Opinión / Columna
 
Temas y Sucesos 
Humberto Zamora Ruiz 
Burradas
El Sudcaliforniano
1 de febrero de 2013

  En el vecino estado de Sonora, alguien cometió una burrada.

El lector dirá que burradas, todos los días y muchas son los que se cometen.

Pero en este caso se trata de una polémica que se generó desde hace unos días por un supuesto impuesto por la tenencia de ¡burros! Si, así como lo lee: B u r r o s.

Circuló la versión de que, supuestamente, en la Ley de Ingresos para el 2013 que envió el Gobierno del Estado al Congreso local de aquella entidad, se estableció un impuesto para los propietarios de burros y caballos.

El diputado perredista, Carlos Navarro López criticó a la bancada del PAN en el Congreso local por haber aprobado, según dijo, una Ley de Ingresos que contempla alza y nuevos impuestos, entre ellos el de la tenencia de burros y caballos. De inmediato hubo reacciones.

Incluso hasta una manifestación que se denominó La marcha de los burros y que la organizó el grupo No más Impuestos, que opera en aquella entidad vecina.

Las dimensiones de la burrada alcanzaron tantos decibles de ruido que el propio gobernador del estado, Guillermo Padrés Elías tuvo que salir al quite para aclarar que en la citada Ley de Ingresos 2013, no existe tal impuesto.

Existe, según documentación de la Secretaría de Hacienda o de Finanzas de esa entidad, un impuesto desde hace 25 años por, posesión, traslado y sacrificio de ganado equino y asnal, pero la tasa desde entonces se ha mantenido en cero, es decir, no se cobra.

Para quienes se preguntan por qué tanto escándalo por lo del famoso impuesto a la tenencia de pollinos, les diremos que Sonora es un gran productor de carne de machaca y, aunque no se tienen cifras exactas, se sabe que una cantidad importante es machaca de burro, que por cierto dicen, quienes la han consumido, que es mejor que la de vaca.

Total que la polémica se armó, todo porque como se sabe, desapareció el cobro de la tenencia como impuesto federal y se dejó al arbitrio de los gobiernos estatales si en su lugar cobran un impuesto similar.

Y aparentemente, en Sonora a alguien se le ocurrió la gran idea de que en lugar del impuesto por uso y tenencia de vehículos automotores, se podría aplicar un impuesto a la tenencia de burros y caballos.

Por cierto hubo una vez un presidente municipal ya pasado de años, lo que hoy se llama adulto mayor, que organizó una competencia de garañones equinos, asnales y mulares para ver cuál de ellos era el que más las podía pero sin utilizar Viagra animal.

Cuando todos pensaban que el ganador sería un garañón traído de lejanas tierras, llegó un adulto mayor jalando un famélico borrico, con matadas por todo el cuerpo y que con sólo mirarlo, daba lástima. Todos los asistentes al evento aquel se rieron a mandíbula batiente de la osadía del anciano aquel y el alcalde, pensando en que su burro sólo haría el ridículo, lo dejó participar.

Entonces, el viejecito sacó de su morral un olote grande (lo que queda de la mazorca de maíz) y le talló las orejas al burro, que reaccionó de inmediato y se puso a cumplir la tarea sin despeinarse, bueno es un decir.

El anciano aquel repitió la operación varias veces y el burro cumplió hasta que los jueces gritaron que era el vencedor del certamen. Al año siguiente, el alcalde dio órdenes de que por ningún motivo dejaran pasar a aquel viejecito si se aparecía por allí para participar en el torneo. ¿Había hecho trampa?

Sus fieles guardianes del orden cumplieron al pie de la letra la instrucción y entonces, intrigado, el hombre aquel fue a preguntar al presidente municipal el por qué de ese veto tan radical para no dejarlo participar otra vez.

-¡Mire, mire, como me dejó mi vieja las orejas, por su culpa, después de su espectáculo del año pasado!

¡Qué cosas no!

La lectura es vida, lo demás... es lo de menos... hzr@prodigy.net.mx


 
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