La Paz
No somos animales: comunidad lésbico-gay
Una verdadera polémica se ha desatado a raíz de la decisión que tomó la Asamblea del DF de aprobar los matrimonios entre personas del mismo sexo. Foto: El Sudcaliforniano
El Sudcaliforniano
23 de enero de 2010

Carlos Ibarra Meza



La Paz, Baja California Sur.- Desde la conformación de las primeras sociedades, el hombre y la mujer se han vistos sumergidos en una cadena de sucesos que ponen a prueba su capacidad de coexistencia. La adherencia social se ha complicado con el pasar de los años, ya que antiguas creencias subsisten y las nuevas chocan de frente con estas, afectando a distintos sectores con incomprensión y segregación. Muestra de ello es la controversia que se ha generado tras la aceptación del matrimonio gay y tras años de evolución social, la controversia aún es latente.

La ignorancia y la suposición se han convertido en emblema de muchas generaciones que no aceptan, tal acto. Sin embargo, científicos, biólogos y sicólogos se han visto obligados a realizar estudios para comprender el origen de este fenómeno. De este modo Catalina de Valencia Duque en su escrito "¿Tiene la homosexualidad un origen genético?", dice que el término homosexual fue usado por primera vez, por la siquiatra húngara, Károli Mária Kertbeny en 1869 y homosexualidad, fue introducida por primera vez a la literatura médica en la segunda mitad de siglo XIX.

En el texto se continúa explicando que se creía que la homosexualidad era una diferenciación sexual imperfecta que se evidenciaba con diferencias anatómicas en el cerebro y en estructuras nerviosas. Esto originó, continúa el documento, que tendencias de eugenesia en la Alemania hacia 1970, se llevarán a cabo cirugías donde se resecaba el hipotálamo de hombres homosexuales, pues se creía que allí estaba el origen de esta.

Por otro lado, la Iglesia católica en México desde un principio, se ha promulgado en contra de la existencia de esta comunidad considerándola, una contradicción de los designios de Dios. Con esta postura y la última aceptación por parte del gobierno de los matrimonios gay, su enorme influencia que crea entre sus fieles ha mantenido el tema en una polémica que se ha renovado.

Comunidad lésbico-gay paceña

Tras la conformidad que han demostrado algunos gobiernos en el mundo, acerca de este tema, se ha creado una creciente pauta que ya ha llevado a México a reconocer tal situación y poner manos a la obra. Esto ha despertado el clamor de la comunidad gay paceña que muestra las llagas de la discriminación a la que ha sido objeto por parte de los mismos sudcalifornianos.

"No somos animales salvajes, ellos no comprenden lo que es una relación que se basa en el amor, el amor entre personas del mismo sexo viene ocurriendo desde antes de la existencia de Jesucristo, yo amo igual que los demás, amo a mis prójimos como lo pregona la Iglesia y hago lo necesario para ser una ciudadana ejemplar, pero el tabú que creó la Iglesia, ante nuestra comunidad, se ha transmitido a toda la sociedad y será difícil de quitar", explicó Alejandra, mujer paceña que prefirió omitir su apellido por razones personales.

Al mismo tiempo reconoció que la discriminación por parte de la sociedad sudcaliforniana, aún es latente: "De hecho falta mucho por hacer aquí, tuve que irme de esta ciudad, buscando una aceptación hacia mi forma de ser y una apertura más amplia en cuestión de amor", indicó con tristeza en sus ojos. Exhortó a la Iglesia católica y al gobierno de Baja California Sur a cambiar su postura, pues ella cree que dejaría de existir mucho de los problemas, ya que afirmó que para ellos la vida no es fácil.

Ramón, es un joven estilista travesti, quien mencionó que siente como la burla, se generaliza cuando él transita por las calles de La Paz. También, insistió en que la Iglesia debería de aceptar a todos por igual, de la misma forma que los matrimonios, ya que; dijo, "todos somos hijos de Dios y algunos de nosotros creemos en la unión por amor" y manifestó que el gobierno debe ofrecer los derechos que una pareja homosexual debe tener al igual que una heterosexual.

"Somos personas que sentimos igual, el amor que nos tenemos es idéntico al que se tiene un hombre y una mujer, o hasta más fieles, nos regimos bajo los preceptos de la monogamia y la Iglesia debe de dejar que las diferentes formas de amor se den y no forzar a creer o influenciar en la opinión general, respeto y reconocimiento que buscamos", enunció Claudia, chica lesbiana que por obvias razones no dio su apellido.

Hizo hincapié, de igual manera que los demás, en que el Gobierno de Baja California Sur deba reconocer el matrimonio de personas del mismo sexo e invitó a la Iglesia a cambiar su postura, pero aseveró que esto último es casi imposible.

La Iglesia católica

Por parte de la Diócesis de La Paz no ha fijado hasta el momento una postura, pero tomando lo que el arzobispo primado de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera, comentó en entrevista con un medio de comunicación capitalino, calificó de aberrante, inmoral, arbitraria, inadmisible y condenables las reformas al Código Civil del Distrito Federal que permite a matrimonios entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adoptar hijos.

La Conferencia Episcopal de México emitió un comunicado en el cual se habla de que los católicos son libres de actuar según lo que crean conveniente y agrega en este, que los derechos civiles los pueden ejercer los ciudadanos también así como los que profesan esta religión. A su vez en este comunicado, dice que es necesario hacer los censos necesarios antes de aceptar disposiciones que afecten de manera importante el acontecer social.

Del mismo modo, en el Vaticano, el papa Benedicto XVI en un documento publicado hace unos días, denominado la Exhortación Apostólica del Sacramento de Amor; estableció que no es negociable de que la Iglesia católica cambie su perspectiva y se reitera la oposición al matrimonio homosexual. También se insiste en este documento, en que la familia debe estar fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

El asunto se ha convertido en un sinfín de ideas encontradas, mientras tanto, los que se ven involucrados siguen luchando por su dignidad y por defender sus ideas; y las instituciones se siguen preguntando cómo afrontar esta problemática que crece. Por lo pronto no queda más que esperar el desenlace que parece apuntar el afamado reconocimiento que tanto ha buscado la comunidad lésbico-gay de La Paz y del resto del mundo.