Opinión / Columna
 
Derrotero 
Fernándo Amaya Guerrero 
Momento crucial
El Sudcaliforniano
29 de octubre de 2009

  Porque se define el futuro de la nación, ésta es una semana crucial donde diputados y senadores dirán a la República si la sirven y evocando a Belisario Domínguez, están dispuestos a entregarse a su causa, la causa de la República o prefieren ser condescendientes con los poderosos, con el presidente y los gobernadores, echando abajo así, las esperanzas de los mexicanos.

La definición es difícil, ciertamente. No resulta sencillo, mucho menos divertido, decirle al gobernador de cada estado que no, y ese mismo no refrendarlo ante un presidente de la República que no quiere tocar ni con el pétalo de una rosa a los poderosos gandallas que se niegan a pagar impuestos, y prefiere el presidente, que el pueblo termine por morirse de hambre.

Pero difícil o no, los diputados y senadores están en su curul, para responder a la demanda popular. Es tan sencilla, tan fácil de entender esta demanda, que no se requiere ningún título académico para saber que si el pastel cuesta cien pesos, habrá que pagarlo entre todos para que a todos les toque su parte. De eso, a legislar para que los hambrientos paguen todo el pastel y los poderosos, sin intervenir con su cuota, se lo coman todo, hay una diferencia tan clara, que no se necesita, decía líneas arriba un título profesional para entenderlo.

Eso, a grandes rasgos, han de dirimir en el curso de la semana los senadores. El PRD explicó las cosas así:

Hay 400 grandes empresas en el país, que pagan solamente el 01.7 por ciento de lo que les corresponde. Obligarlas a pagar lo que es justo, equivale a recaudar 800,000 millones de pesos, cantidad ésta que cubriría sobradamente el famoso hoyo de 300,000 millones de pesos y quedarían recursos para tareas del tamaño y la importancia, por ejemplo, de educación, salud, promoción del empleo, etc.

Andrés Manuel López Obrador ha propuesto debatir sobre los privilegiados que tanta sangre le succionan al país, y no obtiene respuesta. Usted pensará seguramente: ¿Por qué no se debate como lo propone López Obrador? La respuesta, en un país donde la mediocridad se desborda, sería; "Porque la propone López Obrador".

Si usted tiene oportunidad de sintonizar el canal del Congreso, advertirá la proliferación de asambleas que están celebrándose ahora, con las comisiones. Ayer tuvo lugar una sesión de trabajo de las comisiones unidas del ramo de cinematografía. Varios reconocidos actores y actrices al hacer uso de la palabra dejaron en claro, el abandono en que la administración federal tiene al cine, que, como expresión cultural, merece atención especial, no solamente porque nutre el espíritu del mexicano, también porque es vehículo de enlace con todo el mundo, donde nos deben ver no solamente como los mafiosos que se matan unos a otros, sino quieren también conocer del gran talento que es representativo fiel de un pueblo genial. Esta rama de la cultura, según alcancé a enterarme, porque el canal del Congreso cambio de programa, está casi totalmente olvidada. Como no, pensé luego de un discurso claro y preciso, si este gobierno solamente sabe de narcos y balazos.

Si usted medita, lectora, lector, en la jornada que estamos viviendo, podría pensar que la querella que se escucha, es eco de algunos inconformes solamente. Ojalá que fuera eso, pero la inconformidad que en el campo y la fábrica es eterna, ha saltado a las capas elevadas de la economía, de la cultura y del saber. Díganlo si no, los universitarios, la iniciativa privada, los promotores de la cultura en todas sus manifestaciones.

La situación de la República es tan delicada, que su desenlace puede verse en el triunfo de los desocupados que no tienen para llevar un pedazo de pan a sus hijos, o el triunfo de la actual administración, que insiste en gastar más de lo que tiene, gastándolo además en un ejército de inútiles que son sus favoritos, y protegiendo también a los poderosos que no pagan impuestos.

El PRI, del que la sociedad mexicana tiene la percepción que puede y debe ser fiel de la balanza, sigue jugando a las escondidas. Gobernadores que sueñan con la Presidencia de la República, como Peña Nieto y Herrera Beltrán, azuzan a diputados y senadores para que acuerden un presupuesto donde a los estados les quede una buena tajada, como si el Estado de México y Veracruz, fueran la República Mexicana. En su avaricia estos gobernadores no alcanzan a vislumbrar que están dividiendo a la República. ¡Cuidado ahí!

Muchas veces me pregunto: ¿Habrá un diputado, un senador, uno solo, que harto de atestiguar tanta canallada legislativa contra los intereses de la nación, se atreva a renunciar y aduzca: "Renuncio señores porque no quiero seguir sufriendo la vergüenza de ser parte de una cónclave de apátridas, ambiciosos e irresponsables, en que hemos convertido esta Cámara".

Que la retórica de nuestros políticos, tan fina y a veces tan convincente, se traduzca en hechos, nos hace falta.

Lectora, lector:

La titular de la Delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente Maritza Muñoz Vargas afirmó y este periódico lo publicó, que se ha iniciado una limpia de personal, donde aquellos que han fallado deberán salir. Y dijo más: "Pronto se darán los primeros cambios".

La información sobre este asunto nos remite a esperar expulsiones de gente que ha defraudado la confianza que se le tuvo.

La delegada afirmó que la delegación en Baja California Sur está teniendo más apoyo de las oficinas centrales, actitud ésta que tendrá como respuesta el trabajo. Afirmó que ya se investigan acusaciones de irregularidades y posibles actos de corrupción entre el personal de la dependencia, algunos de los cuales, dijo, están confirmados.

No es usual que un jefe de personal diga a la prensa que se investigan actos internos de corrupción, por lo que se procederá en consecuencia. Ahora la delegada de esta dependencia federal lo ha hecho, y es absolutamente normal esperar las acciones higiénicas que podrán ser, si la voluntad oficial fuese nacional, punta de lanza.

Es deseable que estas acciones de limpieza se lleven hasta sus últimas consecuencias, pero también es deseable que sean enteramente justas. Recordar a quienes han de calificar que acusar sin pruebas y actuar a rajatabla, solamente por simpatías o antipatías personales, también es acto de corrupción.

Y esto, lector, no lo digo por la delegada que ahora actúa. Es porque si su ejemplo cunde, que todos sepan que en las acciones depuradoras, por muy rígidas que sean, no caben la intolerancia, tampoco el amiguismo o el rencor. Solamente cabe la justicia.
 
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