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Opinión
![]() Defensor del Pueblo
Luis Alberto Montaño García
La influenza y la influencia mediática
El Sol de Zamora
4 de mayo de 2009
No podríamos el día de hoy abordar un tema diverso a la problemática que ha robado todos los aparadores en los medios de comunicación, en las escuelas, el trabajo, los centros de reunión, el templo, en fin, en todos los círculos sociales que nos vengan a la mente, desde luego que me refiero al virus de influenza tipo A, que atribuyeron su origen a un porcino (cerdo, puerco, marrano, etcétera), y que al parecer súbitamente apareció en nuestro país, trayéndonos preocupación, temor y pánico en muchas ocasiones, dada la peligrosidad de la enfermedad.
Nuestra intervención no trae como finalidad ahondar más en las razones médicas, biológicas, epidemiológicas, etcétera, eso le queda mejor, sin dudarlo, a los expertos en la materia, sin embargo, comentaremos brevemente las prevenciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gobierno federal y de los estados. Comenzaremos por entender que este tipo de virus se transmite de humano a humano; se dice que un día, en un rincón de Asia, mutó y se contagió por una sola vez de un porcino a una persona, y de ahí se extendió a la demás gente, a través de humanos, no de cerdos o de otros animales. Infelizmente el "apelativo" que le colgaron a esta enfermedad fue la de "porcina", aunado esto al manejo tan ligero que le han dado la mayoría de los medios de comunicación y nosotros mismos, cuando en los pasillos, en las oficinas, comentamos sobre el tema, pues todo esto ha desembocado en una gran confusión en torno a ella. Esta gran confusión ha traído como consecuencia varios yerros, tanto entre las autoridades como en la población en general; le daremos realce al rechazo indiscriminado al consumo de carne de cerdo, sin saber que el contagio no sobreviene, según las comprobaciones técnicas que corresponden, por el consumo de la carne del cerdo o sus derivados, es decir, el uso tradicional de carne de cerdo y sus derivados, no pone en peligro la salud, al menos en este caso. Sin embargo, la gran psicosis que se ha desatado, ha hecho que se elimine, al menos temporalmente, dicho consumo, desde luego de manera errónea. Tenemos noticias de que las distintas organizaciones de porcicultores de nuestra región, sobre todo los de La Piedad, Michoacán, y Santa Ana Pacueco, Guanajuato, que dicho sea de paso están a la altura de los mejores productores en el país y el mundo en cuanto a tecnología y calidad se refiere, no han cesado en sus esfuerzos por revertir esta mala información, desacertada por los resultados tan dañinos a la economía regional, poniendo en serio peligro a esta industria, que por años ha sido detonante de la economía de la región. Como ciudadanos de este entorno tenemos la obligación de poner la muestra y tratar de evitar que la población en general caiga en pánico y tome decisiones arrebatadas, que al final de cuentas dañan aún más nuestra ya maltrecha economía, producto, entre otros factores, de la crisis mundial. Consumamos, (los que así lo acostumbremos) como siempre, (claro, sin atreverme a decir que su abuso, como todo, no sería perjudicial, por aquello del colesterol y de los triglicéridos) esas ricas carnitas de La Piedad, de Quiroga, chicharrones, buche, chorizo, costillitas BBQ, por citar algunas. Es bueno señalar que también por noticias que ahora abundan sobre el tema en los medios de comunicación, el día 30 de abril, la Organización Mundial de la Salud ha corregido la denominación de la mal llamada influenza porcina, por el de la INFLUENZA HUMANA, ya que solo por este conducto se puede transmitir la enfermedad. El mega puente del 30 de abril, extendido por disposición presidencial hasta el día 6 de mayo, quien aseguró que NO es para vacacionar o para que tratemos de salir a las playas, balnearios, reuniones, fiestas o eventos masivos, ir de visita con algún familiar en otra ciudad, sino que este tiempo está dispuesto para aislar la eventual reproducción o contagio en las escuelas o centros de trabajo; esa es la finalidad, es menester que todos actuemos con responsabilidad y no desdeñemos las indicaciones gubernamentales, tampoco sería bueno subestimar la magnitud de este brote infeccioso, sería mejor experimentar por lo que vemos en las noticias y no cuando por descuido pueda penetrar en nuestras casas; ante esto ya cualquier prevención saldría sobrando, se los aseguro. Sin entrar en pánico, queridos lectores, debemos tomar las providencias que las autoridades nos han marcado; el problema que hoy enfrentamos, si lo tomamos con responsabilidad, logrará aislarse y un día podremos recordarlo como un mal que se combatió a tiempo y que pudo ser mucho peor. Por su paciente atención, infinitas gracias. (L) Columnas anteriores
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