los combates antes de llegar al ring. "SOY EL MÁS GRANDE" En 1961, el joven boxeador obtuvo una pelea contra Lamar Clark, que contaba 45 victorias consecutivas por KO. Contrario a la lógica, Cassius anunció: "Soy el más grande, lo tumbaré en el segundo asalto"... Y las apuestas se fueron en su contra, 7-1. La tarde del 10 de abril, Cassius Clay y Lamar Clark se enfrentaron ante cientos de espectadores. El combate terminó cuando el réferi decidió que Lamar no podía continuar, tras dos caídas a la lona, con la nariz rota... Era el segundo asalto. Tras este triunfo, ya con el nombre con el que se convirtió en leyenda, enfrentó a los más grandes de la época: Alex Miteff, Sonny Banks, Bill Daniels, Lavorante, Archie Moore y Charlie Powell (con quien parecía que sostendría por primera vez, un combate cargado de ira). En 1963, consolidado como uno de los tres mejores boxeadores pesados, volvió a formular uno de sus primeros retos como profesional: medirse ante Sonny Liston, el hombre que despojó a Floyd Patterson de la corona. Liston, conocido por sus nexos con la mafia y por su estilo asesino dentro del ring, aceptó el reto tras verlo pelear contra Doug Jones y Henry Cooper. El encuentro tendría lugar en Londres, el 25 de febrero de 1964. La mañana de la pelea, el New York Post publicó una columna que hablaba por todos los que verían el encuentro: "Mi predicción es que Liston ganará a los 18 segundos del primer asalto, y en el cálculo incluyo los tres segundos que 'Bocazas' -Alí- ponga por su cuenta". Sin embargo, Alí se presentó a la arena con una preparación insuperable. Todo lo que había gritado para calentar la pelea -incluida la escena fuera de casa de Liston, en la que anunció que la piel del campeón sería parte de la decoración de su casa-, era el complemento de un entrenamiento estricto, impuesto por su manager, Angelo Dundee. El combate fue parejo hasta el quinto round, en el que ambos boxeadores lucían cansados y muy heridos. Para el séptimo, Liston se quedó sentado en el banquillo, alegando una lesión en el hombro. Muhammad Alí era, ya, campeón mundial de pesos pesados. "¡Soy el más grande! ¡Soy la conmoción del mundo! ¡Acabo de cumplir 22 años y he liquidado a Sonny Liston! ¡Soy el rey del mundo! ¡Ahora se tragan sus palabras!", gritó a la prensa, en el momento justo en que se convertía en leyenda. Un año más tarde, el 25 mayo del 65, llegó la revancha entre Liston y Alí. Cientos de personas se reunieron para ser testigos de lo que sucediera, pero quizá jamás imaginaron que lo que verían, sería historia. Transcurría el primer minuto del combate, y Liston parecía someter al campeón, que se apoyaba en las cuerdas, esperando el momento de evitarlo y lanzar el golpe. De pronto, Alí giró hacia el frente y lanzó un puñetazo descendente que dio de lleno en la sien de Liston, noqueándolo... Alí retuvo su título, pero además, se convirtió en el deportista más famoso del mundo, gracias a "la mano fantasma", como se le conoce a su golpe. |
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