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Opinión
![]() J.M. Lemus
J.M. Lemus
Recuento y despedida
El Sudcaliforniano
16 de mayo de 2007
Dentro del "MUNDO EMPRESARIAL", desde el día 23 de junio del año pasado, hasta el día de hoy, fecha en que damos por terminada esta etapa, todos los lunes y los viernes, salvo cuando estos días fueron de descanso obligatorio, en cuyo caso el artículo apareció el día siguiente, hemos venido escribiendo acerca de temas de carácter empresarial, específicamente, tratando de orientar a los líderes de las pequeñas empresas sobre la problemática que enfrentan en forma cotidiana, sin otro interés que el de serles útil. Ojalá y lo hayamos logrado.
Escribimos acerca de diversos temas, entre otros: el mercado, las empresas exitosas, el proceso de empoderamiento, el trabajo en equipo, y, en general, de lo que todo pequeño empresario debe saber: cómo obra un empresario, la capacidad para dirigir, el arte de motivar, la asunción de riesgos, la delegación de autoridad, la planeación, la toma de decisiones, cómo encontrar soluciones, empleo eficaz del tiempo, los planes financieros, los recursos, las ganancias, las finanzas, la evaluación, el ciclo financiero, uso del crédito, el factor humano, los sistemas de información, la obtención de recursos financieros, cómo estudiar el mercado, lanzamiento de nuevos productos, ubicación de la empresa, la comercialización, la fijación de precios, la publicidad, los competidores, las fuentes de información y la estructura jurídica de las empresas. Dentro del "MUNDO SUDCALIFORNIANO", desde mi llegada, en junio de 1978, he colaborado con la Universidad Autónoma como profesor e investigador en la realización de diversas actividades, entre otras: docencia, investigación, difusión, extensionismo, dirección académica y administrativa, y labores sindicales. Tanto la Universidad como la Sociedad Sudcaliforniana me dieron muchas satisfacciones. Aquí nacieron y se educaron mis dos hijos, aquí me desarrollé profesionalmente, aquí conocí a muchas personas y disfruté la amistad de hombres y de mujeres, dentro de las cuales algunas me brindaron algo más que su amistad, dicho esto con mucho respeto, en el buen sentido de la palabra y con mi eterno recuerdo y agradecimiento. Desgraciadamente, nada es para siempre. En nuestra vida constantemente se inician y terminan diversos ciclos, y los que inicié en la Universidad y en Sudcalifornia siento que ya se terminaron. Ambas me dieron mucho, yo intenté retribuirlo. Ahora, nos proponemos iniciar un nuevo ciclo en otras latitudes. Por ello, quiero aprovechar esta tribuna que tan amablemente me brindaron, tanto el Sr. Escobar, director del diario, como el Sr. Ceja, editor de la sección, para despedirme de todos aquellos que de alguna u otra manera hicieron placentera mi estancia: mis alumnos, mis compañeros, mis jefes, mis amigos gobernantes, mis médicos, mis amigos... y los que me falten. Me voy físicamente y lo más probable es que pronto regrese a visitarlos, pero les aseguro a todos ustedes que parte de mi corazón se queda aquí para siempre. Gracias y hasta pronto. Columnas anteriores
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