Opinión / Columna
 
Temas y Sucesos 
Humberto Zamora Ruiz 
R.I.P.
El Sudcaliforniano
7 de febrero de 2010

  Don Luis Colosio Fernández se fue de este mundo sin saber quién o quiénes ordenaron la muerte de su hijo Luis Donaldo aquel trágico 23 de marzo de 1994 allá en Lomas Taurinas, una colonia de las más marginadas de Tijuana.

Es cierto que él, como usted como yo, como todos, sabía que el asesino material fue Mario Aburto, pero siempre quedó la duda con respecto a sí actúo realmente de mottu propio o fue parte de una acción concertada que segó la vida al ex candidato presidencial.

Por cierto a don Luis siempre se le criticó él haber aceptado la postulación como candidato del PRI a senador de la república después de la muerte de su hijo Luis Donaldo.

El se justificaba diciendo que desde el Senado tendría más probabilidades de encontrar la verdad que andaba buscando desde aquel trágico 23 de marzo de 1994.

Pero sus críticos decían que si la muerte de Luis Donaldo había sido orquestada en las más altas esferas del gobierno mexicano-la Nomenclatura diría Carlos Salinas-, no entendían como su padre había aceptado la candidatura a senador.

¿Quién mató a Luis Donaldo Colosio?

Esa interrogante, a casi 16 años de los sucesos, no ha sido totalmente satisfecha.

Yo en lo personal tengo mis dudas acerca del asesino solitario y de las motivaciones que, supuestamente, llevaron a Mario Aburto a terminar con la vida de Luis Donaldo Colosio.

Hay muchas aristas al respecto.

Hay detalles ocurridos, previo, durante y después del artero crimen del ex candidato presidencial del PRI que no me dejan aceptar que Aburto es el único responsable de la muerte del malogrado sonorense.

Simplemente le voy a subrayar uno:

¿Por qué el general Domiro García Reyes dice en su libro que bajó al sótano del hospital donde fue llevado Luis Donaldo luego del atentado en Lomas Taurinas, a buscar un teléfono para comunicarse con su jefe el secretario de la Defensa?

El cargo de responsable máximo de la seguridad del ex candidato presidencial era clave y al menos Domiro debería traer uno o dos celulares consigo.

Extraña que le haya pedido el número telefónico a su jefe para comunicarse con el presidente Carlos Salinas para darle la noticia.

El general Domiro había sido subjefe del Estado Mayor Presidencial, cargo al que ascendió a la muerte del también general Pedro Bautista, originario de La Paz y quien había muerto en un extraño accidente de helicóptero con todos sus ayudantes menos su secretario, allá en tierras oaxaqueñas.

Incluso no he podido entender cómo es que el general Domiro fue promovido al cargo de Subjefe Operativo del Estado Mayor Presidencial cuando antes de ello se desempeñaba como secretario particular del Jefe. En todo caso la promoción le correspondía al Subjefe Administrativo, de acuerdo a la Ley Orgánica del EMP.

O sea que Domiro debía traer en las agendas, personal y de sus teléfonos celulares, los números del despacho presidencial.

¿Por qué no reaccionó cuando vio pasar el brazo armado de Mario Aburto dirigido hacia la cabeza de Luis Donaldo? Le pasó enfrente de su cara y para alguien como él, preparado, capacitado y ejercitado en la defensa personal, eso no debió haber sucedido.

En fin, hay muchas dudas que no se han despejado sobre la muerte de Colosio Murrieta.

Y, lamentablemente, su padre, don Luis no logró salir de ellas.

Seguramente que allá en donde ahora ambos se encuentran podrán aclararlas.

Por lo pronto, yo me las sigo guardando.

La lectura es vida, lo demás...es lo de menos...hzr@prodigy.net.mx








 
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