Opinión
Alejandro Álvarez Arellano
Indefención ciudadana

El Sudcaliforniano
5 de agosto de 2008

Los partidos políticos están tan entretenidos en la disputa de los espacios de poder que no se dan cuenta que el ciudadano común y corriente está sujeto a la arbitrariedad y discrecionalidad de empresarios, dependencias gubernamentales y pillos de toda laya, ante los cuales nos tenemos que defender como podamos, con nuestras propias uñas. Narro a continuación un hecho. Eran las diez cuarenta y cinco horas del veinticinco de julio en la avenida que pasa frente a la tienda Soriana de Cabo San Lucas. Aprovechando un alto del semáforo una camioneta pick up blanca con tres ocupantes se le cierra a un automóvil, al mismo tiempo que el ocupante de la pick up del lado del copiloto le apunta al chofer del auto con una pistola escuadra. Se bajan los tres de la pick up, con sus respectivos pistolones (las armas de fuego, desde luego) apuntando hacia el conductor del automóvil, quien es, de esta comedida manera, invitado a bajar de su auto. Una vez afuera lo someten, con los modales que todos conocemos y que se nos hacen tan familiares. Dos de ellos lo meten a empellones y coscorrones a la pick up mientras que el tercero aborda el automóvil del detenido -o secuestrado-. Dan la vuelta en "U" y abandonan el lugar de los hechos a toda prisa. Ni la pick up, ni el automóvil secuestrado portaban placas o algún logotipo de identificación. Lo que la maldita costumbre nos pude llevar a inferir es que una partida de policías ministeriales, con modales de delincuentes, sin necesidad de identificarse ni de mostrar orden de aprensión, hayan ejecutado la detención de un presunto delincuente. Aunque los políticos nos informan que acaban de aprobar una reforma judicial que considera a todo mundo como presunto inocente hasta que no se compruebe lo contrario. Pero no es la única hipótesis posible ya que también pudo ser que un trío de delincuentes, con modales de policías, hayan secuestrado a otro delincuente con prácticas de policía (o sea andar en vehículo sin placas). Permítaseme una tercera elucubración. Que tres policías infiltrados por delincuentes, hayan procedido a secuestrar a un delincuente que se hacía pasar por policía. Escoja usted la historia que quiera, el hecho es que durante los días siguientes ninguna dependencia gubernamental dio parte del acontecimiento. Si en él estuvo implicada alguna corporación policiaca está mal que no se informe. Y si no estuvo implicada pues peor. Quiere decir que eso y algo más grave puede suceder sin que la autoridad se de por enterada. ¿Secuestro o detención? Ahí está de tarea.

Segundo hecho, que es por todos conocido. Aerocalifornia es suspendida en sus operaciones por millonarios adeudos que ya conocía el empresario "nacionalista" Raúl Aréchiga, desde hace mucho, pero mucho tiempo. No obstante ello Raulito siguió ofertando superdescuentos con miles de incautos cayendo cada día y las autoridades permitiéndole esta estafa, sin ninguna advertencia para los usuarios. Intempestivamente, como sucede en todo país subdesarrollado y con ciudadanos tratados como si fueran de tercera, un sinnúmero de pasajeros quedan colgados de la brocha con compromisos, citas médicas, reuniones familiares, negocios, cancelados por obra y gracia de la voracidad de un empresario fraudulento y la irresponsabilidad de autoridades federales, a los que lo que menos les importa son los usuarios y los trabajadores de la propia empresa. Que se las arreglen como sea y como puedan, dirán. Así pasó hace dos años con la misma empresa y con el gobierno federal de Fox. Mientras, los partidos están ocupadísimos en problemas tan trascendentes como los pre destapes en un rancho de Santa Anita, el regreso de Fox y sus amigos o las bodas de la hija del perfumadito Beltrones. Estamos jodidos.

Muere el poeta Alejandro Aura

Secretario de Cultura en el gobierno de Lolo (el loquito López) en el DF, Alejandro Aura deja atrás una enorme producción literaria, pero sobre todo una gran vocación poética que no le impidió acercarse a la labor pública donde tuvo una destacada actuación. Transcribo parte de Despedida, uno de sus últimos textos: "...Lo que queda no hubo manera de enmendarlo/ por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,/ ya estaba medio mal desde el principio de las eras/ y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse/ a deshacer el apasionante intríngulis de la creación, / de modo que se queda como estaba, con sus millones,/ billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,/ esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos/ y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver./ Nos vamos. Hago una caravana a las personas/ que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós."
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