Opinión / Columna
 
Lengua Suelta 
Iván Hernández Urusquieta 
Laicidad en el bicentenario moralino
El Sudcaliforniano
21 de enero de 2010

  Ahora que con sus sermones mediáticos, algunos religiosos convirtieron la laicidad del Estado Mexicano en letra muerta no deberemos esperar mucho tiempo para que se oficialice en suelo nacional la reinstalación del santo oficio que se ocupará de quemar, no con leña verde, sino con declaraciones y periodicazos, a los blasfemos que con reformas civiles intentan corromper a la sociedad.

A como van las cosas no sería extraño que los torquemada de nopalera aparecieran en los programas de TV Ofertas y anunciarán la venta de potros, camas de clavos, cinturones de castidad o inclusiva de las famosas sillas de pico en las que los homosexuales de los tiempos del medioevo eran asesinados a sentones.

Y es que las propuestas que desde la "chilango nation" se han impulsado para legalizar tanto la irrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación como los matrimonios gays, generaron una profunda división entre la opinión pública mexicana con bandos tan enemistados en sus posturas, que hacen ver a los clanes perredistas como una gentil fraternidad.

Ante ese porvenir, quienes tienen una ideología progresista tendrán que recurrir a las catacumbas digitales -también conocidas como blogs- para que expresen, sin tener que identificarse, su apoyo a las feministas y homosexuales que exigen un trato justo de la ley, porque tratar de apoyarlos públicamente es arriesgarse a correr la misma suerte que Fabiruchis tras reunirse en el hotel con su mayel y unas chicas "buena onda".

Así lo puede corroborar la legisladora local Graciela Treviño, quien tras presentar la iniciativa para despenalizar la interrupción del embarazo fue asediada durante las últimas sesiones del pasado periodo ordinario por grupos religiosos cuya intensa capacidad de empuje habría provocado envidia en la línea defensiva de los vaqueros de Dallas.

En el contexto de esta polémica moralina no es extraño escuchar voces que retuercen la teoría evolutiva para calificar la puñalería de antinatura, pero de ser cierto ese argumento dichos individuos se habrían extinguido al paso del tiempo por la fuerza de la naturaleza, situación contrastante con la realidad en la que por tanto sujeto emergido del closet, los "heteros" seremos una minoría en el futuro cercano. También sería prudente recordar que las mismas iglesias han invalidado históricamente el darwinismo por oponerse al creacionismo bíblico.

De seguir avanzando el fundamentalismo en el país sería altamente probable que las granjas para la atención de adictos sean renovadas y se enfoquen entonces en la rehabilitación de gaychones a quienes las buenas conciencias consideran enfermos, o que se emprenda un programa basado en las enseñanzas del padre Damián Karras para exorcizar colectivamente a quienes presentan esa orientación.

También podría ocurrir que inspirados en la supremacía de la sexualidad heterogénea, en el México contemporáneo -cuya autoridad federal relega los preceptos constitucionales, mientras se apoya en el músculo castrense y las sugerencias eclesiásticas- se establezcan campos de concentración para evitar que los malos frutos contaminen al resto de la cosecha.

Y mientras en pleno siglo XXI, feministas y homosexuales son tratados por algunos representantes religiosos cual judíos en la Alemania nazi o cual negros en el Sudáfrica del Apartheid, debiéramos recordar en este año del Bicentenario Independentista y Centenario Revolucionario el legado reformista de Benito Juárez quien impulsó la separación de la Iglesia- Estado, no sólo para evitar conflictos de esta naturaleza a la nación, sino basado también en la sapiencia de ese refrán zoologista que exige mantener a "cada simio en su liana".


 
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