Opinión / Columna
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José de la O Holguín
De luto la identidad villista: Muere hijo del Centauro del Norte
El Sol de Durango
6 de enero de 2010
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El pasado domingo 31 de diciembre en vísperas del Centenario de la Revolución Mexicana, recibimos la lamentable noticia de la muerte de Ernesto Nava, hijo natural del general Francisco Villa, radicado en Hayward, California.
Por largo tiempo, Ernesto Nava permaneció ignorado por los estudiosos de la lucha armada de 1910, hijo de Macedonia Ramírez, nativa de Nazas, Durango, donde nació Ernesto el año de 1915.
Mi primer contacto con el hijo del Centauro fue a principios de diciembre de 2002, en aquella ocasión charlé con él vía telefónica y textualmente me expresó: "Le agradezco que gente como usted en Durango se interese por este humilde servidor, a quien la fortuna le sonrió al ser hijo de uno de los hombres más importantes del movimiento armado de 1910".
Para inicios de 2003, en coordinación con Gilberto Jiménez, nos propusimos hacerle un reconocimiento a don Ernesto Nava, en el estado de Durango, y para ese fin elaboramos un proyecto donde involucramos a las autoridades del Estado, así como las instituciones educativas, en ello participaron don Braulio Meraz Nevárez, el escritor Carlos Badillo Soto, José Ramón Hernández Meraz, rector de la UJED, lamentablemente todos ellos fallecidos; de igual manera formaron parte en el homenaje el cronista Esbardo Carreño Díaz, el muralista Luis Gustavo Sandoval, el escultor Guillermo Salazar González y el líder popular Pedro Avila Nevárez.
Con algunos de ellos, recorrimos varias localidades como, Nazas, La Coyotada, San Juan del Río, Canutillo, Villa Ocampo, Mapimí, La Loma y Lerdo, entre otras. En el rostro de don Ernesto reflejaban lágrimas de felicidad al tener el honor de reencontrarse con su gente, con el pueblo de Durango.
La televisora argentina "Infinito", grabó todos y cada uno de los detalles vividos por el hijo del general Villa a su paso por Durango y tuvimos la fortuna de ser parte de ese gran documental que dio la vuelta al mundo.
La visita nos fue agradecida por el propio Ernesto Nava y sus hijos, reconocimiento que compartimos tanto Gilberto como un servidor y que fuera el punto de partida para que fuésemos designados representantes legales del hijo del General Villa en México.
A partir de ese momento el contacto fue permanente y nos trazamos el objetivo de visitar la Unión Americana en especial Las Vegas, Nevada, de tal suerte que el 20 de noviembre de 2005, asistimos a esa bella ciudad norteamericana a invitación de Luis Martín Hinojosa presidente de la Asociación Civil de Durangueños en Las Vegas, en aquella paradisiaca ciudad del juego se dictaron una serie de conferencias en el "Comunnity Center Rafael Rivera". En esa ocasión contamos con la participación del Cónsul de México en Las Vegas, Mariano Lemus Gas además de los senadores por Nevada, Harry Raid y John Ensign.
Aquel acontecimiento fue grabado por la televisora hispana Univisión canal 15 King de Las Vegas, además de entrevistas radiofónicas en emisoras hispanas.
Dos años más tarde, acudimos a la ciudad de Chicago, Illinois, donde don Ernesto Nava despertó el interés de los mexicanos radicados en aquella la "ciudad de los vientos", se presentaron libros acerca del Centauro del Norte, se realizaron conferencias y presentaciones de televisión y radio a instancias de don Eduardo Rodríguez y su esposa Evelia quienes representan la comunidad durangueña en Chicago.
A partir del redescubrimiento de don Ernesto Nava como figura pública, al ser hijo de uno de los más grandes revolucionarios mexicanos su vida cambió y por fin pudo revelar al mundo su identidad que un día le prometiera a su madre doña Macedonia, de hacerlo, porque estaba en peligro su vida, el secreto lo guardó hasta la antesala de su muerte.
En el 2003, en ocasión de la visita de don Ernesto a La Coyotada en San Juan del Río, lo observé hincado llorando frente al casa donde naciera su padre Francisco Villa, lo escuché murmurar: "Madre... te cumplí, aquí estoy en la tierra de mi padre, tú y él ya descansan juntos".
Gracias a don Ernesto, refrendamos nuestra durangueñeidad y nuestra identidad villista; con él compartimos emociones, vivencias y añoranzas. Descanse en paz.
Comentarios: delao_holguin@hotmail.com
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