Opinión / Columna
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Alejandro Díaz
Realidad e imagen
El Sol de México
16 de febrero de 2010
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El debate desatado sobre si el Gobierno mexicano debe o no utilizar agencias especializadas para realzar la imagen del país se concentró en el argumento de que lo que quiere hacer el Gobierno es mejorar su imagen en vez de resolver los problemas que causan el deterioro de la imagen de México. Los críticos consideran que la violencia desatada en el país durante los últimos tres años es la causa de que a México se le vea como un país violento en el que la vida humana no tiene valor, donde los criminales son crueles, y donde el riesgo de quedar involucrado en un acto criminal es muy grande. Esas voces claman que la única forma de corregir la imagen es inhibir la violencia y garantizar el Estado de Derecho.
Si bien no les falta razón a las críticas contra los niveles de violencia que prevalecen en ciertas partes de México, se exageran las dimensiones del problema por el sensacionalismo que reportan los medios nacionales y por la difusión que han tenido en el extranjero los casos reportados por los medios mexicanos. Mientras que los medios fueron omisos al hecho de que los datos de homicidios por cada 100 mil habitantes disminuyeron de 14 en el año 2000 a 10 en el 2007, sí que se interesaron en el repunte en 2008 y 2009 a alrededor de 12. En otros países donde la prensa es más nacionalista y menos amarillista, los medios internacionales no lo reportan así aunque la tasa de crímenes sea varias veces más terrible que la de México. Comparo sólo dos casos de países cuya criminalidad es más alta que la tasa de 12 homicidios que tuvo el país en 2008 y 2009, y de los que poco, muy poco, se habla en la prensa: Brasil y Sudáfrica.
La tasa de homicidios (por 100 mil habitantes) de Brasil se ha reducido ligeramente de 26.7 en el 2000 a 25.7 en el 2006, mientras que la de Sudáfrica se ha reducido de 50 (2000) a 37 (2008). En ambos casos el número absoluto de homicidios es mayor que en nuestro país: 48 mil 800 y 17 mil 760 comparados con los 12 mil 257 reportados por la prensa de México en 2009. Sin embargo, los medios reportan ampliamente sobre los próximos campeonatos mundiales de futbol en ambos países (y de la Olimpiada en Brasil), pero omiten comentar sobre el número de homicidios, criminalidad o inseguridad. Es evidente que existen razones por las que los medios, tanto nacionales como internacionales, evalúan distinto a nuestro país.
En el caso de los medios nacionales, es evidente que dos factores influyeron: el primero es que ahora para captar la atención del público los medios compiten por el sensacionalismo, y segundo, muchas noticias son editorializadas y comentadas con criterios ideológicos que cuestionan las actitudes gubernamentales aunque dañen la imagen del país, inclusive generalizando problemas reales de ciudades o regiones a todo el país. Los comentarios cáusticos de varios legisladores de la oposición o de políticos notables como Manuel Bartlett semejan al de la mujer que aseguraba, falsamente, ser la madre en el famoso "Juicio de Salomón": sacrifican al país denostando a un Gobierno con el que no concuerdan.
Algunos medios internacionales retomaron las noticias mexicanas porque en el mundo faltaban notas que despertaran la atención después de la guerra en Irak y los atentados que le siguieron. Además, medios norteamericanos, y algunos políticos de ese país, aprovecharon esas noticias para "llevar agua a su molino" y exigir que se reforzara la seguridad en la frontera y se endureciera la política migratoria. Inclusive esos mismos políticos lograron detener, por un tiempo, la Iniciativa Mérida, concebida para ayudar a combatir al crimen organizado, con argumentos falaces sobre violaciones a los derechos humanos por el Ejército.
A pesar de lo anterior, sí hay que reconocer que existe en Ciudad Juárez, en Sinaloa y algunas otras partes del país, un grave problema de seguridad pública que supera la tasa sudafricana. Ese problema debe ser resuelto a la brevedad con el trabajo conjunto de Gobiernos municipales, estatales y el federal. Sin embargo, esos problemas, y su solución, no deben ser asumidos como si se requirieran a nivel nacional.
¿Por qué los medios internacionales no se han interesado por lo que sucede en Brasil y en Sudáfrica? Básicamente porque los medios nacionales han sido prudentes y reportan los sucesos tratando de no atemorizar al turismo o la inversión; son responsables y buscan informar sin aspavientos. Con un número de asesinados en 2009 mayor al ocurrido en México en este sexenio, los medios brasileños podrían haber llamado la atención del público, pero habrían alejado las posibilidades de más turismo, y hubieran imposibilitado el campeonato mundial de futbol 2010.
alediaz@elsoldemexico.com.mx
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