Opinión
Alejandro Álvarez Arellano
Indefención ciudadana II

El Sudcaliforniano
7 de agosto de 2008

Existe una justificada indignación nacional por el asesinato en el Distrito Federal del niño Fernando Martí a mano de sus secuestradores. Los plagiarios eran miembros de la policía judicial del Distrito Federal, se les conocía como la banda de La Flor por tener el detalle macabro de dejar un crisantemo junto a sus víctimas. Se sabía de la existencia de esta banda por lo menos desde hace dos años y operaban a través de los retenes que había impuesto el gobierno de Marcelo Ebrard en las calles capitalinas. El procedimiento es fácil de imaginar. Un grupo de policías se coloca en cualquier calle, detiene a conductores y les encuentra a como de lugar un pretexto para detenerlos, después viene la extorsión. Lógicamente al conocerse este acto escalofriante suspendieron los elogiados retenes del gobierno capitalino. Los plagiarios-policías actuaban impunemente como actúan todas los grupos delincuenciales en nuestro país, algunos disfrazados de empresarios nacionalistas, otros de legisladores, de gobernantes, otros más de "sociedad civil" o grupos "no gubernamentales", les une a todos el abuso que realizan de la indefención social de los ciudadanos. Tuvo que ocurrir este triste acontecimiento para que los investigadores dieran con la banda de asesinos. La pregunta es obvia ¿por qué no los persiguieron y atraparon antes? La respuesta pone los pelos de punta: porque las corporaciones policiacas están copadas por la delincuencia. Bastó que el jefe de gobierno capitalino tronara los dedos a los jefes policiacos para que aparecieran los homicidas en menos de veinticuatro horas ¡cuánta eficiencia! o ¡cuánta perversidad! Al igual que sucedió con los niños y jóvenes muertos en el caso de la discoteca New´s Divine otra vez un operativo de la policía del DF es la punta de la hebra para dar con actos sangrientos, donde las víctimas son menores de edad. Mientras esto sucede el señor Ebrard gasta millones en organizar sus dizque consultas ciudadanas para satisfacer sus aspiraciones políticas futuristas. Esto ya es demasiado. ¿Cuál será el límite al que nos quiere llevar esta clase política inepta y criminal por complicidad o por omisa?

Volvamos al caso de la suspensión de AeroCalifornia. Raúl Aréchiga, el empresario "nacionalista", no se ha dignado dar la cara y explicar (mucho menos dar una disculpa) a los usuarios estafados sobre cuál es su situación. Ahí andan los pasajeros con su indignación arrastrando de oficina en oficina hasta llegar a la PROFECO donde el panorama es desalentador. Parece una oficina más de AeroCalifornia donde le dicen: "deje usted ahí sus datos y vamos a ver qué se puede hacer". Por lo pronto no queda más que tragarse el coraje. Pero con los trabajadores de la empresa ha sido un poco más cruel, si es que cabe. A través de sus subalternos el "nacionalista" les informó que disfrutarían de "vacaciones indefinidas sin goce de salario". Parece burla, pues sí, lo es. La lógica más elemental de la decencia (ya no digamos del respeto al derecho laboral, que es demasiado pedir a estos tipos) sería también explicar la situación precisa de la fuente de empleo para que cada trabajador pueda proceder de acuerdo a sus derechos. ¿y el sindicato? Dos semanas después del cierre recordó que tiene el instrumento de la hulega ¿y las autoridades laborales estatales y federales? Bien, gracias, parece que son otros empleados de Raúl Aréchiga. Seguimos estando jodidos.

Sino todo lo contrario

En una declaración digna de las mejores épocas de Cantinflas el presidente estatal del PRD, Adrián Chávez, dijo que "el PRD no desaprueba pero tampoco avala (sic) el destape de candidatos a diputados federales que se diera el sábado pasado en el rancho San Juan, en Santa Anita". O sea que ni apoya ni rechaza, sino todo lo contrario. Valdría la pena que don Adrián leyera el artículo 26 del reglamento de elecciones de su partido para que descubriera que se están violentando los procedimientos internos. ¿no debe haber una convocatoria y un registro de los candidatos antes de que empiecen su campaña?, ¿o no considera que lo que se hizo fue un acto de campaña? Ahí podrá leer don Adrián que la convocatoria debe establecer los montos de campaña y las reglas de campaña ¿No ve que se está procediendo al igual que antes lo hacía el PRI a través de los caciques partidistas? Si no ves esto Adriancito, mejor harías en irte a casita. Por el bien de tu partido.

Columnas anteriores
Columnas

Cartones