Opinión / Columna
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Derrotero
Fernándo Amaya Guerrero
Llamado a misa
El Sudcaliforniano
20 de octubre de 2009
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Cuando las campanas de la iglesia repican, la gente sabe que se trata de un aviso: La misa está por comenzar. Entonces acuden quienes habían programado hacerlo. De aquellos que nunca pensaron en asistir a esa ceremonia, algunos, la mayoría siguen en sus tareas, en su descanso, y otros habrá, seguramente una minoría, que hasta entonces decida asistir. Y lo hace.
Esta es una cultura milenaria donde destaca el respeto de la gente, hacia la actitud de su vecino, de su conocido, de su familiar. Ni a quienes acuden al llamado aquel se reprocha, ni tampoco a quienes se abstienen. Cada persona, en este asunto es respetuosa de su propia decisión y también de la decisión ajena.
Y todo mundo está en paz.
Este fue un prólogo muy breve, para ilustrar lo que ahora quiero comentar con usted que, posiblemente esté de acuerdo, como puede ser también que rechace el símil, digámosle así:
En Baja California Sur, y en materia de política, se acostumbra por parte de algunos ciudadanos, formar sus grupos, de manera que sea posible capitalizar en favor de su corriente política, o en favor de su persona, lo que las elecciones van a producir, que son meros mercados donde se ofertan puestos administrativos, desde el más importante hasta los más modestos.
Estas acciones, la integración de grupos, de frente, de asociaciones etc., que no es por cierto privativa de Baja California Sur, produce malestar en unos e indiferencia en otros.
Casi es como ley natural que aquellos a quienes la integración de un frente o grupo con intenciones electoreras, produce malestar, son personas que a su vez, se inclinan, en su esfera, claro, por integrar agrupaciones similares. ¿Por qué es esto? Simplemente porque se ha entrado en una área de competencia, le imagino.
Los que forman una organización de este tipo, invariablemente prometen un estado de confort y progreso dentro de la democracia. Aquellos que se molestan y rechazan tal acción como evento democrático, en su crítica aseguran que las intenciones reales, son el lucro, el agandalle, el poder. Y no andan errados, ciertamente, como también es cierto que su réplica no es para proteger a la sociedad de la garras de los gandallas. Su réplica es parte de la guerra que se establece entre los grupos que en las vísperas de cada elección buscan su nicho de poder.
Es de creerse que este juego nunca se acabe. También es de creerse que a la sociedad, en defensa propia le corresponde una actitud: Escuchar el tañer de las campanas y acudir o no, es potestad de cada quien. ¿Para qué irritarse y pelear, cuando como sucede en este juego, la sociedad conoce a los sacerdotes que van a oficiar? Su ventaja, la ventaja de la sociedad, es demoledora, pues de acuerdo con la calidad del sacerdote, será la asistencia a misa , toda vez que el señor cura, no es ningún desconocido, ¿verdad?
Lectora, lector:
El ingeniero Narciso Agúndez nos informa en su calidad de gobernador del Estado, que asistió a una reunión con el secretario de Hacienda y otros jefes de Estado perredistas, donde se habló del próximo presupuesto que ha de ejercer el gobierno de la Federación.
En este evento el gobernante produjo conceptos con los que usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo. A decir de la información que se comenta, muy pronto sabremos que fue lo que se logró, y hasta dónde fue posible avanzar en defensa de la economía popular. Agúndez postula que dialogar es acción civilizada, y rechaza terminantemente, que el diálogo tenga alguna relación con acciones de sumisión.
En política, sostiene, el diálogo es fundamental para alcanzar acuerdos y refrenda, en esta información que comentamos, la posición de su partido, en el sentido de que de ninguna manera estará de acuerdo en impuestos que atenten contra la canasta básica. Esto es lo menos que se puede pedir de un gobierno demócrata.
En la información que se publicó ayer en este periódico, hay otra nota que se refiere al famoso IVA generalizado, hoy en 16 por ciento, cuyo final sería un punto porcentual más, esto es, quedaría en 17 por ciento.
No tengo elementos para adhesiones o rechazos en este caso. Solamente se sabe que el PRI, mayoritario en el Congreso de la Unión, de origen rechazó el pretendido 2 por ciento, aunque más adelante se ha venido hablando de la flexibilidad oficial, que acepta dejarlo en uno por ciento.
Sea el dos o sea el uno por ciento, de ninguna manera debe atentarse contra la economía de la mayoría de mexicanos, que son gente pobre, tan pobre, que no tiene para alimentarse tres veces al día, como un alto funcionario del actual gobierno federal reconoció.
En este evento, el gobernante sudcaliforniano dejó establecida una postura que contiene el punto de vista de la sociedad mexicana, con el respaldo de reconocidos académicos: No se niega una verdad: El gobierno de la República necesita, y habrá que darle, un presupuesto amplio, suficiente para que solvente los programas sociales que contempla su programa. La fórmula justa para lograr de este propósito hacer una realidad sin lastimar la economía popular, es ampliando el padrón de contribuyentes.
Se ha dicho hasta la saciedad que capitales muy fuertes, los más fuertes del país, no contribuyan al gasto de la República. Esta anomalía que es criminal, y por supuesto intolerable, debe cesar, impidiendo que el presupuesto del año próximo sea sostenido con el sudor y el hambre del pueblo.
Aunque la información no nos dice cuál fue el comentario, la postura del secretario de Hacienda, es evidente que muy pronto la hemos de conocer todos los mexicanos.
Lector: El PRI, que es mayoría y que seguramente tiene todo el poder para inclinar la balanza en éste y en otros muchos asuntos de la vida nacional, anda jugando con lumbre. Los mexicanos, hasta ahora, no podemos dar seguridad sobre el camino que este partido eligirá en la integración del presupuesto.
Los dirigentes del tricolor han dicho muchas veces que no permitirán que se atente contra la economía popular. Las versiones últimas de dirigentes muy destacados del PRI, nos hacen pensar que podríamos amanecer un día de éstos, en todo el país, con un amargo sabor de boca.
Que sepan los líderes de este partido mayoritario, que la sociedad, hoy inclinada a olvidar cositas pasadas y devolverle aquel sitio detentado durante muchas décadas, no tiene presupuestado admitir una traición. Vamos esperándonos unos días, pues.
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