Opinión / Columna
 
Temas y Sucesos 
Humberto Zamora Ruiz 
Elefantes blancos
El Sudcaliforniano
8 de junio de 2009

  Si en México se crearan impuestos al importamadrismo y a la apatía y se pudieran exportar los elefantes blancos, estoy seguro que la economía mexicana se recuperaría, dejando incluso, de depender de las famosas remesas que envían nuestros parientes que trabajan en el vecino país del norte y de los ingresos petroleros.

La verdad, y con el debido respeto para nuestras progenitoras, aquí casi todo nos vale madres.

Y cuando se nos hace un llamado a solidarizarnos en tal o cual acción de beneficio colectivo, nos hacemos los occisos, como que la virgen nos habla.

Aquí en México nos damos el lujo de hacer o construir obras que luego se transforman en los llamados elefantes blancos. No sirven para nada.

Bueno, en muchos casos para que se enriquezcan quienes las promueven y los que las construyen.

Si se hiciera un inventario de los elefantes blancos que hay en toda la república mexicana, la suma arrojaría millones.

Algunos ya de muchos años.

Oros mar recientes.

Como el Centro de Innovación, Investigación y Desarrollo en Ingeniería y Tecnología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el que el pasado 13 de mayo inauguró el presidente Felipe Calderón.

Allí estaban dos microscopios de tecnología de punta que tuvieron un costo de 2.5 millones de dólares y que luego de la foto para la nota, fueron embodegados y allí permanecen hasta la fecha sin uso ni beneficio.

Esos lujos no podemos darnos en un país como el nuestro.

Pero como entre nosotros los mexicanos y mexicanas priva el importamadrismo y la apatía, pues que ¡Viva México!

¿Cuántos miles de millones se habrán perdido en la gran cantidad de elefantes blancos que tenemos?

Aquí en Baja California Sur, recuerdo los paraderos turísticos y las gasolineras ejidales que el gobierno federal impulsó a la par de la carretera transpeninsular.

De eso hace cuatro décadas.

Y los elefantes blancos allí permanecen todavía como una clara muestra de que aquí no pasa nada si tiramos de esa manera el dinero que es producto de nuestros impuestos.

Por esos elefantes blancos ya no podemos hacer nada.

Pero si exigir que ya no haya más.

Con esto de las celebraciones del Bicentenario y el Centenario de nuestra Independencia y nuestra Revolución Mexicana, habrá muchos elefantes blancos.

No los necesitamos.

Lo que se requiere es vivienda, electricidad, agua potable, alcantarillado, hospitales, escuelas y muchas otras obras prioritarias y necesarias.

Se necesita apoyar más la ciencia. Impulsar con todo a los proyectos productivos.

Dejémosle a la India y a otros países asiáticos que se sientan orgullosos de sus elefantes.

Aquí no nos son útiles.

Lamentablemente...

La lectura es vida, lo demás... es lo de menos... hzr@prodigy.net.mx
 
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