Opinión / Columna
 
Temas y Sucesos 
Humberto Zamora Ruiz 
El silencio y...
El Sudcaliforniano
12 de junio de 2009

  Decía el laureado poeta Octavio Paz que el silencio es parte de la palabra.

Hace unos días en entrevista para la TV el actor Mauricio Islas, quien se hiciera famoso hace una década por un escándalo relacionado con una de las hijas del cantante venezolano, José Luis Rodríguez El Puma, dijo que el ser humanos es esclavo de sus palabras y dueño de su silencio.

Hay una frase que dice que es más sabio el que escucha, que el que habla.

Otra que dice que el pez por su boca muere, que es una alusión a que lo mejor es no abrir la boca y quedarse callado.

Obviamente que no se trata de quedarse callado para siempre.

Hay momentos en que es necesario utilizar las palabras.

Muchos han cambiado el mundo a base de lo que dicen.

El caso más reciente lo tenemos con el hoy presidente de Estados Unidos Barack Obama.

Pero también ha habido quienes lo han cambiado a base del silencio, como fue el caso del venerado Mahatma Gandhi quien con su silencio logró la independencia de su país nativo la India, de la Gran Bretaña.

Alguna vez en este espacio le hablé del momento en que el Nóbel colombiano, Gabriel García Márquez se dio cuenta de la fuerza de la palabra.

Fue una vez que siendo un jovencito miró a un muchacho que se paseaba en su bicicleta estuvo a punto de atropellar a un sacerdote, pero una persona le grito ¡cuidado! y así evitó que el religioso fuera atropellado.

El silencio siempre ha acompañado al ser humano.

De hecho, según la historia los primeros seres humanos que poblaron la tierra no emitían prácticamente ninguna palabra.

Era una especie de gruñidos y señas, lo que utilizaban para comunicarse.

De hecho los mimos, son una viva representación de cómo en aquella etapa de la vida se comunicaban los humanos. Marcel Marceu recién fallecido, fue el más grande de ellos.

Y el silencio también ha sido una forma de protesta.

Recordamos por ejemplo, la marcha del silencio en el 68..

La marcha para protestar allá en la capital del país contra la violencia, hace tres años. O la de antier en Hermosillo por lo de la Guardería ABC.

El ¿por qué no te callas? Del Rey Juan Carlos de España al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Pero no es fácil guardar silencio.

Pregúntele a los profesores.

Yo viví la experiencia cuando impartí clases, primero en la escuela de la Tía Chayo allá en el estado de Durango, después en la Academia Comercial Webster y luego en la escuela primaria Felipe Angeles de Ciudad Constitución, cuando cubrí un interinato de mi amigo profesor Renán Liera Villegas.

Por si fuera poco, en el cuarto grado de la Felipe Angeles cursaban sus estudios tres jovencitos que tenían los apodos de El 5, El 10 y El 20.

Eran amargos como la hiel.

Jamás estaban callados.

Pero bien dice el actor Mauricio Islas que los seres humanos somos esclavos de nuestras propias palabras.

Por eso, es recomendable que pensemos muy bien lo que vamos a decir y de ser posible, mejor guardemos silencio.

Para no meter la pata, como se dice coloquialmente.

¿No cree usted?

La lectura es vida, lo demás...es lo de menos...hzr@prodigy.net.mx
 
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