Espectáculos
"El Canal de las que Enseñan", una obra cómico-musical
Organización Editorial Mexicana
6 de febrero de 2010


Hugo Hernández y Claudia Romero / El Sol de México

ESTUPENDO DIVERTIMENTO CÓMICO-MUSICAL

Si bien Tiaré Scanda siempre ha tenido muy buenos bonos como actriz, y mucha gente sabía de su gusto y sus dotes como cantante, cuando estrenó su espectáculo Con la P en la Frente, los elogios le llegaron en cascada, pues el monólogo la mostraba no sólo como una estupenda comediante, sino también como una buena cantante, talentosa compositora, sorprendente dramaturga y valiente productora.

Larga fue la temporada que tuvo Tiaré con ese espectáculo, al cual siguió otro, que tuvo poca aceptación; sin embargo, tenaz como es, Tiaré hoy regresa al mundo del teatro-bar o cabaret con El Canal de las que Enseñan, en el que, una vez más, se multiplica como protagonista, dramaturga, compositora y productora; papel, este último, que comparte ahora con Eugenio Derbez, Daniel Gruener y Simón Bross.

Como su título lo anticipa, El Canal de las que Enseñan alude directamente al Canal de las Estrellas, el 2, que por décadas se ha ubicado como el medio central por el que esta empresa emite su productor capital: las telenovelas, en las que, por cierto, Tiaré ha tenido un fértil terreno laboral.

El Canal de las que Enseñan es un divertimento cómico-musical, en el que la Tiaré dramaturga y compositora parodia las situaciones, los personajes, las historias que se transmiten en el canal 2, a través de la vida de una de sus múltiples y desechables estrellas, una guapa y voluptuosa mujer que lo mismo protagoniza telenovelas que escándalos propios, mismos que sirven de materia prima.

Sin demasiadas aspiraciones de profundidad crítica, el espectáculo sirve para mostrar algunos de los elementos más comunes del mundo de la farándula actual en el que las estrellitas televisas, los conductores de los programas de espectáculos, las revistas de chismes y el público ávido de escándalos, se entrelazan en una red en la que parece que todos ganan, cuando en realidad parece ser que todos pierden... especialmente la dignidad.

Muy adecuada la decisión de Tiaré en su plan de productora, de dejar la dirección de escena otra persona, en este caso Haydé Boetto, quien logra imprimirle al espectáculo el buen ritmo que un trabajo de teatro-cabaret requiere. Muy bien planteado el montaje, que saca el mayor provecho posible a un espacio que es muy amplio.

Tres son los intérpretes que participan en este montaje: la propia Tiaré, quien hace casi todos los roles femeninos; Federico Di Lorenzo, casi todos los personajes masculinos y uno que otro femenino; y Luis Gerardo Méndez, en el personaje del narrador y algunos otros papelitos.

Justo es decir que el trabajo de los tres es estupendo. Con muy buen tono y ritmo para el cabaret, muy atinada la integración que logran con el público, quien materialmente se mete en la trama de esta enloquecida parodia sobre el mundo televisivo y la farándula.

ENRIQUECEDOR Y MUY DIVERTIDO

Hacía como 30 años que no iba por ahí, ¿o más? Donde estaba Rockotitlán, ¿se acuerdan? En mi memoria emotiva conservaba un buen sabor. Cuando entré, descubrí que mis recuerdos sensoriales no tenían nada que ver. Ahora es un bar elegante, con un escenario generoso, un menú de cocina y espectáculos más amplio, prácticamente irreconocible.

Este fin de semana fuimos a ver El Canal de las que Enseñan, un espectáculo musical formado por tres actores, tres músicos, tres escenarios y la denuncia de dos realidades. Por un lado los medios, específicamente la televisión.

Aunque por el título podríamos pensar en una crítica a Televisa, la obra empieza parodiando un programa de TV Azteca, así que de entrada sabemos que va con todo y contra todos. También pasan tijera a los medios impresos que se encargan de perpetuar las estupidez efímera de la televisión y, debido a su éxito en ventas, también funcionan para ratificar la estupidez humana. He aquí la segunda realidad criticada: nosotros como sociedad consumista de todo esto.

No son chistes aislados, ni caen en el lugar común, es una historia desbocada (como las que aparecen en la tele) muy bien contada, con música original, bien hecha, bien entramada, bien tocada y bien cantada, aunque usted no lo crea. Los actores que ahí trabajan sí cantan y los músicos no podrían ser mejores. La producción, bastante compleja y de gran calidad. El sentido del humor está basado en el juego de palabras, pero no es el abuso del albur, sino el múltiple sentido que tiene el lenguaje. Ya en otro momento confesé lo simple de mi humor, pues lo ratifico, y en este caso me parece muy enriquecedor y divertido el uso de las palabras en sus diferentes aplicaciones.

A todos los que estamos adentro nos dan con un palo, a los actores y creativos del espectáculo, pues viven de lo que critican y a los espectadores que consumimos los medios criticados y la crítica de los mismos. Pero al final del camino todos nos divertimos, he aquí la paradoja: ¿De qué nos reímos? Descúbranlo ustedes.

Tiaré Scanda, Federico Di Lorenzo, Luis Gerardo Méndez, Julio Morán, David Pineda, Edgar Loyo y todo el equipo de producción que no vemos pero intuimos, están haciendo un gran trabajo los viernes y sábados en el Amapola, en Insurgentes y Pensilvania, donde antes era Rockotitlán, y han logrado conservar en mí el buen sabor de boca que me dejó ese lugar hace treinta años, ¿o más?