La Paz
La Nochebuena, una flor mexicana que nunca faltará en la Navidad
La flor de Nochebuena es una contribución de México para el mundo. Es ya toda una tradición en estas fiestas navideñas. / El Sudcaliforniano
El Sudcaliforniano
10 de diciembre de 2011

Verónica Sánchez A.



La Paz, Baja California Sur.- Sin duda alguna la flor de Nochebuena, es otra contribución más de México para el mundo. Esta flor diminuta de enormes hojas en forma de estrella y de atractivo color rojo, se ha convertido a lo largo del tiempo en un símbolo de las festividades decembrinas.

En muchas culturas, el color rojo ha sido referencia de la renovación de la vida y del renacimiento del sol durante el solsticio de invierno.

La flor de Nochebuena es una planta de la familia de las Euforbiáceas y su nombre científico es "Euphorbia pulcherina". Crece en forma de arbustos de hasta seis metros de altura. Existe en estado silvestre en Guerrero, Chiapas y Oaxaca, pero se cultiva en otras partes del país, siendo Xochimilco el principal centro productor.

Los "pétalos" de las grandes flores rojas en realidad no son tales, sino que son hojas modificadas, llamadas brácteas, que se encuentran alrededor de las verdaderas flores, las cuales se agrupan en inforescencias, conformando un pequeño grupo de bolitas amarillas al centro. La flor es realmente diminuta.

Como resultado de las noches más largas de invierno, estas hojas brácteas se tornan de un color rojo vivo, por lo que se dice que "florecen" durante los meses de noviembre y diciembre, y en algunas partes hasta el mes de enero. Su plenitud ocurre alrededor del 24 de diciembre, es decir, la Nochebuena y de ahí derivaron su nombre los misioneros cristianos.

Sobre sus orígenes, según datos históricos se sabe que la flor de Nochebuena se usó por primera vez en las fiestas navideñas del siglo XVII, en Taxco, Guerrero. Un grupo de monjes franciscanos que había llegado al lugar las recolectó en los campos cercanos, donde crecían en forma silvestre, para enmarcar una procesión conmemorativa de la Natividad, llamada Fiesta del Santo Pesebre, iniciando así una tradición en la localidad.

Durante la época de la Colonia, los mexicanos comenzaron a usarlas para engalanar sus nacimientos, adornar las iglesias y formar guirnaldas decorativas.

Entre los pueblos mesoamericanos, particularmente entre los aztecas, el cultivo de plantas tenía gran importancia y prueba de ello son los espléndidos jardines botánicos de Oaxtepec y Chapultepec, que maravillaron a los españoles. Las flores tenían para ellos un gran significado, tanto en la vida religiosa como en la cotidiana.

En el México prehispánico, la Flor de Nochebuena era llamada Cuetlaxóchitl, que significa "flor de pétalos resistentes como el cuero" o "flor que se marchita". Constituía un símbolo de la "nueva vida" alcanzada por los guerreros que morían en batalla. Se decía que éstos regresaban a la tierra a libar la miel de la flor.

Otro dato que la historia nos revela que el diplomático Joel Robert Poinsett, quien fue embajador de Estados Unidos en México de 1825 a 1829, conoció la Flor de Nochebuena cuando viajó una Navidad a Taxco y visitó la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con las flores de Nochebuena. Quedó fascinado con su exótica belleza y llevó algunos ejemplares de la planta para cultivarlos y propagarlos en los invernaderos que tenía en su casa, en la población de Greenville, Carolina del Sur.

Poinsett ayudó a difundir la planta, enviando ejemplares a varios de sus amigos horticultores y a muchos jardines botánicos de Estados Unidos y Europa. A la Flor de Nochebuena se le conoce como Poinsettia en Estados Unidos y otros países de habla inglesa, en recuerdo de quien la propagara y popularizara como adorno de Navidad.

Fuera de México, es conocida como Hoja Encendida en Centroamérica; como Corona de los Andes en Chile y Perú y simplemente como Flor de Navidad en Venezuela. En Argentina se le conoce como Estrella Federal, por haber sido el símbolo que en el siglo Diecinueve escogieron las fuerzas federalistas que combatieron a quienes pugnaban por la implantación del centralismo en ese país y es la flor nacional.

La apariencia de la Flor de Nochebuena es ahora muy diferente de las que Poinsett encontró en las zonas tropicales de México. Los horticultores han desarrollado arbustos de poca altura para decorar interiores durante las fiestas decembrinas, así como plantas de colores amarillo, rosa, blanco o crema, durazno y rojos más vivos, gracias a la hibridación. Estas nuevas plantas retienen su color por muchas semanas, engalanando templos, hogares, oficinas, comercios y avenidas durante diciembre y enero.