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Opinión
![]() Derrotero
Fernándo Amaya Guerrero
Revocación
El Sudcaliforniano
28 de agosto de 2008
El Partido de la Revolución Democrática ha tomado la decisión de luchar para que en Baja California Sur se establezca la revocación de mandato de los servicios públicos, donde se contempla desde el gobernador del Estado, alcaldes y diputados. Incluso, informa este periódico, se propugna porque se inserte en la Ley de Participación Ciudadana, la figura de consulta pública.
Creo que estos dos objetivos son espejo de la voz del pueblo. Son prácticos pero fundamentalmente democráticos. Son también herramientas de vigilancia de parte de la sociedad, para garantizar que sus principales funcionarios trabajen efectivamente para la sociedad y no desvíen ni la atención, ni los recursos. La consulta pública puede verse como una decisión de la propia sociedad, para decir lo que tenga que decir en determinados momentos, sin depender de algunas encuestas, que de tan utilizadas, tan sorprendentemente reveladoras de resultados sospechosos, han perdido credibilidad. ¿Para qué quiere una sociedad bien organizada, cívicamente presente, los resultados de una encuesta, cuando puede acudir a la consulta pública? Y por lo que hace a la revocación de mandato, constituye una herramienta de inmenso valor en manos de la sociedad. A la revocación de mandato solamente han de temer aquellos que se saben incapaces de cumplir la tarea que constitucionalmente se les ha encomendado. Quienes saben servir a la sociedad, y de hecho a los ojos de propios y extraños lo hacen, no les causa temor la revocación, lejos de eso, bendicen el momento en que se ponga en acción, porque los resultados les serán favorables, y entonces, en lugar de una revocación obtendrán un refrendo. Si, porque la revocación consiste en llevar a la sociedad una votación sobre la forma como se gobierna. Una votación contraria a esa forma es la revocación; una votación favorable, es el refrendo. Cada servidor público sabe claramente, está consciente de su propio desempeño. Los que llegaron para medrar, no quieren que se les ponga a prueba, al contrario, inventan argumentos, como esa rarísima disposición que se ha instalado en México, que consiste en mantener en secreto hechos, cuya índole podrá conocer el pueblo, dentro de diez o quince años. Nunca he entendido cómo esa figura funciona en la República, ni he podido comprender porqué en el Congreso de la Unión no se ha discutido este caso. Los bandidos de hoy, si tienen oportunidad, llevan a los archivos de tal figura sus acciones, y mañana, Dios dirá, a la mejor se cancelan por haber prescrito. Linda democracia la nuestra. LA GRAN DIFERENCIA He tenido oportunidad de ver en estos días los servicios noticiosos de la CNN que en el cable se logran en el Canal Once, donde se trasmiten los pormenores de la convención de los demócratas norteamericanos. Anuncian para fin de semana la transmisión del Partido Republicano. Como sabe el lector, ambos partidos entran a la lucha por la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica. En la transmisión del martes, cuando se presentó Hilary Clinton, que sumó en forma entusiasta su voto al candidato Obama, se advirtió una tendencia muy saludable en el discurso de los demócratas . Escuché al ex gobernador de Virginia Mark Warner y también a Hilary Clinton. Destaca en los mensajes de estos políticos, la preocupación por los niños de aquel país. Con escuelas de calidad, dice el ex gobernador, si nuestros niños están bien, todos estamos bien. Defendamos a los niños, dice Hilary Clinton, y luchemos por las mujeres. La ex primera dama de Estados Unidos pronunció una frase contundente que está contenida en un bello mensaje: "Piensen en sus hijos cuando estén votando", les dijo a los electores, afirmando que con Obama los niños tendrán preferencia". En esta lucha por el poder en el país del norte, se advierte desde ahora una clarísima confrontación entre los ciudadanos de la clase media para abajo contra los ciudadanos de la clase media para arriba, ricos contra pobres, ni más ni menos. Quizá usted diga: Bueno, éste es un problema de los Estados Unidos. Ni tanto amigo, no puede serlo cuando estamos hablando de la nación más poderosa del mundo, que se entromete en todo con todos. ¿Nos afecta en alguna forma quien de los dos gane? Sí, por supuesto. A los pueblos de la tierra les gustaría que triunfara una corriente que centrara su atención en la educación, en la ciencia y en la paz. Si el señor ese que tiene la bandera del Partido Republicano ha trabajado durante ocho años con el genocida George Bush, triunfa, posiblemente la guerra de Irak y de otras regiones se prolongue. La extraordinaria sed de petróleo que tienen estas gentes su insaciable ambición, y el emblema del destino manifiesto, nos dicen que un cambio radical sería saludable para ese pueblo y para el mundo. Obama quiere regresar con honor a sus soldados estacionados en Irak. Que lo haga con honor o sin honor, pero que lo haga, implica un mensaje que nos quiere decir que las invasiones no son el plato preferido por este candidato. Tratándose del imperio, no es fácil creerlo, pero al menos, donde se habla de niños y escuelas, hay una esperanza. Creo que nuestros gobernantes, que hablan con tanta elocuencia, con tanto interés y énfasis de ladrones, narcotraficantes, policías y cárceles con penas capitales y eternas, podrían de tarde en tarde, hablar también de nuestros niños. Les resultaría bueno como terapia, creo. Columnas anteriores
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