Opinión / Columna
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Alejandro Díaz
¿Podremos aprovechar el sol del desierto?
El Sol de México
23 de febrero de 2010
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Durante más de un siglo el desierto sirvió, más que la frontera, para separar a las poblaciones de México y de Estados Unidos manteniendo sus culturas apartadas por la aridez del territorio. Aunque la Comisión Binacional de Aguas y Límites ha buscado siempre repartir los recursos hídricos para ambos países, en realidad sólo repartió migajas de las aguas de Norteamérica. Lejos de los grandes ríos, y de los Grandes Lagos, el agua disponible en la región fronteriza no se compara con la del Mississippi o la del Usumacinta, pues la naturaleza fue muy parca con ella.
El desierto del norte de México y del suroeste de los Estados Unidos es un espacio privilegiado para aprovechar la energía solar, donde podría igualarse un proyecto energético planteado para el Sahara, donde 20 consorcios europeos y africanos se han unido para construir una red de 21 instalaciones de energía solar para aprovechar las muchas horas de insolación que tiene ese desierto. Una red que deberá tener en 2050 capacidad suficiente para suministrar el 17 por ciento de las necesidades de Europa con energía renovable. Se prevén inversiones de mil 800 miles de millones de euros para producir 470 mil MW (megawatts, igual a un millón de watts) captados vía luz solar, más 50 mil millones adicionales de la red de suministro en el proyecto más ambicioso de producción eléctrica limpia.
Ciertamente son los países altamente industrializados quienes tienen las mayores necesidades de energía, pero los países en desarrollo también la requieren en forma creciente. Para cubrir dichas necesidades conviene utilizar energía limpia que evite el uso de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), porque éstos generan bióxido de carbono en exceso. Energía limpia como la hidráulica, la geotérmica y la eólica ya se utilizan, pero tienen limitaciones naturales. Si, además, se desea evitar el utilizar la energía atómica por los riesgos que muchos temen, sólo quedan por utilizar dos posibilidades: el aprovechamiento de las mareas y el de la energía solar, aunque los costos de instalación de ambas las tienen alejadas de su aprovechamiento.
De éstas, la solar es la que tiene más posibilidades de desarrollo, pues se calcula que diariamente recibe el planeta más energía del Sol de la que utiliza la humanidad en un año. Se estima que si instalaciones adecuadas captaran tan sólo el 0.3 por ciento de la energía que llega del Sol al Sahara, podrían cubrir las necesidades totales de Europa. En la actualidad, la forma más económica de captar energía eléctrica a partir del Sol es mediante extensas instalaciones que concentran la luz solar para calentar agua a muy altas temperaturas y con ella generar vapor para mover generadores eléctricos.
A falta de tecnologías apropiadas que permitan transformar la luz solar en electricidad en forma económica (como se hace a escala reducida en multitud de artículos, desde relojes hasta juguetes), el método más utilizado es el de concentrar la luz solar. Una instalación típica de 50 MW requiere una inversión de 380 millones de dólares y ocupar 200 hectáreas de terreno, cifras que se comparan desfavorablemente con las de la presa El Cajón recientemente inaugurada en Nayarit. En esa presa se invirtieron 800 millones de dólares para producir 750 MW en tres mil 300 hectáreas de terreno, lo que muestra que para producir 15 veces menos electricidad a partir de la energía solar se tiene que invertir prácticamente la mitad del dinero que requiere una presa que ocupe un área similar.
Si bien a la luz de los números mostrados conviene más invertir en proyectos hidroeléctricos, no es fácil ya encontrar sitios favorables como el de la presa El Cajón; además, en tiempos del cambio climático los recursos hídricos pueden fallar como ya lo hicieron en Venezuela en los últimos meses, y que han puesto en una difícil situación al Gobierno de ese país. Pero como el Sol seguirá llegando a nuestro territorio, debemos estar atentos de los cambios tecnológicos para usar la energía solar, o mejor aún, convencer a la Comisión Federal de Electricidad de apoyar a investigadores del Instituto Politécnico Nacional y de otras instituciones de educación superior, para que se apoye la búsqueda de una tecnología que sea rentable para producir energía fotovoltaica, esto es, una que produzca energía eléctrica directamente a partir de la energía solar en escala industrial. No tenemos por qué depender de la tecnología del exterior cuando podemos nosotros mismos encontrar la mejor forma de emplear nuestros desiertos.
alediaz@elsoldemexico.com.mx
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