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Opinión
![]() Temas y Sucesos
Humberto Zamora Ruiz
La donación de órganos y la humildad
El Sudcaliforniano
5 de septiembre de 2008
Hace unos días llegó a mi oficina.
Se veía muy diferente. Hacía tiempo que no lo miraba. Cuando lo vi, pensé en que el tema a tratar estaba relacionado con su negocio. Pero no fue así. Moisés Uribe venía a solicitar ayuda. No personal, sino para todos aquellos que como él se enfrentan al terrible dilema de sobrevivir si no logran que alguien les done un órgano. En este caso, un riñón. Del Moisés aquel, comerciante arrogante y todopoderoso que alguna vez conocí porque fue dirigente de la CANACINTRA o de algún otro organismo empresarial, no lo recuerdo muy bien, al Moisés que ese día estaba allí frente a mí, había una abismal diferencia. Pero su problema, lo ha hecho más humilde. Porque en este tiempo en que ha estado luchando por sobrevivir, se ha dado cuenta de que los bienes materiales no son todo en la vida. Así lo reconoció ese día. Claro que teniendo algo de dinero, él ha podido recibir una atención médica mejor. Pero al fin y al cabo otras personas de todos los niveles socioeconómicos enfrentan su mismo problema. Tiene los recursos para comprar un riñón, pero no es tan fácil conseguirlo. Eso me hizo recordar un documental de la televisión en el que se aborda el tema de los transplantes de órganos y todo lo que hay alrededor de los mismos. Sobre todo el gran negocio que esto está representando para bandas criminales que se dedican a la compra-venta de órganos. En este caso el documental exponía lo ocurrido allá en una región de la India donde la venta de órganos es una opción para muchos habitantes de ese país para poder salir de deudas e incluso hasta para poder comer como Dios manda. Documentan el caso de una señora que vende un riñón por 3 mil dólares que convertidos en rupias es una cantidad mayor, pero resulta que al final de cuentas cuando la extirpan ese órgano y pide su paga, apenas le dan mil dólares. Como esta práctica se ubica fuera de las leyes indias, decide enfrentarse a la mafia que está comprando órganos para revenderlos en el mercado mundial. En esas anda cuando le avisan que su hijo menor enfermó repentinamente. El diagnóstico de los médicos la deja helada: no le funcionan los riñones. Necesita un transplante pero su madre ya no puede donarle un riñón porque vendió uno. Ironías de la vida. Lo que Moisés Uriba buscaba ese día era despertar conciencias. Que todos entendamos la necesidad de donar los órganos. Que las personas tengan más información sobre la donación. Que pensemos en que mañana podemos ser uno de nosotros o un familiar cercano el que se enfrente a esa terrible realidad de requerir el transplante de alguno de nuestros órganos internos. Los donantes pueden ser vivos o cadavéricos. El problema es que los mexicanos no tenemos una cultura de la donación de órganos y por ello muchas personas fallecen esperando. ¿Usted estaría dispuesto a donar sus órganos cuando deje este mundo? La respuesta no es fácil, pero al menos hay que hacernos esa pregunta... La lectura es vida, lo demás...es lo de menos...hzr@prodigy.net.mx Columnas anteriores
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