Opinión / Columna
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Derrotero
Fernándo Amaya Guerrero
¿Hasta dónde?
El Sudcaliforniano
5 de noviembre de 2009
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Un grupo creciente de mexicanos nos preguntamos todo los días: ¿Hasta donde el presidente Felipe Calderón quiere llegar en su insano propósito de encontrar a los mexicanos, unos contra otros? ¿Cuando, (también nos preguntamos) el presidente aceptará con humildad, humildad que identifica a los grandes hombres y mujeres que en el mundo hay, que su lucha contra el narcotráfico, además de que jamás terminará por ese método, además de que jamás ganará con la misma estrategia, se pierde todo los días porque está equivocada?.
El tema. Lectora, lector, no surge por generación espontánea. Tiene su razón de ser, en acciones inverosímiles, inaceptables, inesperadas en más sociedad integrada por familias que en la hermandad, quieren vivir trabajando, con el respeto y el afecto que el vecino nos merece. Acciones que ahora pasamos a comentar, frustran tan loables propósitos:
Informó este periódico que en los campos pesqueros Punta Eugenia y La Lobera, marineros de la Armada de México balearon a los pescadores. Destruyeron cuatro lanchas a balazos, hirieron a un pescador y además impidieron que siguieran trabajando en lo que saben hacer, en lo que las leyes les permiten hacer, en una tarea pesada, peligrosa que da de comer a las familias mexicanas.
Esto nos dice que las fuerzas armadas de la nación, convocadas por Calderón para que la ayuden en su guerra contra el narcotráfico, ahora también, a la gente de orden y de trabajo persiguen y agreden sin exigir identificación de las víctimas, y desde luego, sin un comprobante creíble de que actuaban contra elementos nocivos a la sociedad, Los marineros abrieron fuego y de ello ha surgido una querella legal ante autoridades del Ministerio Público.
Cuando Calderón echó a la calle al Ejército, cometió un error y todo mundo se lo dijo: La sociedad está aterrorizada cuando en sus calles una sinfonía de metralla lo llena todo. Los estudiosos más reconocidos en el país y en el extranjero deploran y condenan un método que no sirve para fines positivos, nobles, unificadores en un pueblo tradicionalmente pacífico, tranquilo, solidario.
Las acciones de Bahía Tortugas nos dejan con muchas incógnitas; centralmente nos conduce a formularnos una pregunta angustiosa; Calderón, que en tres años nos se ha significado por la preocupación, ya no digamos por el afecto, a la clase trabajadora, ¿ha ordenado que a los mexicanos que se "sorprenda" trabajando, sin mayor trámite se les eche balas?. Eso es lo que parece a juzgar por lo que hasta ahora se conoce en el caso de Bahía Tortugas.
Por supuesto, es preciso esperar la versión oficial de esos acontecimientos por todos motivos preocupantes. Quizá se hable de sicarios que atacaron a nuestras fuerzas armadas, aunque los pescadores solamente utilizan redes y anzuelos, que, no está por demás esforzarnos en entender, pudieran, en la lejanía parecer otra cosa, mallas de salto las redes, fusiles muy sofisticados los anzuelos por ejemplo. Cuando leemos la información que ayuda a elaborar este comentario, vemos que los pescadores víctimas de esta agresión, no solamente son gentes de trabajo y orden. Son también mexicanos organizados en cooperativas. A los gobiernos fascistas, ya lo sabemos, no les agrada que el pueblo se organice.
Incluyo aquí lector, dos parrafitos de la información que se comenta:
"Y tres elementos de la Armada de México en compañía de Carlos Alonso Zazueta inspector de CONAPESCA, a bordo de una embarcación marina balearon cuatro lanchas propiedad de la Cooperativa Pesquera "La Purísima" de Bahía Tortugas, subdelegación de Guerrero Negro, BCS."
"Rubén Velasco Santiago, presidente de dicha cooperativa pesquera, indicó que los marinos cortaron cartucho contra los pescadores porque se negaban a levantar sus trampas de langosta porque estaban en zona concesionada. Por tal virtud los marinos y el inspector de CONAPESCA retiraron las trampas de su lugar".
¿Que nos dice esto:? Nos dice, hasta donde he entendido, que las fuerzas armadas hacen uso de las armas para impedir que los pescadores realicen su trabajo en zona que les ha sido concesionada. Ni siquiera se trata, como vemos, de contrabandistas o de guateros. Son gente de bien, pacíficos que luchan contra los elementos de la naturaleza en aguas nacionales, para dar de comer a los suyos.
El inspector de CONAPESCA que así se menciona, debe tener alguna explicación creíble de su actuación, porque de lo contrario estaría cayendo en acciones extralegales y podría fincársele acusación por abuso de autoridad, en el menor de los casos.
La comisión Nacional de Pesca es un organismo federal. También lo es la Secretaría de Marina y aquí vemos que elementos de ambas instituciones actúan con la fuerza de las armas para un solo objetivo hasta hoy observando: Impedir el trabajo de los pescadores. En todo gobierno esta es una actitud francamente sorprendente. En el gobierno del presidente del empleo, es decididamente intolerable.
Entre las explicaciones que debe ofrecer el inspector de CONAPESCA, destaca la siguiente: Si en su calidad de inspector de CONAPESCA conoce las zonas concesionadas por los cooperativistas, ¿porqué? Impidió el trabajo de estos, y porque levantó las trampas que aquellos habían instalado? ¿Sugirió usted a los marinos que cortaran cartucho? ¡Les sugirió que destruyeran las herramientas de los pescadores? A los marinos valdría la pena preguntarles. ¡Fueron ustedes amenazado por los pescadores? ¿Los pescadores traen armas? ¿Porqué abrieron fuego hiriendo a uno de ellos? ¿La vida de ustedes como miembros de las fuerzas armadas en algún momento estuvo en peligro?
Lectora, lector.
Nosotros los mexicanos andamos muy nerviosos, porque los últimos acontecimientos, aquellos que tienen relación con nuestro trabajo fundamentalmente, parecer inclinados a dificultarnos las cosas. Por si esto fuera poco, los trabajos legislativos en cuanto a los presupuestos, no dejaron satisfecha a ninguna agrupación de mexicanos. Las cosas se ven muy difíciles a partir del primero del año entrante, cuando se inicie el cobro de los nuevos impuestos, que en muchas partes dejará temblando a los mexicanos.
No se ve a cambio, esfuerzo algunos por elevar la calidad de vida de las familias mexicana, en rubros tan importantes como el trabajo, la educación, la salud la seguridad pública.
Si a estos grandes obstáculos agregamos la ausencia dolorosa de una política que en alguna forma hermana a los mexicanos, y observamos contrario a ello, acciones como la que se ha comentado, que podrían fracturar severamente la unidad nacional, estamos en un apuro.
Si en un ayer no muy lejano, se sabía muy a la sorda que en el país había castas de privilegio, hoy abierta y oficialmente se protege a los más poderosos en detrimento del pueblo. Todo nos obliga a preguntarnos: ¿Hacia donde vamos?
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